Rosario, jueves 05 de noviembre de 2026
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Rosario, jueves 05 de noviembre de 2026

Hallan beneficios en una práctica tabú

Masturbación masculina en potencial: ayudaría en disfunciones, favorecería a parejas y prerservaría del cáncer de próstata.

Lejos de cualquier prejuicio o estigma cultural y religioso, la masturbación podría ayudar a superar disfunciones sexuales, a rescatar la vida sexual de las parejas de un eventual naufragio y hasta a prevenir cáncer de próstata, según advirtieron sexólogos.

La investigación seria y el creciente conocimiento científico de la vida sexual van modificando la visión negativa para con una práctica que ancestralmente tuvo y tiene muy mala “prensa”: la masturbación.

En general, la sociedad sólo parece “autorizarla” en la adolescencia, época en la cual aún no se ha regularizado una vida sexual de pareja.

Así, suele considerarse que el varón que la practica a edad más avanzada sufriría una suerte de “regresión” a la pubertad.

Esta creencia es absolutamente falsa, al igual que la mitología relacionada con una supuesta “cantidad fija de cartuchos”, según la cual el hombre que se masturba estaría desperdiciando su capacidad para mantener relaciones sexuales.

“Todo lo contrario, el criterio general en medicina dice que la función hace a los órganos y que si no se utilizan tienden a perder su función; y los órganos sexuales no son la excepción”, explicó el médico urólogo Fabián Gómez, asesor científico del Boston Medical Group en Argentina.

Gómez detalló que “la erección ejercita la función eréctil y debido a la fisiología particular del pene, cuantas más erecciones se produzcan habrá una mayor oxigenación de los tejidos”.

“Así, si un hombre ha tenido muchas erecciones en su vida –sean cuales fueren las causas de las mismas–, mejor será su función eréctil”, añadió.

De esta manera, el especialista destacó que la masturbación masculina “puede ayudar a mantener la función sexual del varón, e incluso a mejorarla a través del autoconocimiento del cuerpo”.

Uno de los problemas sexuales más comunes del hombre es la eyaculación precoz, que se produce cuando la eyaculación aparece demasiado rápido, de modo que cada relación sexual se convierte en una nueva frustración; máxime si todo ocurre tan rápido que ni siquiera se puede lograr la penetración.

En estos casos, la masturbación puede ser una herramienta de ayuda: “Practicada regularmente y mediante ejercicios de start-stop –”iniciar-parar”–, puede ayudarlos a desarrollar un mejor control de la eyaculación.

Sin embargo, Gómez señaló que estos suelen ser sólo “paliativos”, y lo recomendable ante un cuadro de eyaculación precoz es visitar a un especialista”.

Por supuesto que para poder valerse de este recurso es necesario desembarazarse de los prejuicios morales con que la persona pueda asociar al acto de masturbarse, y que según el urólogo “se deben exclusivamente a cuestiones de carácter sociocultural y religioso”.

“Cuando se logra despojar a la masturbación de toda connotación moral, se ve que el único límite es el respeto por el otro, ya que es un acto absolutamente privado en tanto se lo practica en el ámbito de la intimidad”, enfatizó el experto.

En otro orden, estudios llevados a cabo en el Centro Epidemiológico de Cáncer de Melbourne (Australia) con 1.079 pacientes entre 1994 y 1998, indicaron que mantener una frecuencia de más de 5 eyaculaciones semanales entre los 20 y los 50 años reducía significativamente las chances de sufrir tumores de próstata, el tipo de cáncer más frecuente entre los hombres.

Pero Gómez advierte: “Creemos que faltan estudios más amplios y más concluyentes como para poder asegurarlo. Creemos que aún no se lo puede considerar como una verdad indiscutible”.