El Día del Empleado de Comercio tuvo una gran adhesión y la jornada de ayer se vio signada por persianas bajas sobre todo en locales céntricos, y en el macrocentro, pero no toda la ciudad se sumó. Es que si bien el modo de celebrar su día es no trabajando, muchos comercios decidieron abrir sus puertas y ser atendidos “por sus propios dueños” o bien con la mitad del personal, a quienes les abonaron un extra por el día feriado y les otorgarán un franco compensatorio que se podrán tomar más adelante. Una imagen inesperada: también los supermercados de dueños asiáticos se sumaron a la jornada festiva para el rubro mercantil.
Desde la primera hora, recorrer el centro por calle San Luis, Rioja, Córdoba, Santa Fe y sus transversales era más que nada un desfile de persianas bajas y algunas tenían el cartel que indicaban que se debía al día del Empleado de Comercio. En tanto, los locales más pequeños, sobre todo almacenes, verdulerías, locales de ropa y demás fueron atendidos por sus dueños, o por los hijos de éstos. Inclusive la avenida Pellegrini desde Paraguay a Moreno, tenía cerradas las heladerías, pero el resto de los espacios, gastronómicos, de indumentaria y belleza, estaban en actividad plena.
Claro que esta adhesión viene en conjunto con el proyecto de ley de descanso dominical para toda la provincia y que fuera firmado la semana pasada por las partes interesadas.
Cabe señalar que el rubro cines y gastronomía no están dentro del marco mercantil, por ende no tienen la obligación de cerrar sus puertas. Es por eso que sólo el Sunstar (en el shopping El Portal) y Del Centro (en el Del Siglo) no abrieron las salas, el resto trabajó con normalidad, incluido el Showcase, en el shopping Alto Rosario.
Silvana Crocci, pro secretaria general de Empleados de Comercio dijo a <El Ciudadano< que el balance “es muy reconfortante en toda la ciudad”, “es importante saber y ver que se está respetando el día de estos trabajadores, lo cual también pone nuevamente en tratamiento la fuerza de la ley de descanso dominical”, sostuvo Crocci.
Entre las persianas bajas destacó la adhesión de las cadenas de supermercados y los shoppings y admitió que los comercios abiertos estaban en manos de sus dueños o de empleados debidamente remunerados. “Estaba previsto que los dueños deseen abrir, y al atenderlos ellos, los compañeros no tuvieron que trabajar. En caso de que lo hayan hecho, deberán tener el pago de un día feriado y un día compensatorio a tomar”, explicó Crocci.
Los que abrieron
La tradicional juguetería de Mendoza y Alsina no se tomó el día. Los juguetes estuvieron a la venta desde temprano bajo el control del hijo del dueño. “Decidimos que iba a atender yo, a los empleados se les dio su día libre así que esperamos que quienes salgan a festejar vengan con sus chicos a comprar un juguete”, sostuvo el joven.
Por otra parte, Mauro, dueño de un almacén en Santiago y San Juan, reconoció que no cierra “nunca” el negocio. “Éste es mi único sustento desde hace 7 años y la gente viene a comprar todos los días. Incluso tengo que aprovechar que los supermercados del barrio están cerrados para poder vender un poco más”, mencionó.
Una agencia de loterías cercana también estuvo abierta, a cargo de Jésica, la dueña. “Entiendo que sea el Día del Empleado de Comercio pero las jugadas se realizan igual, así que no podemos cerrar”, expresó.
Más cercano a Echesortu, un comercio dedicado a la venta de máquinas perforadoras, cortadoras e insumos trabajó pero con la mitad del personal. Enrique Casermeiro, titular de la firma, explicó que su empresa vende material a fábricas, constructoras y comercios minoristas, por ende achicó el personal a la mitad, con la remuneración correspondiente y el día compensatorio para quienes asistieron.
En cambio, el supermercado del pequeño centro comercial del Fonavi de Rodríguez y Virasoro cerró sus puertas a las 13. Fabián, su titular, explicó que “hoy la situación no está en tan buenas condiciones como para cerrar todo el día, sin embargo, y al tener mayor movimiento de ventas durante la mañana y hasta le mediodía, cerramos y pasamos la tarde en familia”.
Una medida que contó con el apoyo de los concejales
No fue una declaración más. Con voto unánime, el Concejo Municipal aprobó ayer por unanimidad el respaldo al proyecto de ley de descanso dominical para los trabajadores mercantiles que está en discusión en la Legislatura provincial. La decisión, que respondió a una solicitud de la Asociación de Empleados de Comercio, se tomó además cuando los trabajadores del sector celebraban su día, y con las gradas del Palacio Vasallo colmadas miembros del sindicato, entre ellos su titular Luis Battistelli.
Desde todas las bancadas, los ediles hablaron puntualmente de los mercantiles, pero en respaldo de los derechos de todos los trabajadores. El socialista auténtico Alberto Cortés, el ex intendente Héctor Cavallero, del demócrata progresista Aldo Pedro Poy, los kirchneristas Norma López y Roberto Sukerman, los justicialistas Osvaldo Miatello y Diego Giuliano, el edil de PRO Eduardo Roselló, el radical Jorge Boasso, el socialista Manuel Sciutto y el arista Oscar Greppi fueron sumándose a las intervenciones –incluso en una escena poco común el socialista Miguel Zamarini bajó de la poltrona de la presidencia del cuerpo para ocupar su banca y hablar desde allí– para recordar distintos pasajes de la historia en la consagración de los derechos laborales, entre ellos, el derecho al descanso. Hipólito Yrigoyen, con las 8 horas de trabajo y la creación del sistema previsional, las luchas antimonopólicas de Lisandro de la Torre y la lucha de Alfredo Palacios por la legislación laboral y los derechos consagrados durante el gobierno de Juan Domingo Perón –cuyo primer ministro del Interior, el socialista Ángel Borlenghi, era titular precisamente de la federación de Empleados de Comercio– fueron revividos en los distintos discursos, en los que también se recordó que incluso la Iglesia Católica y su Círculo de Obreros históricamente el descanso de los domingos y que una aguerrida huelga mercantil en Rosario en 1904 por ese derecho fue reprimida: el joven panadero Jesús Pereira, de 19 años, en cuyo sepelio fueron asesinados otros tres trabajadores.

