La Justicia federal de Rosario trabaja a contrarreloj para esclarecer la desaparición de una cápsula con material radiactivo de uso médico, un hecho que encendió las alarmas de los organismos de seguridad radiológica de todo el país. La fuente de cesio-137 fue sustraída del Instituto de Cardiología Rosario “Dr. Luis González Sabathie”, ubicado en Rioja al 1500. Ante la gravedad de la situación, la Autoridad Regulatoria Nuclear (ARN) activó de inmediato una alerta nacional.
La investigación penal quedó a cargo del fiscal federal Javier Arzubi Calvo, titular de la Unidad Fiscal Rosario, y la fiscal Soledad García. El faltante del peligroso insumo, utilizado habitualmente en medicina nuclear, fue denunciado formalmente el pasado martes por la tarde. Desde ese momento, los fiscales ordenaron las primeras medidas urgentes: toma de declaraciones testimoniales al personal, control de los registros de inventario interno y el secuestro de las imágenes de las cámaras de vigilancia del Sanatorio Americano, el complejo médico donde funciona el instituto.
La principal hipótesis que manejan los investigadores es la de un robo. Según los primeros elementos del expediente, quien se llevó el material no solo tomó la fuente radiactiva, sino también el pesado contenedor o blindaje de plomo diseñado específicamente para evitar la dispersión de la radiación.
Durante la jornada del jueves, la Fiscalía profundizó las acciones en el lugar con una exhaustiva inspección ocular en el edificio de calle Rioja. En paralelo, se dispuso ampliar el radio del relevamiento de cámaras de seguridad públicas y privadas de la zona. El objetivo central de los pesquisas es reconstruir minuciosamente la línea de tiempo entre el último uso clínico registrado de la cápsula y el instante exacto en que los responsables del área detectaron que el dispositivo ya no estaba en su lugar.