Rosario, lunes 26 de octubre de 2026
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Rosario, lunes 26 de octubre de 2026

Saúl Blanch, un verdadero pionero del hard rock y el heavy metal que engalanó a bandas como Rata Blanca

El cantante de grandes bandas como Plus, WC, Héroes y la que lideraba Walter Giardino desarrolló un estilo vocal que llevaba a alturas impensadas los acordes y los solos y fue una voz destacada en esas rítmicas. Falleció hace unos días a los 75 años y en una de sus últimas entrevistas había dicho: “Sé que tuve una forma única de cantar, pero fueron pocos los que se dieron cuenta”
Saúl Blanch, un verdadero pionero del hard rock y el heavy metal que engalanó a bandas como Rata Blanca

Hace unos días, a los 75 años, moría el cantante Saúl Blanch, uno de esos músicos a los que suele llamárseles pioneros, porque de algún modo son aquellos que plantan alguna semilla en algún género que luego fructificará en ramificaciones de peso propio. La semilla de Blanch fue en una rítmica poco frecuentada hasta entonces en la escena nacional, la del hard-rock. Blanch armó la banda Plus a mediados de 1975, un momento ciertamente convulso del país –poco después se vendría el golpe cívico-militar del 76–, donde no abundaban propuestas de este tipo a excepción de Vox Dei y El reloj, si puede vérselos exactamente en esa línea y no como bandas un tanto más afines a un rock progresivo con vetas fecundas de hard-rock.

Además de Blanch a la formación la integraban Julio Sáez en guitarra; Hugo Racca, en bajo; Cacho D’Arías en batería. Plus debutó con un disco llamado No pisar el infinito, grabado en el sello TK, que tenía un track que fue furor en ese momento, “Noches de rock and roll” y remitía sin vueltas, sobre todo, a algunos pasajes de los primeros álbumes de Led Zeppelin y Deep Purple.

El disco tuvo otra edición en 1978 de la mano de RCA, y una vez agotadas estas dos ediciones que podrían verse como originales, sería lanzado dos décadas después, en 1996, por el sello BMG, con el título Melancólica muchacha, pero ya no tuvo el rebote de aquella primera edición. Los 70 fueron años generosos para las bandas de rock nacionales, puesto que era frecuente hacer giras por el orbe latinoamericano para luego pegar alguna actuación en Estados Unidos, donde el hard-rock tenía sus propios circuitos donde los seguidores se contaban por cientos de miles.

Así, en 1979, Plus tocó en Colombia y en algunas localidades del suroeste norteamericano donde fue muy bien recibida. Al regreso, el país estaba bajo una severa represión y si bien había un circuito donde las bandas de este tipo tocaban, no había muchas posibilidades de moverse libremente y las convocatorias eran algo limitadas. Sin embargo, en 1981, Blanch volvió a ser la voz de Escuela de rock ‘n’ roll, nuevo álbum de Plus aunque ya sin la presencia del guitarrista original Julio Sáez, quien sería reemplazado por  León Vanella.

Blanch desarrollaría un estilo vocal que llevaba a alturas impensadas los acordes y los solos, pero también sabía pasar a un calibre menor en cuestión de segundos. Combinaba muy bien con la potencia de bajo y batería y podía distorsionar con la guitarra cuando el pasaje lo convidaba. Era el momento de los potenciadores de agudos para voces e instrumentos –aunque la voz sea otro instrumento, claro– y de Estados Unidos la banda se trajo uno llamado Dallas Rangemaster que hacía las delicias de sus seguidores.

Blanch le había pedido a su guitarrista bajar algunos tonos la afinación de su viola, para poder “surfear” con mayor eficacia. “Se trataba de crear un sonido propio y había que encontrarle la vuelta, yo confiaba en mi voz, pero era necesario saber al mismo tiempo qué debía hacer cada instrumento”, había dicho Blanch en una entrevista de la revista Pelo.

Cuando Plus se disolvió porque sus miembros creyeron llegar al final de un camino, el cantante se sumó a WC junto a músicos como Julio Morano, Sergio Berdichevsky y Guillermo Sánchez con quienes hizo presentaciones en vivo y grabó algunos demos, aunque nunca terminó de convencerse de que su voz pudiera funcionar allí; Blanch buscaba una banda que tuviera la solidez que él creyó darle a su originaria Plus. “En Plus tocábamos ritmos tremendamente entrecortados y hacíamos solos precisos y punzantes y mi voz podía enlazarse de una manera fabulosa, siempre he buscado un poco eso”, expresó también en la entrevista mencionada.

Poco después, en esa búsqueda, se integraría a la banda Héroes, que comandaba el violero Julio Soto, pero tampoco allí pudo dar con ese clima musical que añoraba y pronto dejó la banda, que también tuvo una vida efímera. Un poco a la deriva, Blanch fue contactado por el guitarrista Walter Giardino, quien junto al baterista Gustavo Turco Andino, habían sido parte de Punto Rojo, con Roberto Cosseddu en bajo, hasta que se separaron.

Giardino ya tenía en mente lo que sería Rata Blanca y estaba en busca de un cantante con estilo inconfundible que se puedan identificar en una sola estrofa, y ese era  Saul Blanch. Cuando hicieron su debut en el teatro porteño de Luz y Fuerza ya estaban grabando el primer álbum de la banda de título homónimo y la voz de Blanch la volvería una placa distintiva.

El vuelo que tomaban ciertas canciones en la voz de Blanch, como “Rompe el hechizo” o “Solo para amarte”, contribuyó para que ese primer disco de Rata Blanca fuera casi una bisagra en la escena argenta de esa conjunción de heavy metal y hard rock. Pero evidentemente algo no funcionó y luego de ese disco, Blanch dejó la banda definitivamente.

En el derrotero posterior de Blanch puede anotarse que en 1990 editó su primer álbum solista, Fiel a sus fieles, que tocó en vivo a fines de ese año en el teatro Arlequines con rotundo suceso lo que haría que luego, en 2005, rescatase aquel material para reeditarlo en formato CD con un tema extra.

Un año después, en 2006, volvió al ruedo con el lanzamiento de Saúl Blanch Revancha: Refugiado, disco que hoy es glorificado por fans del cantante y muchos otras bandas de heavy reivindican como innovador. Blanch cultivó siempre un bajo perfil y su figura fue creciendo en términos míticos al correr de los años, sobre todo entre pares, es decir, entre las huestes de las bandas del género, de tal forma que en 2013, luego de más de dos décadas de haber dejado la formación, fue invitado por Rata Blanca para celebrar los 25 años de aquel disco debut al que su voz había insuflado una particular impronta seductora. Hace pocos años había dicho en una entrevista radial: “Sé que tuve una forma única de cantar, pero fueron pocos los que se dieron cuenta”.