Rosario, jueves 05 de noviembre de 2026
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Rosario, jueves 05 de noviembre de 2026

Hubo piquetes en reclamo de un feriado nacional para todos

Empleados de Comercio se movilizó frente a los shoppings para exigir descanso en las fechas patrias.

coto

“¿No me podés reemplazar? ¡Es que me quiero casar!”, rogaba una joven vestida de novia, parada sobre unos zancos, frente al supermercado Coto del shopping Alto Rosario. Iba de salto en salto entre los miles de manifestantes de la Asociación Empleados de Comercio, implorando que, dadas sus condiciones de trabajo, alguien le diera una mano y la ayudara a cumplir su sueño. Claro está, era una actriz, que de forma más que simpática le dio color  a un mediodía colmado de contrastes. Y es que la movilización de los mercantiles, para que los shoppings Alto Rosario y Portal Rosario acepten cerrar sus puertas en los feriados nacionales –el reclamo no es para los feriados puente y días no laborables sino por los días patrios– fue tan alegre como tensa. Hubo malabares y música; pero también peleas con los propios clientes que querían entrar a los centros comerciales y a viva voz se quejaban de que se les coartara su “libertad”: por fortuna los hechos no pasaron de cruces de insultos y los Empleados de Comercio lograron su cometido: estar en el día patrio al lado de los que no podían celebrarlo, y reclamar por condiciones laborales dignas para los trabajadores del sector. Según trascendió, un gerente de los grandes centros se comunicó, en medio de la protesta, con el gremio: propuso una “mesa de diálogo”, en forma análoga a la que ya se concretó entre el sindicato y la Asociación Empresaria de Rosario.

El 25 de mayo de 2013 amaneció soleado, y desde poco después se presentó como un día en que los rosarinos podrían tomarse un descanso del frío. Así fue: con apenas una camperita, gran parte de los almuerzos familiares o entre amigos se dio al aire libre, al patio, a las terrazas; con grandes ollas de locro, docenas de empanadas, tortas asadas, vasos de vino y una que otra guitarra sonando de barrio en barrio. Atravesando la ciudad al mediodía, apenas algunos negocios estaban abiertos: almacenes y quioscos de barrio, bares, restaurantes y, como siempre, las grandes cadenas de supermercados y los shoppings. Éstos últimos fueron el blanco del Sindicato de Empleados de Comercio, quienes, exigiendo mejoras en las condiciones de trabajo y el respeto a los feriados de la patria, cortaron el acceso a los grandes centros comerciales.

Cada entrada al Alto Rosario estaba copada por unas veinte personas. Sonaban los bombos y volaban volantes celestes y blancos, en los que podía leerse: “Shoppings Alto Rosario y Portal Rosario: respeten el sacrificio de los argentinos que ofrendaron sus vidas por la liberación de la patria. Que el lucro sin bandera de unos pocos no se imponga sobre los derechos de los trabajadores argentinos”.

Algunos autos pasaban tocaban bocina en señal de apoyo, otros seguían de largo. Sin embargo, a pesar de las advertencias previas y el barullo que podía verse, muchos no quisieron perderse su día de compras, y se dispusieron a pasar igual.

Y así nacieron las tensiones. Una pareja de adultos mayores, por ejemplo, no dudó en pasar con su auto “cueste lo que cueste”, y atravesaron la movilización poniendo en riesgo a todos los que estaban sobre la vereda. “¿Y mis derechos, qué? ¿Yo no soy gente?”, gritaba una señora, que se había bajado del automóvil para filmar a todos los manifestantes. Otro auto también decidió seguir de largo: al ver su paso impedido, el que parecía ser  el jefe de la familia a bordo se bajó a los gritos y amenazó a todos los que estaban delante suyo.

A lo largo del día la tensión fue permanente. Llamaba la atención el nivel de violencia y agresividad de algunas personas decididas a pasar el 25 de mayo en el shopping: no perdían más que un paseo de compras en uno de los 365 días del año. “Esa es la síntesis del consumismo. A ellos sólo les interesa venir a pasear acá, donde trabajan nuestros compañeros, como esclavos en esta aldea protegida”, resumió con ironía Luis Battistelli, secretario general de la Asociación Empleados de Comercio.

El sindicalista estaba apostado frente a la entrada principal del Alto Rosario. Allí sonaba música, había zancos, show de malabares y acrobacias. Lo mismo estaba sucediendo a pocas cuadras, en el Portal Rosario: una fiesta, un corte, más insultos. “Esto es lo que habíamos prometido: hacer cumplir el feriado patrio y plantear que de una vez por todas que se respeten los derechos laborales de los compañeros que trabajan en los shoppings”, señaló el dirigente.

Con todo, más de mil trabajadores mercantiles se acercaron a cada Shopping, a modo de acompañar y festejar el aniversario de la Revolución de Mayo  con los compañeros que no podían salir. “Celebramos con las esperanzas que el próximo ellos estén con nosotros”, dijo Battistelli. E informó que, dada la movilización, uno de los gerentes del shopping se comunicó con él para proponer una “mesa de diálogo” .

Pocos días atrás, Empleados de Comercio firmó un acuerdo con la Asociación Empresaria, consensuando el respeto a los feriados patrios. De hecho, gran parte de los locales comerciales de Rosario acataron el acuerdo, pero las grandes empresas –supermercados, algunos locales de shoppings– que no forman parte de la AER y se situaron al margen, fueron el blanco de las manifestaciones. Y lo seguirán siendo: para el 20 de Junio, adelantó Battistelli,  se realizará una movilización al Monumento a la Bandera, bajo la consigna: “No al trabajo los domingos. Sí a la familia”.

Insólito: “Ustedes no saben quién soy yo”

“Y vos, dejá de sacar fotos, porque no sabés con quién te estás metiendo”, dijo con inusitada violencia verbal un ofuscado cliente que intentaba ingresar al shopping Alto Rosario en el mediodía de ayer, y que al ver su paso impedido se bajó del auto para insultar a los manifestantes del gremio de Empleados de Comercio. Su furia no se detuvo allí, sino que también amenazó a la cronista y la fotógrafa de este diario que estaban allí cumpliendo con su tarea periodística.

“Ustedes no saben quién soy yo”, dijo a los gritos el iracundo cliente, cuyo rostro muestra la fotografía. Y en efecto, los cronistas, redactores, jefes, editores, fotógrafos, diagramadores, ilustradores y fototratadores de El Ciudadano no sabemos quién es él. Pero sí sabemos que nada le da derecho a amenazar a quienes están cumpliendo con su trabajo y menos a vulnerar la libertad de expresión y el derecho de los ciudadanos a informarse. El caso ya está en manos del Sindicato de Prensa Rosario, cuya comisión de Libertad de Expresión emitirá en las próximas horas un comunicado de repudio y evaluará los pasos a seguir.