Ya con el cierre parcial del gobierno confirmado, el Capitolio estadounidense deberá prepararse para una nueva batalla: el techo de deuda, que deberá ser elevado antes del 17 de octubre so pena de que el Tesoro carezca de préstamos para cancelar los compromisos financieros y entre en default.
A pesar de que la Casa Blanca implementó recortes varios a partir de marzo, la deuda volvió a llegar a su límite el 19 de mayo, lo que obligó al secretario del Tesoro, Jack Lew, a aplicar ajustes de emergencia, irrealizables a partir de este mes. La oposición republicana anunció que no votarán a favor de un aumento del tope a menos que la Casa Blanca acceda a drásticos recortes presupuestarios, algo que podría volver a poner al país al borde de la suspensión de pagos.
En una alocución desde el salón Oval, el presidente Barack Obama advirtió que si el techo de la deuda de su país no es flexibilizado, la economía mundial, no sólo la norteamericana, pagará las consecuencias. “Subirlo es una de las responsabilidades del Congreso, así como la aprobación del presupuesto. El dólar es la moneda de reservas de referencia: no se bromea sobre el default”, subrayó días antes de que los republicanos supeditaran la aprobación del presupuesto para las oficinas públicas al retraso de la implementación de la reforma sanitaria.
Al respecto, el Fondo Monetario Internacional (FMI) señaló que espera que la reyerta interna sea resuelta a la brevedad para evitar que afecte la recuperación económica interna y global. “Es importante un acuerdo para la continuación de la recuperación económica de Estados Unidos y la economía global”, señaló el director de comunicaciones del organismo, Gerry Rice.
De acuerdo con la CNN, para sortear un eventual bloqueo republicano al aumento del techo de deuda, Obama dispone de tres opciones. La primera consiste en invocar la 14ª Enmienda de la Constitución, en la que se afirma que la validez de la deuda del país “no debe ser cuestionada”. De acuerdo con los expertos, esta declaración ha sido interpretada de varias maneras, aunque prevalece la idea de que el Congreso no puede obstaculizar que el gobierno obtenga los fondos para saldar las obligaciones ya contraídas.
Otra posibilidad es que el Tesoro acuñe una moneda de platino con valor de un billón de dólares para cumplir con las deudas. Esta ingeniosa propuesta fue pergeñada durante la crisis del techo de la deuda de 2011 y durante el posterior pacto sobre el abismo fiscal de 2012. Las leyes estadounidenses permiten que el Tesoro acuñe monedas de valor ilimitado. Así, el secretario Jack Lew podría acuñar lo que fuera necesario y podría depositarlo en la cuenta del Tesoro en la Reserva Federal (Fed), donde quedaría plasmado como un activo. “Entonces, el Tesoro podría pagar a todos y evitar el impago, pero esto sería sólo una vía a corto plazo para eludir el techo de la deuda; es difícil imaginar que se tenga que recurrir al Tesoro cada vez que Estados Unidos necesite elevar el límite de deuda. Además, se requeriría del respaldo de la Fed, debido a que el Banco Central sería quien respaldaría el depósito de crédito del Tesoro. Y eso no es algo que la Fed parezca apoyar, al menos no por ahora”, explicó la cadena en su página de internet.
La última alternativa es la de eliminar el techo de deuda, creado hacia 1939 en otro contexto social y económico, y hoy una herramienta de extorsión por parte de los republicanos, pero se descarta que a largo plazo pueda ser eliminado. Con todo, se aguarda que un acuerdo de último minuto pueda evitar una secesión de pagos que agita el fantasma de una nueva crisis como la que se desató en 2008.
