Los datos oficiales del balance cambiario del Banco Central correspondientes a septiembre de 2026 vuelven a poner la lupa sobre la fragilidad del sector externo argentino. Si bien la balanza comercial continúa mostrando números positivos, impulsada principalmente por el complejo agroexportador y el sector petrolero, el superávit real de la economía se evapora rápidamente a través de la salida de divisas por turismo, pago de intereses y la formación de activos externos (fuga/atesoramiento).
1. El superávit comercial se diluye: intereses y turismo consumen casi la mitad
En septiembre de 2026, la Cuenta Corriente Cambiaria registró un superávit de USD 1.521 millones, traccionada principalmente por la balanza de bienes que aportó USD 3.317 millones. Sin embargo, ese ingreso fresco se vio absorbido en un 48% por tres conceptos clave:
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Pagos de intereses de deuda: USD -517 millones.
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Viajes, pasajes y consumos con tarjeta (turismo): USD -874 millones.
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Giro de utilidades y dividendos: USD -205 millones.
En el acumulado de los primeros nueve meses del año, la Cuenta Corriente acumuló un saldo positivo de USD 5.858 millones (apenas el 22% del total generado por la balanza de bienes, que llegó a los USD 26.567 millones). Las principales demandas de divisas en lo que va del año fueron los pagos de intereses (USD -9.771 millones), turismo (USD -7.562 millones) y utilidades (USD -4.007 millones).
2. El agro y el petróleo, los únicos motores
El saldo positivo de bienes en septiembre (USD 3.317 millones) volvió a descansar sobre dos pilares históricos:
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Complejo Oleaginoso y Cerealero: Generó USD 3.326 millones netos, lo que equivale al 100,3% del superávit total de bienes, pese a registrar una caída interanual del 56,5% explicada por cuestiones de base de comparación y la eliminación temporal de retenciones. En el acumulado de 2026, sus liquidaciones suman USD 23.174 millones.
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Sector Petrolero: Aportó USD 1.228 millones netos, marcando un salto interanual del 106,9%.
3. Una tendencia de fondo: el 93% de los dólares comerciales se van
Desde enero de 2024, la Balanza de Bienes acumuló un enorme superávit comercial de USD 64.506 millones. No obstante, la Cuenta Corriente Cambiaria totalizó un saldo positivo de apenas USD 4.650 millones en el mismo período.
En otras palabras, el 93% de los dólares generados por el saldo de bienes terminó drenándose por la demanda de turismo, el pago de intereses y el giro de utilidades corporativas.
4. Cuenta financiera en rojo y la voracidad de la FAE
Por el lado de la Cuenta Financiera Cambiaria, septiembre cerró con un rojo de USD 3.185 millones. A pesar del superávit comercial, esta salida neta provocó que las Reservas Internacionales del Banco Central cayeran USD 2.167 millones en el mes.
El principal factor de drenaje sigue siendo la Formación de Activos Externos (FAE) —la compra de dólares para atesoramiento o fuga por parte del sector privado—, que en septiembre demandó USD 2.538 millones y acumuló USD 21.315 millones en los primeros nueve meses del año.
5. Personas Humanas: la demanda supera al agro
Un dato llamativo del informe del CEPA es el rol de los pequeños ahorristas: en septiembre, la demanda neta de divisas de las “Personas Humanas” alcanzó los USD 2.896 millones, superando incluso la FAE total del sector privado no financiero.
De hecho, en el acumulado de 2026, la demanda neta de las personas humanas alcanza los USD 29.270 millones, un volumen que absorbe por completo la totalidad de los dólares netos generados por todo el sector agroexportador en el mismo período. Por el contrario, el resto de las empresas mantiene un desatesoramiento neto debido a las restricciones que aún impone el cepo cambiario corporativo.
