Rosario, lunes 28 de septiembre de 2026
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Rosario, lunes 28 de septiembre de 2026

Alguien trabaja para que nunca falten orquídeas

Las orquídeas que repoblarán los bosques del futuro duermen en tubos de vidrio, en cámaras a 20 grados bajo cero, al cuidado de una peculiar sociedad de científicos de todo el mundo.

Se trata de una iniciativa de científicos de veintitrés países de América, Asia y Europa, que integran el proyecto “Almacenamiento de Semillas de Orquídeas para el Uso Sostenible” (Osssu, por sus siglas en inglés), reunidos hasta hoy en Costa Rica.

Su misión consiste en garantizar que, pese a la abusiva explotación comercial y los embates del cambio climático, dentro de cien o doscientos años la humanidad siga disfrutando de estas maravillosas flores, consideradas entre las más hermosas del planeta.

El investigador Hugh Pritchard, uno de los padres de la idea y científico del Millennium Seed Bank Project de Gran Bretaña, explicó que el objetivo del Osssu es construir una red de bancos de semillas alrededor del mundo, que garanticen la preservación –en una primera etapa– de 250 especies de orquídeas.

Aunque en el mundo existen unas 35.000 especies de estas plantas, se ha identificado a un grupo de 250 como las que se encuentran en mayor peligro de extinción por diferentes factores, explicó el científico.

«Uno de estos factores es la sobreextracción de especímenes de los bosques con fines comerciales; otro es el cambio climático que se supone acelerará la desaparición de muchas especies en los próximos cuarenta años», señaló Pritchard.

En esencia, el proyecto ha consistido en que las contrapartes de cada país procesen grandes cantidades de semillas de sus especies nativas con el fin de almacenarlas a bajas temperaturas (20 grados Celsius bajo cero) para garantizar la sobrevivencia de la especie.

«Las semillas servirán en el futuro para proyectos de reintroducción de especies, restauración de hábitats y otros usos sostenibles», señaló el experto.

El biólogo ecuatoriano Eduardo Sánchez señaló que lo interesante es que el equipo de cada país está dando enfoques propios al proyecto, de acuerdo con sus necesidades y las características de su experiencia.

En el suyo, por ejemplo, la Universidad de Cuenca ha decidido germinar 35.000 plantas de las especies más cotizadas en el mercado, de las cuales se propone vender 10.000 a precios muy bajos, con la idea de saturar la demanda.

Las otras 25.000 se sembrarán en árboles en las cuencas de los ríos, en jardines botánicos y en la misma universidad, con el fin de estimular el aprecio por estas plantas y el apego a la conservación, así como favorecer el  turismo.

La investigadora Tiiu Kull, de la Estonian University of Life Sciences, explicó que en el país báltico de donde es oriunda hay una cantidad muy pequeña de especies de orquídeas, comparada con la de los países tropicales, pero son extremadamente raras y en peligro de extinción, lo cual motiva la participación de Estonia en el proyecto. En Filipinas hay especies nativas que son base para la reproducción de híbridos, que se producen por decenas de millones con fines comerciales, lo que hace que algunas de estas variedades nativas estén al filo de la extinción, acotó Lilian F. Pateña, profesora de la Universidad de Filipinas.