Rosario, jueves 22 de octubre de 2026
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Rosario, jueves 22 de octubre de 2026

Brasil define su futuro este domingo en segunda vuelta

El actual mandatario, Luiz Inácio Lula da Silva, irá por la reelección disputando la presidencia al hijo de Jair Bolsonaro, Flávio Bolsonaro. De un lado, la continuidad de las políticas sociales. Del otro, la réplica de las políticas que Milei ya implementa en Argentina
Luiz Inácio Lula Da Silva y Flávio Bolsonaro

Desde San Pablo / Brasil (Especial para El Ciudadano)

En un escenario de alta polarización, Brasil votará a su presidente este domingo. En primera vuelta, ninguno de los candidatos más votados logró superar el 50% de los votos. Flávio Bolsonaro obtuvo el 47% de los votos y Lula da Silva, el 45%. En un contexto de elección de gobiernos de ultraderecha en la región (Chile, Colombia, Ecuador, Honduras, Argentina, por citar algunos ejemplos) y de injerencia de los Estados Unidos en los procesos electorales latinoamericanos, Brasil se erige como la última esperanza para la región.

Esta elección pone en peligro derechos fundamentales reconocidos por la Constitución brasileña de 1988. De ganar Bolsonaro, quedarían atrás procesos como la reforma agraria, las políticas antirracistas y de acceso a la salud y a la educación públicas. Este miércoles 21 se llevó a cabo en la Facultad de Derecho de la Universidad de San Pablo (USP) la lectura de un manifiesto en defensa de la Constitución.

“Ningún poder por encima de la Constitución”, subraya el documento, elaborado por académicos y estudiantes de derecho de la USP.

“Meta no se meta”

Otro aspecto que signa esta segunda vuelta es la denuncia a la empresa Meta (responsable de Facebook, Instagram y Whatsapp) por haber censurado contenidos de apoyo a Lula da Silva en las redes sociales. El lunes pasado hubo una protesta frente a la sede de Meta Brasil, en San Pablo, exigiendo que ni la empresa ni el gobierno estadounidense se involucren en las elecciones brasileñas. Fue convocada por jóvenes y activistas en pos de la soberanía tecnológica bajo el lema “Meta no se meta”.

La manifestación tuvo sus efectos. El Tribunal Superior Electoral (TSE) determinó que la plataforma asegure un tratamiento igualitario a las candidaturas. Este miércoles, la Justicia Electoral dio un plazo al Ministerio Público Electoral para revisar las medidas tomadas por la compañía.

Por su parte, Meta anunció este martes la salida de Joel Kaplan, director de políticas globales y uno de los interlocutores de la empresa con Donald Trump. Su dimisión no será sino hasta después de las elecciones de Estados Unidos, en noviembre próximo.

Dos modelos en juego

En educación, Da Silva propone seguir fortaleciendo la educación pública y medidas como “Pé-de-meia”, un programa de apoyo financiero destinado a favorecer la permanencia y la conclusión de la escolarización de estudiantes de la educación pública. Bolsonaro propone que se elimine la regla que obliga al Estado a invertir en educación.

En cuanto a empresas públicas, el objetivo del candidato del Partido de los Trabajadores es fortalecer empresas estatales como Petrobras, mientras que Bolsonaro hijo apuntará a las privatizaciones. Además, se opone al aumento de impuestos a los súper ricos.

Lula aumentará las ayudas para pequeñas empresas. Actualmente, éstas reciben un incentivo de 81.000 reales (16.000 dólares), que será aumentado a 110.000 reales (21.850 dólares). También expresó la continuidad y la ampliación de otros programas como Bolsa Família (asignación destinada a familias que cobran menos de 218 reales mensuales) y Farmácia Popular, que democratiza el acceso a medicamentos.

Otro elemento a destacar es la divergencia en cuanto a las políticas laborales. Mientras el PT y sus aliados políticos lograron el fin de la escala 6×1 (seis días de trabajo por uno de descanso), Bolsonaro apunta —al igual que Milei— a que cada trabajador “negocie” su tiempo de descanso con la patronal.  

Da Silva propone reforzar las políticas de género en relación a la protección ante casos de violencia. Bolsonaro, en cambio, presentó un proyecto de ley que busca desestimar las denuncias por abuso sexual y no votó a favor de la igualdad salarial entre varones y mujeres.