Rosario, sábado 24 de octubre de 2026
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Rosario, sábado 24 de octubre de 2026

Un recorrido azaroso por la vida y obra de Narcisa Hirsch

La muestra “Narcisa Hirsch, un viaje incógnito” se encuentra en los pisos 2 y 3 del museo de arte contemporáneo de Rosario (MACRO) con entrada gratuita hasta el 1 de noviembre, de miércoles a sábados y feriados de 13 a 19, y domingos de 10 a 19
Narcisa Hirsh
Narcisa Hirsch, un viaje incógnito» en el Museo de Arte Contemporáneo de Rosario

Por Oriana Romagnoli/ Especial para El Ciudadano

Descubrí azarosamente a Narcisa cuando busqué qué actividades culturales había para visitar en la ciudad. Supe entonces que se encontraba una muestra en el MACRO, al cual acudí de paso cuando festejé con mi madre su día, después de almorzar en Los Jardines y tomar mates a la orilla del río. 

Según internet, Narcisa fue una artista alemana radicada en Argentina, fallecida hace dos años en nuestro país. ¿Qué tipo de artista? Bueno, un poco de todo: cineasta, artista plástica, grafitera, pintora, dibujante, performer. Su obra más conocida fue “Marabunta” de 1967, un happening ocurrido en plena dictadura de Onganía. Marabunta se centraba en el esqueleto de gran tamaño de una mujer cubierta de comida y llena de palomas vivas. A lo largo de la velada, el público devoró las frutas y los sándwiches adheridos al esqueleto. El público, en su mayoría de clase media y educado, se abalanzó sobre la comida y fue capturado en película, imbuyendo la obra de un elemento de crítica social.

En el museo me encontré con su figura: una mujer más argentina que alemana que se radicó entre Buenos Aires y el sur, y que colmó su vida de arte, en el más amplio de los sentidos. Recorrí la muestra por los dos pisos en que se encuentra y tomé fotos.

En el primer cuadro de inicio de este recorrido, se lee la leyenda: “La obra de Hirsch es, ante todo, un viaje de incógnito: un desplazamiento sin destino fijo, donde el sentido no está al final del camino sino en el movimiento mismo. Cada película es una travesía hacia lo desconocido, una exploración que no busca conquistar territorio sino habitarlo, dejarse transformar por él. En sus imágenes, la Patagonia no es un paisaje sino una pregunta abierta; el cuerpo no es un objeto sino un vehículo. Viaje incógnito, entonces, en el sentido más antiguo de la expresión, es aquel que se emprende sin saber adónde lleva, confiando en que el extravío es, quizás, la única forma de llegar: no al final del camino, sino al corazón mismo del viaje”. Esto escribe Daniela Muttis, quien se encargó de la remasterización de algunas de las obras filmográficas de Narcisa, y de la curaduría de la muestra. A lo largo de toda la presentación de la muestra se desprende esa característica de la artista: la de perderse para encontrarse. La de soltar el mapa para vivir el camino. 

Entre proyecciones y objetos, en el tercer piso me encuentro con un registro fotográfico de “Manzanas”, otro happening, esta vez ocurrido durante 1968. 

Durante la intervención, se repartieron cientos de manzanas entre los transeúntes, bajo el lema “Esta manzana es distinta a la de todos los días / hacemos la obra con la gente / la obra es el momento compartido”. Su sello se halla en lo experimental, y así como es autora de cortometrajes como “Pink Freud» y “Patagonia”, de 1973, “Aida”, de 1976, o “Aleph”, de 2005, también lo es de estas palabras: «el cine experimental es poesía, una danza, una música. Las imágenes tejen la trama, como las palabras tejen un poema […] Los senderos empiezan en cualquier lugar y terminan en ninguna parte. Algo se impone, algo se encuentra. Hay que tratar de estar en el lugar, atenta, como dijo Picasso, “ojalá la inspiración me agarre pintando”».

La muestra “Narcisa Hirsch, un viaje incógnito” se encuentra en los pisos 2 y 3 del museo de arte contemporáneo de Rosario (MACRO) con entrada gratuita hasta el 1 de noviembre, de miércoles a sábados y feriados de 13 a 19, y domingos de 10 a 19.