Según un relevamiento estadístico elaborado por el ex ministro de Trabajo provincial Juan Manuel Pusineri ( basado en datos oficiales), en julio se constató la pérdida neta en Santa Fe de 63 empleadores, haciendo descender el total de firmas de 47.498 (en junio) a 47.435.
Con este nuevo saldo negativo, el acumulado en los primeros siete meses del año asciende a 881 empleadores menos en territorio santafesino. La situación se vuelve aún más crítica al tomar como referencia diciembre de 2023: desde entonces, la provincia perdió un total de 3.294 empleadores.
Los sectores más golpeados
El impacto de la retracción económica no fue homogéneo, pero castigó con dureza a rubros clave de la economía regional. Las principales caídas netas registradas en julio se concentraron en:
Agricultura, ganadería, caza, silvicultura y pesca: -46 firmas.
Transporte y almacenamiento: -23 firmas.
Comercio y reparación de vehículos: -14 firmas.
Asociaciones y servicios personales: -11 firmas.
Industria manufacturera: -8 firmas.
En la vereda opuesta, los sectores que mostraron leves repuntes fueron las actividades inmobiliarias (+11), la construcción (+6), los servicios administrativos (+6), las actividades artísticas y recreativas (+6) y los servicios profesionales (+5). Sin embargo, estas subas no alcanzaron para compensar la sangría general, dejando un saldo neto negativo de 63 empleadores en el mes.
El peso sobre las micro y pequeñas empresas
Uno de los datos más alarmantes del informe radica en el tamaño de las unidades productivas que cerraron sus puertas. La contracción de julio afectó a todas las escalas, pero se cebó especialmente con las estructuras más chicas:
Hasta 10 trabajadores: -47 empleadores.
De 11 a 100 trabajadores: -11 empleadores.
Más de 100 trabajadores: -5 empleadores.
De este modo, siempre según Pusineri, los empleadores de hasta 10 trabajadores explicaron casi tres cuartas partes de la caída mensual. Desde el sector económico advierten que las unidades más pequeñas son las que cuentan con menor espalda financiera, acceso al crédito y herramientas de supervivencia para afrontar contextos prolongados de caída del consumo y aumento de costos fijos.
