
Lograr que el cuerpo hable y piense. Des-masculinizarse. Desarmar, pieza por pieza, la condición de “varón” para luego observarla, analizarla y poder –o al menos intentarlo– cuestionarse como hombre privilegiado. Reconstruirse, al final, estando esta vez un poco más cerca de esa deseada igualdad entre hombres y mujeres. La propuesta del grupo de Varones Antipatriarcales de Rosario es esa: un taller denominado “(Des) haciéndonos hombres”, que invita a dos días intensivos de sensibilización, reflexión y acción, dirigido a “todxs aquellxs que nos autodefinimos como varones, para sentipensarnos desde el Teatro del Oprimido y la perspectiva antipatriarcal”. El encuentro está pensado para los días 25 y 26 de mayo, de 10 a 18. La entrada será libre y gratuita, pero con cupo limitado. Para eso, la inscripción puede realizarse enviando un correo electrónico a varonesrosario@yahoo.com.ar.
“Esta es la primera actividad del año de Varones Antipatriarcales, articulada con el Grupo Teatro del Oprimido. Por un lado, buscamos visibilizar el colectivo, generar nuevos compañeros o al menos generar la intención de formar parte del grupo. Pero además proponemos trabajar algunos de nuestros ejes, como por ejemplo nuestra intimidad, siempre encarnando desde el principio de que si es personal es político y lo político es colectivo. Queremos politizar lo personal, por fuera de un trabajo en solitario”, explicó Federico, miembro del grupo de Varones.
Los chicos parten de la premisa de que, si de varones se trata, “sólo lo racional es válido”, mientras que todo lo relacionado a la emoción y sentimientos parece “ominoso o femenino”. Partiendo de las técnicas del Teatro del Oprimido, lo que buscarán es que el cuerpo hable. Frenar el debate y el mero contenido y llevarlo a la práctica. “Queremos pensar con el cuerpo. Lo más productivo que puede pasar es que podamos movilizarnos de alguna manera”, explicó Federico. Para lograrlo, Varones Antipatriarcales trabajará en conjunto con el Grupo de Teatro del Oprimido de Rosario (GTO), que dará herramientas “que buscan desnaturalizar opresiones”. “Siempre, reconociendo que hay una desigualdad, que la lucha está en la búsqueda de más igualdad y haciéndonos cargo de nuestros privilegios”, enfatizó Fernando, representando al GTO.
En ese sentido, durante estos dos días, el teatro oficiará tanto como de “medio para sensibilizar”, como de “espejo que pueda dar un poco más de información para laburar”. “Uno de los aportes que nos dará el teatro es el vernos en escena, en acción, y reflexionar a partir de ahí. Vernos desde afuera. Es la posibilidad que tiene el humano de reflexionar sobre la acción y en base a eso poder modificarse. Una propuesta central es volver a construir una construcción de género que es social. Donde, claramente, hay una cuestión de privilegio del hombre y del hombre hetero por sobre «lo otro». De alguna manera, es poder preguntarnos sobre eso, poner en cuestión a través de teoría y práctica”, explicó Fernando.
Aunque el taller es sólo para varones, los chicos quieren dejar en claro que no ésta no es una nueva instancia de invisibilización de espacios de mujeres, sino que es un espacio que pretende ir a la par de la lucha feminista. El taller no excluye a nadie. Pueden ir, inclusive, aquellos que sientan que no tienen ningún problema con su masculinidad. “Mucha gente me dijo eso cuando los invité”, contó, entre risas, Fernando. “Entonces les propuse empezar a preguntarse sobre la desigualdad”. Con eso puede verse que nada es fácil en la tarea que comenzaron este grupo de chicos. No les es fácil contarlo, decir que van a reunirse con Varones Antipatriarcales, o que el fin de semana estarán en un taller de des-masculinización. No es fácil, tampoco, salir de tantas teorías feministas y llevarlas a la práctica. No es fácil hacer el taller. No es fácil poner el cuerpo.
“Es difícil ser escuchado y poder provocar algo. Por los prejuicios. Muchas veces parece que «Pensás así, sos gay». Y eso es malo: ya no sos hombre. Son cuestiones muy básicas. Creo que uno de los grandes desafíos para el proceso de modificación de un pensamiento patriarcal de varones y mujeres es encontrar cómo cuestionar los discursos. Y para eso tenemos que comprender la lógica del discurso. Ese es un proceso de aprendizaje nuestro para no crear una batalla entre posibles pares. Muchas veces se da que no llegamos a dialogar. Alguien no escucha y yo no sé cómo transmitir. Hay discursos que quedan sin intercambio. No es para nada fácil. Y por eso creo que la mejor manera de comunicar es la acción y continuidad”, contó Fernando.
Federico también señaló su experiencia: “¿Cómo explicar qué es antipatriarcal? Es muy difícil encontrar las palabras, porque antipatriarcal suena violento, y encima hay que explicar la forma en que uno lo usa”. Luego, agregó, un poco entre risas, un poco a modo de resignación: “Lo más fácil es decir que somos un grupo de varones que acompaña la lucha feminista”.
