Rosario, viernes 30 de octubre de 2026
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Rosario, viernes 30 de octubre de 2026

De regreso a Oktubre: la argentinidad al palo

Siempre es un buen momento para revisitar al Diez, para volver a Maradona, especialmente en el día de su cumpleaños. Internacionalista, jugador de este pueblo y de todos los pueblos. Como fraseaba el Indio: "Te prefiero igual, Internacional"
De regreso a Oktubre: la argentinidad al palo

Gustavo Grazioli / Especial para El Ciudadano

Queda poco, tal vez nada, de Siglo XX. Se extingue y las muertes que se van sumando aún lo vuelven más nostálgico, a pesar de que Cambalache suene un poco más actualizado todos los días. «Que siempre ha habido chorros/ Maquiavelos y estafaos/ Contentos y amargaos/ Valores y dublé/ Pero que el siglo veinte/ Es un despliegue/ De maldá insolente/ Ya no hay quien lo niegue/ Vivimos revolcaos/ En un merengue/ Y en un mismo lodo/ Todos manoseaos».

La iconografía de personalidades que no están y se encargan de que se hable de ellos. Se las rebuscan siempre para ser la excusa de caprichosas palabras que todavía reniegan de porvenires con eslóganes que no contemplan el conocimiento acumulado. Por lo que hicieron, lo que son y lo que serán en esas nuevas generaciones que empiezan a abrazarlos y homenajearlos en las esquinas de sus sueños.

Cómo no probar una parrafada poética en octubre, con toda la potencia que ejerce este mes calendario hoy, mañana y siempre. Se cumplieron 40 años de la salida del disco Oktubre de Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota, pasaron 29 del último partido de Diego Maradona en Boca, además de que todos los 30 de este mes calendario se rememora su nacimiento en el Hospital Evita de Lanús. Y acaba de festejar sus 75 Charly García, el hombre que con sus canciones mapeó la historia argentina de las últimas cinco décadas.

La argentinidad al palo. Y Maradona siempre ahí, con la música de sus pies, los que escribieron parte de su obra, porque su vida, así como fue, rebelde y angelical, todavía sigue descubriéndose en alguna foto histórica o en el mismo acto de justicia que todavía se debate para determinar cómo fue su muerte. Por esta fecha, pero en 1997, usaba por última vez la camiseta de Boca de manera profesional. Nada más y nada menos que en cancha de River, con Ramón Díaz en el banco del Millonario y Héctor “Bambino” Veira, en el visitante. Los 90 en su máxima expresión.

Sin saberlo ese sería el último baile y, el mismo día de su cumpleaños, anunciaría que todo estaba terminado. Todo a su alrededor era sospecha de doping y su familia sufría la situación por demás. En 2001 hizo el partido despedida y La Bombonera tuvo a su 10 otra vez, aunque ya tenía su reemplazo -al menos para los hinchas del Xeneize- en las genialidades de Juan Román Riquelme. El día de un nuevo adiós, pero esta vez para siempre. No más fútbol. Los presentes, los que lo siguieron por televisión, todos explotaron –explotamos– en un llanto, con su gran máxima: “Me equivoqué y pagué, pero la pelota no se mancha”.

El mundo cambió por completo. El paradigma se hizo trizas y ahora el debate a contrarreloj es para no quedar naufragando en una geografía controlada por inteligencias artificiales. Qué hubiera dicho Maradona es la pregunta que sobrevuela el espacio-tiempo de los cambios. “Los dioses no se jubilan”, decía Eduardo Galeano. Y nunca se van. Y otra vez Diego, acá, con todos sus fuegos de Oktubre. La desmesura de no callarse la boca y ser partícipe necesario del 86 para que la bandera de “Las Malvinas son argentinas” sea lo que es y el debate no haya quedado anclado en los libros de historias victoriosas.

“Te prefiero igual, Internacional”, cantaba el Indio Solari en una de las canciones en este disco de 40 calendarios. Una batalla que Diego libró con sus pies y su personalidad, que logró juntar al jet set y la camorra para verlo gambetear. Las puertas planetarias se abrieron con la llave de su nombre: Maradona. “Del Riachuelo para el mundo, desde el cielo hasta el infierno, patadas en catalán”, dice el tango «Para verte gambetear». “Con la sonrisa de pibe, con el brazo guerrillero y el corazón de arrabal, la zurdita endemoniada y el martillo en el garguero, cada día te quiero más”.

Maradona, haciendo posible lo imposible. Discutidor del poder, el de la innovadora idea de un sindicato de futbolistas en momentos que era impensado, dueño de su propio destino, que velaba por la sonrisa de un pueblo que a veces no tenía más que sus goles y la imagen en su pared con el Diez y la Copa del Mundo. El único que hizo madrugar a Fontanarrosa cuando firmó con Newell´s, el único que denunció y se bancó todos lo vueltos. Con los pies en el barro y el humo del cigarro, y su lengua escupe misiles, que tampoco se olvidó de anticipar el destino que estaba tomando el juego: «Hoy se corre mucho y se dan pases muy largos hacia adelante»; segundo, «estamos dando demasiada importancia al entrenador, tanta como a los jugadores», y tercero, «el fútbol carece de mediocampistas y delanteros de calidad, y hoy los defensas son los que más fama tienen».