Rosario, viernes 30 de octubre de 2026
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Rosario, viernes 30 de octubre de 2026

Guerra fría, siglo XXI

Rusia recordó a EE.UU. que el voto del Capitolio para intervenir carecerá de legitimidad internacional: será “agresión” y Moscú tiene “plan para actuar”.

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La reunión del G20 iniciada ayer en San Petersburgo, Rusia, comenzó para muchos analistas con un halo de las viejas disputas del siglo XX de la denominada “guerra fría”, entre la entonces poderosa Unión de Republica Socialistas Soviéticas (URSS) y los Estados Unidos. Es que las diferencias sobre el tema sirio entre la Casa Blanca y el Kremlin –que ya habían chocado por el tema del asilo ruso al ex espía estadounidense Edward Snowden– se profundizaron nuevamente. Sin embargo, la polémica excedió largamente a Rusia; la mayoría de los países se mostraron opuestos a una intervención militar.

Muchos del G20 trataban anoche de convencer a Washington de que no ataque Siria. Hasta ayer sólo acompañaban la idea de intervenir países como Australia, Canadá, Dinamarca, Francia y Turquía.

Las visiones opuestas sobre una solución posible al conflicto de Siria se centraban en los debates durante la cena en la cumbre de San Petersburgo.

El propio anfitrión, a la vez a cargo de G20, el presidente ruso Vladimir Putin, propuso a sus pares examinar la situación en Siria durante la cena de trabajo ya que distintos mandatarios le habían pedido incorporar el tema, a pesar de que la reunión tenía como agenda principal tratar las turbulencias financieras que viven los países emergentes.

Por su lado, el presidente estadounidense Barack Hussein Obama, fortalecido por el aval de la comisión de Asuntos Exteriores del Senado a un ataque a Siria, llegó en la tarde a San Petersburgo dispuesto a convencer a sus interlocutores de que la comunidad internacional no se puede quedar “callada” frente a la “barbarie” en Siria, como advirtió la víspera en Estocolmo, sobre la denuncia del uso de armas químicas por parte del ejército del presidente sirio Bashar al Assad.

Pero de entrada, Rusia le hizo saber que su estrategia en el Capitolio no tiene legitimidad ante la comunidad internacional. “Ni el parlamento ruso ni el Congreso estadounidense pueden adoptar la decisión” de atacar a Siria, advirtió ayer el Kremlin. “Según la legislación internacional, este tipo de decisiones no son legítimas”, añadió Putin, en una entrevista ofrecida antes de la cumbre.

El jefe ruso avisó que cualquier ataque que no cuente con el visto bueno de la ONU sólo puede considerarse una “agresión”, y agregó que en caso de que ocurra “sin pruebas concluyentes, Rusia tiene un plan para actuar.

Las relaciones entre Moscú y Washington no pasan por su mejor momento desde que Moscú concedió asilo político a Snowden, ex consultor de la Agencia Nacional de Seguridad (NSA), quien reveló un masivo programa de espionaje.

Obama canceló una visita de Estado a Moscú previa a este G20 y hasta anoche no estaba previsto ningún encuentro entre Putin y Obama más allá de los saludos protocolares que anfitrión e invitado se vieron obligados a realizar.

China: el “único camino” de salida es la solución política

La solución política es el “único camino” para resolver la crisis en Siria, advirtió ayer el alto funcionario chino Qin Gang, quien pidió “suma prudencia” a los líderes mundiales.

China está “muy preocupada” por Siria, cuyo gobierno fue acusado de perpetrar matanza con armas químicas el pasado 21 de agosto. Lo importante, expresó Gang, es que la ONU “establezca la verdad”.

Se deben “convencer a las dos partes beligerantes de que se sienten a la mesa de negociaciones para poner fin a dos años y medio de guerra civil”, dijo el portavoz chino.