Economía

Adiós al cuero y la suela local: John Foos apuesta por China y genera revuelo

Tras 40 años de producción nacional, la empresa desmantela su planta de Beccar para volcarse a un esquema de importación desde China. De una plantilla de 400 operarios, solo quedan 50, quienes denuncian despidos con indemnizaciones reducidas

La firma John Foos, un ícono del calzado urbano con más de cuatro décadas de trayectoria, decidió poner fin a su ciclo productivo en la planta de Beccar, partido de San Isidro, para transformar su modelo de negocios en uno estrictamente importador.

El proceso no fue repentino, sino una caída por goteo que se aceleró en el último año. Según datos relevados por el medio QUEPASA, la estructura de la fábrica sufrió un recorte drástico: de los 400 trabajadores que desempeñaban tareas en 2023, hoy solo resisten cerca de 50 empleados.

La producción local fue mermando mes a mes hasta llegar a niveles mínimos, convirtiendo a la planta de zona norte en un espacio prácticamente inactivo. Según informaron los propios trabajadores, la dirección de la empresa ya comunicó formalmente que el área productiva dejará de operar de forma definitiva a fines de abril.

Tensión por las indemnizaciones

El cierre de la planta no está exento de conflicto. Los operarios que aún permanecen en sus puestos advirtieron sobre una situación de alta precariedad en las negociaciones de salida. Denuncian que la firma busca cerrar acuerdos por desvinculaciones con montos que se encuentran por debajo de lo que establece la ley.

A este escenario se suma la incertidumbre financiera. Entre los pasillos de la fábrica crece el rumor de un posible concurso de acreedores, una herramienta legal que la empresa podría utilizar para renegociar sus deudas, pero que genera temor sobre el cobro total de las indemnizaciones adeudadas.

Rumbo a China

El futuro de John Foos, sin embargo, no parece ser la desaparición comercial, sino una metamorfosis logística. El plan de la compañía es aprovechar el reconocimiento de su marca para continuar operando en el mercado local mediante la importación de calzado desde China.

De esta manera, la empresa se suma a la tendencia de firmas que, ante los costos de producción y el contexto económico, prefieren cerrar sus naves industriales y limitarse a la comercialización de productos fabricados en el exterior, dejando atrás 40 años de historia manufacturera en el cordón norte del Gran Buenos Aires.

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