Rosario, jueves 05 de noviembre de 2026
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Rosario, jueves 05 de noviembre de 2026

Inflación y baja brasileña complicarán a la Argentina

La inflación se convirtió en la principal preocupación del Banco Central de Brasil que tomó en las últimas semanas medidas para contener el aumento de precios que registra.

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La inflación se convirtió en la principal preocupación del Banco Central de Brasil, que tomó en las últimas semanas medidas para contener el aumento de precios que registra la principal economía de América latina.

Datos oficiales registraron que durante 2012 la inflación en Brasil ascendió a 5,8 por ciento, y proyecciones oficiales la ubican en 5,7 por ciento para el cierre de 2013, por encima de la meta que debe cumplir la autoridad monetaria, un porcentaje irrisorio desde el 20 por ciento argentino.

Según información recabada por el Ieral, instituto de investigaciones de la Fundación Mediterránea, el índice de diseminación muestra que el 74 por ciento de la economía brasileña está contaminada por la inflación. Las presiones inflacionarias son lideradas por los alimentos.

Por este motivo, la autoridad monetaria de Brasil puso este año un freno al recorte de su tasa de referencia (Selic). El Comité de Política Monetaria (Copom) decidió el 17 de abril elevar en 25 puntos básicos la mencionada tasa, hasta 7,50 por ciento.

El Copom evaluó entonces que el elevado nivel de inflación y la dispersión en el aumento de precios, entre otros factores, contribuyen para que la inflación muestre resistencia y aconsejaron una respuesta desde la política monetaria, que debe ser “manejada con cautela”.

La tasa había llegado a un máximo de 12,50 por ciento el 9 de junio de 2011. Desde entonces y hasta mediados de abril de este año había sido recortada en diez oportunidades hasta 7,25 por ciento.

“A fines de 2011 se avizoraba un cambio en el mix de políticas, más contractiva en lo fiscal, más expansivo en lo monetario, algo bastante inédito en la historia de Brasil. Sin embargo, eso no prosperó”, explicó el Ieral.

El documento del instituto, elaborado por la investigadora Eliana Miranda, apuntó que se espera que la Selic aumente hasta 8,25 por ciento hasta fin de año, durante las cinco reuniones que restan del Copom en 2013. Y explicó que la necesidad de subir la tasa y la inflación en un andarivel elevado –la meta es 4,5 por ciento para el año– en parte son derivados del relajamiento de la política fiscal.

“La intensidad expansiva de la política fiscal, aplicada por el gobierno de Dilma Rousseff desde el segundo trimestre de 2012, dejó poco margen a la política monetaria para poder seguir consolidando la caída sustantiva de tasas de interés”, explicó el Ieral.

La expansión fiscal tuvo sus consecuencias en Brasil. El superávit primario podría cerrar 2013 cerca de 1,8 por ciento del Producto Bruto Interno (PBI), antes del pago de los servicios de deuda. La meta de Rousseff era de 3,15 por ciento.

El Ieral agregó que la recaudación ya muestra una tendencia declinante en el vecino país y que el efecto de los recortes impositivos ya comienza a reflejarse en forma más contundente sobre los resultados del sector público.

Datos adicionales sobre el sector industrial son poco alentadores. La producción mostró una caída de 3,2 por ciento interanual en febrero. La capacidad ociosa continúa por arriba de lo usual, con 81,1 por ciento de uso de la capacidad instalada, similar a un año atrás, completó el Ieral.

Y agregó que las proyecciones sobre la demanda internacional muestran que Brasil podría vender en el exterior, en dólares, poco más de lo que vendió en 2012. Sin embargo, no conseguiría colocar los 256.000 millones de dólares que había alcanzado el último año.