
Estudiantes le avisó a Alfredo Berti que la cosa no estaba bien, el técnico no reaccionó. Hace una semana Newell’s perdió el mediocampo y ganando por un gol confió en Rinaldo Cruzado en lugar de Hernán Villalba. Un error, el empate lo castigó. Pero lo peor es que no aprendió la lección. Villalba siguió en el banco ante Vélez (jugó cuatro minutos en seis fechas), y Newell’s empezó a perder el partido en el mediocampo.
El tema no pasa por si debe jugar Diego Mateo, de buen torneo, pasa porque Villalba (uno de los mimados del Tata Martino) está entre los mejores futbolistas de Newell’s, aunque el técnico no lo considere así. Y debe jugar.
Pocas veces Newell’s fue tan superado como anoche, se mantuvo en partido porque Vélez tardó en definirlo, y Nahuel Guzmán aportó lo suyo. Como elemento de rescate para Berti, Maxi Rodríguez con el nivel actual es irremplazable. Está claro que Víctor Figueroa y Martín Tonso (debió se expulsado a los 2 minutos por una bestialidad contra Papa) están para completar el equipo, el protagonismo les queda grande.
Olimpo es una buena oportunidad para recuperarse, Berti necesita un golpe de efecto. Está bueno que reclame un equipo más vertical y profundo, pero está mal que no jueguen los mejores jugadores que tiene. Y el concepto de DT: “Es Mateo o Villalba”, atrasa veinte años. Con ingenio pueden jugar los dos. Newell’s lo necesita. El doble cinco de Vélez, Cantero-Romero, manejó el partido a voluntad.
