“Estoy muy contento con la energía positiva que se creó en base a esta serie de presentaciones, y espero que podamos cumplir con todas las expectativas”, dijo a El Ciudadano el eximio trompetista Alexander Abreu, líder de Havana D Primera, en diálogo telefónico desde Cuba con El Ciudadano. La banda, que por primera vez visitará el país, tendrá mañana su debut local cuando, a las 22, se presente en Willie Dixon (Suipacha y Güemes) en el marco de la gira The Pasaporte Tour 2013.
Fusionando géneros como el jazz, funk y samba, pero atentos al contenido y la letra de lo que se quiere decir, la música de Havana adquiere un vuelo que se puede gozar bailando pero también escuchando.
Embajador musical de su país, Alexander repasó las motivaciones que dieron origen a la orquesta, habló sobre su último disco, Pasaporte, sobre la tradición del son cubano, las nuevas relaciones culturales de Cuba con los Estados Unidos, y de cómo es hacer bailar a las más diversas culturas: “Estamos buscando la forma de llevar al mundo un poco de la alegría que tenemos aquí”, remató.
—¿Cómo diagramaron la presentación en Rosario?
—Será un concierto con mucha energía y alegría. Llevamos un repertorio bien variado para mostrar todo lo que hacemos. Allí se verán cosas de jazz pero también de música cubana que es lo que hacemos.
—Se lo conoce como uno de los mejores trompetistas de Cuba e incluso se lo suele comparar con Louis Armstrong, ¿Qué siente al oír eso?
—Siento mucha satisfacción y me pone muy contento ese tipo de calificaciones de parte de la gente que pueda apreciar mi trabajo, porque lo hago con mucho amor. Pero creo que estoy muy lejos todavía de esa gran figura con la que mucha gente me comparó.
—¿Cuál cree que es el aporte que Havana D Primera hace a la música de raíz cubana?
—Diría que lo que hacemos no es un aporte sino una búsqueda por rescatar lo que ya está hecho. La música cubana, a lo largo de su historia, tuvo muchos parámetros positivos. Lo que estamos haciendo nosotros es resaltar algunas cosas de lo que ya hicieron otros en el pasado. Sí es cierto que también fusionamos esos valores con música foránea como el samba y el jazz.
—La música de Havana es rítmica y bailable pero no deja de lado la letra con vías a transmitir un mensaje. ¿Cómo nace “Pasaporte”?
—Yo le llamo poesía urbana: son vivencias que tenemos en mi país y que puede tener cualquier persona en distintas partes del mundo. Cuando armamos este tipo de discos, buscamos contarle y familiarizar al público del mundo de lo que está pasando en Cuba. Es poesía fácil. Para nada usamos palabras rebuscadas ni cosas difíciles, al contrario, hacemos uso de un lenguaje bien entendible. Creo que, lo que decimos para expresarnos, hace muy buena combinación con esta música bien bailable que tocamos. Quizá por eso llega tanto a culturas diferentes.
—Giran mucho por el mundo, ¿cómo es llevar estas músicas a países tan disímiles como Australia o Japón? ¿Se considera un embajador musical de Cuba?
—En eso estamos. La razón es llevar un pedacito de Cuba a todo el planeta, buscando la forma en que la gente se familiarice con esta música. Hay personas que no hablan español pero que no por eso dejan de identificarse con lo que hacemos, quizás con el ritmo. Hay quienes aprenden a hablar español a raíz de escuchar a la orquesta. Y otros, quienes entienden el idioma y lo que decimos, nuestras letras, y desde allí se enamoran de las canciones. Estamos buscando la forma de llevar al mundo un poco de la alegría que tenemos aquí.
—Desde que se formaron nunca vinieron a la Argentina…
—Es cierto, pero no fue por ninguna razón en especial. Estoy muy contento con la energía positiva que se creó en base a estas presentaciones y espero que podamos cumplir con todas las expectativas.
—¿Cómo se vive la apertura de relaciones entre Estados Unidos y Cuba en los últimos tiempos?
—Bueno, realmente hay cambios, y tanto es así que nuestra orquesta estuvo unas cuatro veces en Estados Unidos en menos de dos años. Y puedo decir que fue espectacular esa experiencia. Pienso que hay una relación un poco más fluida entre los dos países y también estamos teniendo visitas de muchas personas aquí. Creo que las relaciones están abriéndose para bien y eso es muy positivo.
—En Cuba ¿el son se sigue transmitiendo como tradición viva?
—En cierta forma, eso ocurre, aunque tampoco tanto. Hay músicos como Adalberto Álvarez que la defienden con mucha energía y tienen mucha fuerza. Pienso que, gracias a él, las raíces están latiendo bien fuerte. Nosotros también estamos tratando de ayudar a que esta tradición se siga ramificando con fuerza.
Virtuosos del compás
Liderada por Alexander Abreu (trompeta y voz, arreglista, director musical), Amaury Pérez Rodríguez (trombón y coros), Bernardo Antonio Rodríguez Hernández (piano), Carlos Luis Álvarez Guerra (trombón), Cristóbal Verdecia Sardiñas (baby bass y bajo eléctrico), Enrique Luis Pérez Prieto (voz y coros), Guillermo del Toro Varela (congas y bongó), Harold Díaz Escobar (teclados, productor, compositor y arreglista), Jannier Rodríguez Miyan (voz y percusión menor), Miguel Ruiz García (bongó y timbales), Orlando Jesús Vásquez Peña (trompeta), Roberto García López (trompeta), Rodney Yllarza Barreto (batería y timbales), y Rogelio Nápoles Collazo (guitarra), la orquesta está influenciada por grandes arreglistas y compositores como Chucho Valdés, José Luis Cortés y Adalberto Álvarez, entre otros.
