Rosario, lunes 26 de octubre de 2026
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Rosario, lunes 26 de octubre de 2026

Procesado por ataque, amenazas y homicidio

Por Carina Ortiz.- Lo acusan de atentar contra el abogado Alberto Tortajada y de asesinar al policía Carlos Dolce.

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Un hombre de 34 años fue procesado como la mano ejecutora del ataque a un abogado que fue baleado en el hall del edificio de su  estudio jurídico ubicado frente a Tribunales, en septiembre del año pasado, y por matar a tiros a un policía que intentó detener al acusado, y un compinche que huían de un clínica céntrica luego de amenazar a un médico para que no abriera una farmacia, a comienzos de febrero de este año. La resolución fue dictada por el Juzgado de Instrucción de la 2ª Nominación, a cargo de Alejandra Rodenas, donde se acumularon ambas causas ya que en dicha dependencia se encuentra en trámite un expediente donde ambos imputados se encuentran sospechados. El fallo no se encuentra firme

El primero de los hechos tuvo como víctima al abogado Alberto Tortajada, quien fue atacado en el palier del edificio de su estudio jurídico, el 7 de septiembre de 2012. El letrado fue contactado vía telefónica –primero a su estudio y luego a su celular– por un tal Sebastián, que quería hacerle una consulta jurídica. El abogado se encontraba en un bar ubicado a media cuadra de su oficina cuando recibió el llamado del futuro cliente, que le dijo que llegaba en 20 minutos desde Granadero Baigorria.

Entonces, Tortajada se dirigió a su estudio y, al llegar a la puerta del edificio, se encontró con un hombre sentado en uno de los escalones de ingreso que le preguntó si era el abogado. Tortajada le dijo que sí y luego le preguntó si él era Sebastián y el joven asintió.

Ambos entraron al hall de la propiedad, y el letrado caminó rumbo al ascensor pero no escuchó cerrar la puerta (que sólo abre con la llave o a través del portero) ni los pasos de su acompañante, por lo que comenzó a darse vuelta y sintió los balazos que le impactaron en un brazo y la espalda, refirió.

Al declarar, el abogado desechó la posibilidad de que este ataque tuviera vinculación con los casos penales que patrocina, y recordó que meses atrás había recibido llamadas amenazantes en forma anónima donde le dijeron que “no se metiera donde no debía porque se estaban jugando cosas grandes”, sostiene el fallo.

La investigación quedó en manos de la Brigada Operacional de la Oficina Judicial de Imputados no Identificados que a través de las llamadas que recibió el abogado al estudio y su celular realizaron un trabajo de investigación que llegó al imputado Pablo P.

Según se determinó durante la pesquisa, la última llamada que recibió Tortajada a su celular de parte de Sebastián (donde dijo que tardaría 20 minutos en llegar) fue hecho desde un lugar cercano, por la antena, y no en Granadero Baigorria. Además, las cámaras de seguridad de Tribunales tomaron días antes la imagen de un hombre sentado fuera del estudio, lo que coincidió con los dichos de la víctima, que sostuvo que había visto al autor durante jornadas anteriores en la puerta, por lo que se consideró que estudió el lugar con antelación. Además, se sumó el reconocimiento positivo en rueda de personas.

Con estas pruebas, la jueza Alejandra Rodenas procesó a Pablo Andrés P. como autor del delito de tentativa de homicidio calificado por alevosía y agravado por el uso de arma, más la portación de arma de uso civil, al entender que planeó el hecho y agredió a la víctima sin posibilidad de que ella ofreciera oposición y mantuvo la puerta abierta para permitir su rápida huida, donde obró sin riesgos y sobre seguro hiriendo a Tortajada en zonas vitales.

Amenazas y muerte

“No abras el negocio de San Lorenzo y Maipú, la farmacia, yo soy el que te baleó la puerta de tu casa en calle Santiago”. Ese fue el mensaje que dos hombres le dieron el martes 5 de febrero pasado al médico Omar U., dueño de la cadena de farmacias Farmavip, luego de irrumpir en su consultorio, golpearlo y robarle dos celulares.

Al salir de la clínica ubicada en 3 de Febrero al 1000 se toparon con el custodio de la cuadra, el policía Carlos Alberto Dolce, que intentó detenerlos. Les apuntó con su arma y les pidió que se arrodillaran, uno de ellos acató la orden mientras que el otro se puso contra la pared, pero el que estaba en el piso –luego de desprenderse la camisa– hizo un ademán para tomar la gorra que se le había caído y sacó un arma.

Allí, ambos sospechosos se le fueron encima y Dolce recibió varios balazos que le causaron la muerte, refirieron testigos.

Los atacantes huyeron a la carrera y se subieron a un auto negro sin patente pero un transeúnte alertó a la Policía Motorizada, que estaba apostada en Sarmiento y 9 de Julio, quienes comenzaron a perseguir el rodado.

Durante el trayecto, los prófugos descartaron una camisa manchada con sangre y un arma calibre 9 milímetros, pero fueron detenidos cuando un neumático del vehículo en el que circulaban se pinchó.

Desde un comienzo se sospechó que la muerte de Dolce estaba vinculada con el ataque perpetrado en la clínica, por lo que el médico que fue víctima de la intimidación fue consultado en varias oportunidades.

En su momento, el médico sostuvo que no supo de dónde vino la amenaza, refirió que tenía y tiene una empresa de prestaciones farmacéuticas, que estaba por abrir un negocio en la esquina de San Lorenzo y Maipú, y afirmó que se dedica a la compra y venta de medicamentos.

Por su parte la pericia realizada a la pistola descartada por los sospechosos, que fue cotejada con las balas extraídas al cuerpo de la víctima, determinó que fue el arma homicida, a lo que se sumó el secuestro a Hernán Matías N. de los dos celulares robados al médico y la detención de Pablo Andrés P. “en cuero”, lo que se alinea con la camisa descartada durante la huida, la descripción de la vestimenta de los atacantes dada por testigos y la inmediata detención de los acusados apenas ocurrido el hecho, junto al auto sin patente en el que se desplazaban.

Con éstos y otros elementos, la jueza Rodenas resolvió el procesamiento de Pablo Andrés P. y Hernán Matías N. por los delitos de robo calificado, amenazas coactivas calificadas, homicidio criminis causa y portación ilegal de arma, al entender que actuaron en forma conjunta al ingresar a la clínica donde amenazaron al médico, le robaron dos celulares y que al momento de huir se toparon con Dolce, a quien terminaron matando.