Por Tiempo Argentino
No llama la atención que el gobierno del cientificidio exhiba sucesivos recambios en las autoridades del golpeado sector de ciencia y técnica. Tal vez más llamativo es el hecho de que cada nombramiento sea más escandaloso que el anterior, con dudas sobre la idoneidad de las personas designadas y –una vez más- la sospecha de que al menos uno de esos nombramientos se apoya sobre un doctorado ‘trucho’. Tal como pasó con la actual secretaria de Innovación, Ciencia y Tecnología, Adriana Baravalle, quien sigue en su cargo pese a los cuestionamientos sobre su currículum.
En los últimos días, el Gobierno formalizó la designación de Walter Agüero como director ejecutivo del Centro Nacional de Ciberseguridad (CNC), dependiente del área de Baravalle. Igual que su jefa, Agüero quedó en la mira por los datos que hacen a su formación: los datos públicos sobre su carrera dicen que cursó, entre 2018 y 2020, un “Ph[D] en Inteligencia Artificial” en la Universidad Nacional de San Luis (UNSL), donde adeudaría la tesis.
https://x.com/maxifirtman/status/2117636692425183333
Sin embargo, el periodista especializado Maximiliano Firtman reveló que “la Universidad Nacional de San Luis confirma que no existe ni existió ningún doctorado (PhD) en Inteligencia Artificial en su oferta académica hasta el día de hoy”. Como dato extra, Firtman expuso que el flamante director del Centro Nacional de Ciberseguridad cursó como alumno en un taller de cuatro horas sobre seguridad en el desarrollo software hace tres años. Esa persona está a cargo de desarrollar “políticas, programas y acciones para proteger el ciberespacio de interés nacional, las infraestructuras críticas de información, los activos digitales estratégicos del Estado y la tecnología empleada en la prestación de servicios públicos esenciales y actividades del sector público”, según la definición oficial del rol del CNC.
Cabe recordar que la designación de Baravalle al frente de la Secretaría de Innovación, Ciencia y Tecnología, en agosto, quedó envuelta en un escándalo porque fue presentada como “doctora” en el comunicado oficial, por un título emitido en una dudosa universidad virtual de Honolulu. En el decreto de nombramiento figuraba como “magíster”. El Gobierno cambió varias veces su descripción en el organigrama oficial, donde hoy figura como “Mag. Adriana Baravalle”.
Destrato y desconsideración
El otro nombre que se suma al área que gestiona el cientificidio es el de Ricardo Crespo, nuevo subsecretario de Ciencia y Tecnología. Asumió como sucesor de César Lencina, quien había sido nombrado en septiembre y renunció días atrás dejando una carta con fuertes acusaciones hacia su superiora. Habló de situaciones de destrato y desconsideración”, de parte de Baravalle.
“Fundamento lo solicitado en las dificultades persistentes que me han impedido llevar a cabo las funciones correspondientes a mi cargo de manera adecuada. En particular, la falta de una comunicación eficiente y soporte institucional que permitiesen llevar adelante la gestión, sumado esto a situaciones de destrato y desconsideración de su parte hacia el personal en el entorno de trabajo”, dice la nota que presentó Lencina antes de abandonar el barco.
Crespo es economista e investigador del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET). Sus antecedentes sí están claros: es licenciado en Economía por la Universidad Católica Argentina (UCA), doctor en Filosofía por la Universidad Nacional de Cuyo y doctor en Economía por la Universidad de Ámsterdam. Gran parte de su desarrollo profesional fue en la Universidad Austral, la misma que fue plataforma de Baravalle.

Tierra arrasada
La Agencia Nacional de Promoción de la Investigación, el Desarrollo Tecnológico y la Innovación, pieza clave del sistema científico argentino, también tiene nueva autoridad.
Tras la salida de Natalia Avendaño, quien dejó la presidencia de su directorio a partir del 24 de octubre de 2026, el 26 de octubre fue designado el abogado Santiago Miguel Villa.
La descripción sobre su trayectoria que figura en el staff de la Universidad de Palermo dice que es abogado por la Pontificia Universidad Católica Argentina (UCA) y doctorando en Ciencias Jurídicas y Sociales por la misma Universidad. Que fue Director de Vinculación Tecnológica del CONICET y cofundador de Oxymoron. En la web de la compañía, dedicada al asesoramiento de empresas, aún figura como director.
Su antecesora, Avendaño, se fue con un reclamo sobre sus espaldas: “Antes de irse debiera rendir el dinero aprobado por organismos internacionales para ser aplicado a la investigación (créditos #BID 5293 y 5759, BCIE 2161,BIRF) pero que JAMAS llegó a los laboratorios. ¿Dónde está?”, preguntó la Red Federal de Trabajadores de CONICET.
https://x.com/mesa_cytec/status/2117311039028994531
La Mesa Federal Ciencia y Tecnología difundió un comunicado donde alertó que Avedaño “deja una tierra arrasada para la ciencia y la tecnología argentina”.
“Durante dos años, su tarea fue destruir las tres décadas de historia del corazón central del financiamiento científico-tecnológico de nuestro país. Fue, así, una de las principales garantes del cientificidio. Es la primera de una larga hilera de fichas de dominó que nos lleva al estado crítico que atraviesa hoy el sector”, denunció el colectivo.
Desde ese espacio recordaron que en una de sus últimas presentaciones ante el Congreso previo a su renuncia, Guillermo Francos reconoció, a través del Informe No142, que los créditos BID 5293, BCIE 2161, BIRF 9434 y BID 5759 (todos ellos total o parcialmente gestionados por la Agencia) tenían escasos niveles de ejecución sobre el total comprometido. “Prácticamente lo mismo respondió Manuel Adorni un año después, y probablemente lo propio responderá Santilli. Pese a contar con fondos disponibles, en dos años se desembolsaron apenas 4.85 millones de dólares del crédito del BID 5293 (un 10 por ciento del remanente), y 200 mil dólares del crédito BID 5759. En los créditos BCIE 2161 y BIRF 943 se informa exactamente el mismo monto desembolsado que en abril de 2024, por lo que el avance en su estado de cumplimiento es directamente nulo”.
“La retención de estos fondos implica también incumplir metas contempladas en convenios bilaterales. Esto es de una enorme gravedad institucional, ya que el incumplimiento de las metas de ejecución previstas en los acuerdos bilaterales, además de erosionar al complejo nacional de ciencia y técnica, expone a nuestro país a la posibilidad de pagar sanciones, conforme a lo establecido por los reglamentos operativos del crédito. Sanciones que, desde ya, serán pagadas con fondos de los contribuyentes”, advirtió el grupo de científicos y científicas.
“Durante dos años, el trabajo de Avendaño fue destruir el lugar que presidía mientras sus trabajadores intentaron impedirlo. Hoy deja tierra arrasada. Y no nos olvidaremos de su legado”, cerraron.
