Muchas veces los clásicos les han servido a Newell’s y Central para “salvar” el semestre y tapar pobres presentes futbolísticos. Algunas se edificaron en plataformas de despegue para un título o un muy buen campeonato; otras han servido para continuar por el camino de los festejos. En esta cuarta entrega de “Clásicos en el recuerdo” el foco está centrado en dos que aún continúan en el recuerdo de hinchas de ambas instituciones.
Central llegaba de ser campeón de la mano de Ángel Tulio Zof y en el amanecer de la campaña 87/88 recibía en su estadio al Newell’s de José Yudica, que intentaba comenzar a crear un equipo protagonista para responder al gran festejo de los “primos” meses atrás. Ese equipo finalmente se terminaría consagrando, pero en su camino sufrió al Central del Viejo Zof.
La temporada había comenzado tres semanas antes y los dos equipos llegaban invictos. El Central campeón sumaba dos empates y una victoria; mientras que Newell’s ostentaba una igualdad y dos triunfos. Aquella tarde el local se quedó con un triunfo cerrado pero justificado. A partir de la seguridad de Lanari en el arco, el buen manejo de Gasparini, Lanzidei y Escudero, sumado a la cuota goleadora de Scalise, el Gigante de Arroyito se transformó en una fiesta canalla.
Tras un primer tiempo en donde mucho no pasó y en donde si bien se alternaron el dominio de las acciones el local dispuso de las mejores chances; la definición llegaría en el complemento. Zof mandó a la cancha a Claudio Scalise y con su ingreso generó una expectativa diferente en los hinchas locales. Muchos recordaron inmediatamente ese festejo con la camiseta canalla tras derrotar con Boca a Newell’s en la final de la liguilla 1986 y esperaban que eso se repitiera. Y como aquellos jugadores que parecen tocados por la varita mágica, con apenas tres minutos en cancha, Scalise superó a Scoponi para poner el 1-0 y desatar la locura canalla. A partir de allí el Rojinegro intentó nivelar el marcador pero la buena labor del “1” local sumado a la inteligencia para manejar los tiempos decretaron la finalización del encuentro con un justo triunfador que por esos días continuaba con su aura ganadora y extendía, y en que forma, los festejos por el título alcanzado en la temporada 1986/87.
La otra cara de la moneda, la del festejo leproso, llegaría unos cuantos años después de aquel triunfo canalla. El Apertura 2004 apenas amanecía y la segunda fecha los volvía a enfrentar. Ambos habían comenzado de la peor manera aquel torneo. Ni Central ante Arsenal, ni Newell’s frente a Vélez lograron siquiera sumar un punto tras muy flojas actuaciones. De esa manera el clásico se presentaba como una muy buena ocasión para “despegar”. Y quien logró hacerlo fue el rojinegro del Tolo Gallego, que tras aquella victoria comenzó su camino hacia lo que sería su consagración y una nueva estrella a finales de año.
El partido fue emotivo, con muchos errores por parte de ambos que permitieron vivir más de una emoción de cara a los arcos que si no fueron vulnerados más de una sola vez se debió pura y exclusivamente a las muy buenas labores que aquella tarde cumplieron Juan Marcelo Ojeda y Justo Villar. Tanto uno como otro mantuvieron a su equipo y fueron pilares fundamentales en un encuentro de desarrollo parejo al comienzo pero que tras la primera media hora comenzó a inclinarse para la visita que dispuso de las mejores chances de esa etapa inicial.
El arranque del complemento tuvo nuevamente mejor al local pero allí, como antes lo había sido Ojeda, fue Villar el que apareció para sostener el cero en su arco. Pero Maidana acomodó el fondo, Manso tomó las riendas y Newell’s comenzó a dominar y edificar una victoria que llegaría a quince minutos del final tras un cabezazo de Julián Maidana.
Newell’s se llevó la victoria, Central se quedó sin técnico, y como diecisiete años atrás quien continuaba tras un título en pleno festejo era el canalla; esta vez era el leproso el que desataba su algarabía y encontraba en el clásico su plataforma de partida hacía una nueva estrella.
