Foto archivo: Juanjo Cavalcante
Se terminó el suplicio. El sufrimiento llegó a un punto extremo que ningún hincha de Argentino debía haber pasado, pero que malas decisiones de su presidente Daniel Mariatti y allegados que ya no están en el club, los obligaron a vivir. Un desempate con Muñiz que ganó por penales en Empalme Villa Constitución que los albos pasaron con sufrimiento y esta promoción ante Defensores de Glew, que arrancó bajo y supo revertir en el global para sellar su participación en la Primera C 2027.
Pibes que salieron a bancar las malas sin tener la culpa del pozo en que algunos los hundieron y jugadores como Thiago Bartalini, Theo Guiñazú u Octavio Rubarth que jugaron con el corazón partidos donde la cabeza no podía actuar. Otros juveniles que también se hicieron «grandes» por los complicados momentos que debieron atravesar.
Este sábado fue victoria 2-1 sobre el Defe por los goles de Ignacio Canteros en la etapa inicial y en el complemento uno de Rubarth con colaboración del capitán Bartalini.
Y no hay que dejar de nombrar al Toto Acoglanis con su cuerpo técnico, que agarraron el fierro caliente que nadie quería, ese que era fuego puro y parecía desembocar en el abismo. Sin embargo, con mucho trabajo capearon el temporal y llegaron a buen puerto, dejando al equipo en la Primera C 2027, donde deberá ser protagonista de la pelea por ascender y no por evitar la desaparición.
Argentino sigue en la C y sus hinchas pueden festejarlo, porque es mérito de ellos por acompañar, además de los jugadores, el cuerpo técnico y algunos dirigentes que sí quieren un Salaíto en el lote principal de los torneos.
