Una relación matrimonial desecha inmersa en la violencia cotidiana, en la que lo único que la pareja compartía era el techo, fue la antesala que provocó el crimen de Claudia Mandaio. La mujer murió debido a los golpes que a finales de mayo de 2011 –tras 20 años de convivencia–, le propinó su esposo quién ahora deberá purgar 16 años de cárcel tras un juicio abreviado donde aceptó la responsabilidad por el brutal homicidio ocurrido en el barrio Casiano Casas. El acusado fue procesado por el Juzgado de Instrucción de la 14ª Nominación por el delito de amenazas coactivas y homicidio calificado por el vínculo. En la etapa de juicio, la fiscalía y la defensa acordaron concluir el proceso penal a través de un juicio abreviado, donde encuadraron el caso en un homicidio calificado por el vínculo aunque atenuado por circunstancias extraordinarias, y fijaron una pena de prisión temporal que el hombre concordó purgar.
Ángel Joussef era diez años mayor que Claudia Mandaio, de 42 años. Estuvieron 20 años casados y tuvieron 5 hijas, aunque la relación que mantenían se desdibujó de tal manera que se tornó insostenible. Hacía un año que estaban separados pero por cuestiones económicas compartían la casa familiar ubicada en Washington al 1900. Durante el deterioro de la relación las hijas del matrimonio fueron testigos de varias situaciones de violencia, que no incluyeron maltratos físicos. Sin embargo, en los últimos tiempos la mujer llevaba una navaja por miedo y le habría dicho a una de sus hijas. “No sabés de lo que es capaz de hacer tu padre”, refirió la resolución del procesamiento.
Una semana antes del homicidio, Claudia había presentado una denuncia contra su ex marido por amenazas de muerte, luego de que la mujer le pidiera el divorcio. Por esto, Joussef quedó detenido algunos días, medida que no logró calmar los ánimos entre los ex esposos.
El 31 de mayo de 2011, el hombre cumplió con su promesa. Llegó alterado a la casa y acusó a Claudia de robarle un dinero, incluso le habría dicho a una de sus hijas: “Pedile que se vaya porque la mato”, reconstruyó el fallo de procesamiento.
Ese día, la discusión fue subiendo de tono a tal punto que la víctima se defendió con un cuchillo –con el que alcanzó a herirlo en la pierna –. El imputado tomó un palo tipo “bate” y golpeó en reiteradas oportunidades a la mujer en la cabeza hasta provocarle la muerte. Cuando la Policía llegó al lugar, Claudia estaba tendida en el piso del patio delantero de la vivienda sobre una mancha de sangre y sin signos vitales.
La jueza de instrucción entendió que este hecho fue “un claro caso de violencia de género preexistente que culminó de la peor de las formas posibles” y procesó al acusado por amenazas y homicidio calificado, sostiene el escrito.
El caso se elevó a juicio y recayó en el Juzgado de Sentencia de la 1ª Nominación.
Durante el trámite la defensora oficial del imputado y el representante del ministerio Fiscal arribaron a un acuerdo y, a través de un juicio abreviado, convinieron que Joussef cumpliera una condena a 16 años de prisión por el homicidio calificado por el vínculo, atenuado por circunstancias extraordinarias en perjuicio de Claudia Mandaio.

