
“Es durísimo escuchar el sonido de los celulares entre los escombros en medio del silencio de la madrugada”, dice Norberto Marchesini, del cuerpo de Bomberos Voluntarios de Firmat que integró una de las brigadas de rescate que pasó toda la noche sobre los escombros del segundo cuerpo del edificio de Salta 2141. “Esto, obviamente, no lo viví nunca en mis 36 años de servicio. Trabajamos de manera muy coordinada con otros cuerpos, incluso con la gente que vino de Buenos Aires”, agregó en un alto del intenso trabajo. Junto a Marchesini, estaban Néstor Togniolo y Sergio Marín, que se apoyan en una valla para encender cada uno un cigarrillo. Una chica identificada con un chaleco del Ejército de Salvación les acerca agua fresca. Marchesini y su grupo encontraron a una de las chicas fallecidas: “Es muy triste ver la angustia de las familias que esperan. Todo es muy lento, el cuerpo de esta chica lo encontramos a las 2 de la mañana y la pudimos sacar a las 6; es decir, trabajamos cuatro horas en un solo cuerpo. Te duele porque ves ropa de criaturas y quisieras encontrarlas”, explica. El hombre se quiebra en un momento cuando lo llama su hijo Francisco, de 8 años, y le manda fuerzas desde Firmat.
El rescatista explicó además que avanzada la noche y la madrugada se utiliza la ecosonda: “Se apagan motores a unos 200 metros a la redonda, tiene que haber silencio, por eso durante el día no nos sirve. Ahí es cuando tienen más trabajo los perros. El removido de escombros es prácticamente a mano o con maquinaria liviana, así pudimos sacar ayer más de 50 camiones”. Marchesini aseguró que el edificio donde se produjo la explosión, sobre calle Salta, está “muy debilitado” por las cuatro horas en que las llamas envolvieron las bases de la construcción. “El fuego dejó las columnas con los hierros al desnudo”, apuntó.
“Entendemos la tensión de la gente porque todo es muy lento, nosotros también nos ponemos ansiosos. Se trabaja a mano, sin máquinas pesadas porque pueden provocar más derrumbes. Es muy fuerte escuchar el sonido de los celulares en los escombros durante la madrugada…”, repite.
En medio del desolador panorama, los rescatistas eran nuevamente requeridos para volver al trabajo. El bombero de Firmat finaliza describiendo el trabajo de los perros buscadores: “Se escarba y se pone a los canes, porque al haber gente arriba el olor de la víctima se mezcla. Una vez que los perros apuntan y encuentran mueven la cola. Se trabaja de modo verbal anunciando que somos de la brigada de rescate y si hay alguien con vida, golpea o grita. Anduvimos por lugares donde tendría que haber reventado la mampostería y quedaron huecos de vida, que se armaron por camas y otros muebles. Lo lógico hubiera sido que reventaran. Eso da esperanzas”, comentó conmovido, mientras apaga el cigarrillo y se hace un instante para la foto. Los tres hombres vuelven sobre sus pasos y se sumergen en la montaña de escombros.
