Rosario, domingo 01 de noviembre de 2026
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Rosario, domingo 01 de noviembre de 2026

León Ferrari en primera persona

Por Javier Hernández.- El Ciudadano recuerda al artista plástico a través de la última entrevista que concediera a este medio cuando, en 2009, a los 89 años de edad, llegó a Rosario para acompañar la inauguración de “229 Ferraris”.

Referente crucial en el movimiento del arte político argentino El Ciudadano recuerda en primera persona a León Ferrari, a través de la última entrevista que el artista concediera a este medio cuando, en 2009, a los 89 años, llegó a Rosario para ser parte de la inauguración de 229 Ferraris, una muestra cuyo título remitía, precisamente, al número de piezas de este artista que atesoraba el Museo Macro y que constituyen la mayor colección del país de León Ferrari.

Con sorprendente actualidad, por instaurar conceptos de culpa, intolerancia y miedo que llevaron consigo las acciones más reprochables en nombre de la paz.

—¿Cómo orienta sus obras?

—Hay algunas obras que tienen un carácter antirreligioso, pero hay otras obras que son inofensivas en ese sentido. Las religiosas en realidad las hago no para convencer sino porque lo siento así. Es decir, mientras la religión tiene todo un campo de publicidad en las iglesias y las misas, la crítica a la religión no existe o existe en muy bajo nivel, entonces creo que el arte es un medio muy eficaz para hacerlo. El arte puede usarse como un arma, como lo usaron los religiosos al ilustrar las cosas más horribles. La Iglesia tuvo los mejores talentos en todas las artes: Johann Sebastian Bach en música; Dante en literatura; Miguel Ángel en pintura y todos ellos ilustrando cosas que me parecen muy terribles. Estéticamente muy buenas pero éticamente muy reprochables.

—¿Cómo ve hoy a la sociedad argentina?

—Me parece que está polarizada entre los que tienen hambre y los que no. Por eso no se puede hablar de una democracia mientras medio país o entre el 30 y 40 por ciento están sometidos en la miseria. Además de eso existe la polarización en las ideas políticas, sociales y en las religiosas.

—¿A qué atribuye esa polarización?

—Los del campo muestran la cara que estaba oculta. Con motivo de las retenciones, salieron a pelearla y están demostrando que son la nueva derecha.

—¿Qué opinión le merece la nueva ley de medios que se intenta aprobar?

—No estoy muy enterado de la ley pero cualquier cosa que sea en beneficio de la libertad de expresión está bien. Ahora hay un monopolio en los diarios, en la televisión y en la radio que espero que esta ley lo quiebre.

—¿Por qué le parece que el pensamiento occidental y cristiano vuelve con más fuerza a reflotar la existencia del infierno?

—Porque precisamente la gran falla de nuestra cultura es la amenaza al castigo del que piensa diferente. Del infierno, que fue ilustrado por los mayores pintores y talentos de la cultura occidental, dicen que no es lo que es. Juan Pablo II dijo que el infierno no eran las llamas. ¿Quién sabe? Lo cierto es que nos han amenazado con eso y es la intolerancia más grande de Occidente. Y no está superado aún porque la iglesia piensa que esa amenaza es su arma más importante.

—¿Cómo se vería reflejado el concepto de infierno en la vida cotidiana?

—Una vez en una polémica con un sacerdote dije que hay cristianos completos e incompletos. Los completos son los que creen en todo, en el infierno y en todas esas cosas, y los incompletos son los que creen pero no en el infierno (risas). En todas las guerras que desató Bush él decía que se trataba de una lucha entre el bien y el mal.

—En la década del 60 se derrumbaron ciertas estructuras para generar nuevas ideas en relación al arte, ¿cree que es momento de empezar a unir?

—No sé. Todavía hay posibilidades, no sé si de romper, pero sí de expresar lo que uno piensa, ni romper ni pegar.