Rosario, jueves 05 de noviembre de 2026
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Rosario, jueves 05 de noviembre de 2026

Asesinan a balazos a un adolescente

Nelson Alfonso tenía 17 años y murió en los brazos de su novia.

Nelson se murió en los brazos de su novia. Ella lo mantuvo vivo todo lo que pudo; le dio respiración boca a boca y lo acunó contra su pecho, pero él no aguantó. Estuvieron más de media hora sentados en la calle, esperando a que llegara la ayuda médica. Cuando al joven se le pusieron los ojos blancos y su cuerpo empezó a perder temperatura, dos de sus amigos lo cargaron en una moto y lo llevaron hasta el policlínico San Martín. Pero para cuando los médicos lo revisaron, ya no tenía signos vitales.

Se llamaba Nelson David Alfonso y dejó en los labios de su pareja el último de sus suspiros. Según voceros de la fiscalía de homicidios dolosos, tenía 17 años.

Para los amigos, a Nelson se la tenían jurada desde hace mucho tiempo. Llevaba más de tres años rescatado, estaba en pareja, intentaba terminar su casa y se dedicaba a la venta ambulante. Anteanoche, su historia pesó más que sus cambios. Dos muchachos se le aparecieron y le tiraron tres veces. De acuerdo al parte médico, murió por las heridas que le provocaron tres plomos que se le incrustaron en la región derecha del tórax, la cabeza y la espalda.

Según lo que contaron los amigos de Nelson, el muchacho tuvo su época problemática. Tenía una mala junta y andaba en la vida fácil. Pero hace más o menos 3 años conoció a la que luego sería su novia y decidió ponerse las pilas.

Cambió de amigos y empezó a armarse una casita en un terreno de Nicaragua al 2500, unos metros antes de su intersección con avenida 27 de Febrero. Se ganaba la vida como vendedor ambulante y estaba alejado de las disputas barriales. “Iba todos los días a una empaquetadora y compraba medias que después vendía en el centro con un amigo. Estaba tranquilo y le ponía muchas ganas”, contó una vecina.

Las cosas iban bien, pero el lunes a la noche se pudrieron. Unos minutos antes de las 21, Nelson tuvo una discusión con su novia, en la esquina de Monte Flores y la colectora este de avenida Circunvalación, mientras charlaban con un grupo de amigos. Ella se enojó y decidió irse a su casa; hizo 100 metros por Monte Flores con dirección oeste-este, dobló hacia el sur por Nicaragua. Nelson la persiguió para intentar solucionar el entredicho. Pero mientras intentaba alcanzar a la chica, vio venir a sus asesinos. Eran dos y, de acuerdo con los dichos de testigos, se movían en una moto por Nicaragua, en dirección opuesta a él. Uno de ellos bajó, sacó un arma y le gatilló al menos en tres oportunidades. Él se desplomó de a poco, mientras los tiradores se fugaban. El muchacho que gatilló el arma salió corriendo y se escondió en un Fonavi de Monte Flores al 7300; el otro se fue a toda velocidad en la moto.

“Le vimos dos heridas. Una a la altura de la ceja, por donde le salía la sangre, y otra en las costillas. Nelson nos miraba, intentaba hablarnos y movía los ojos. Los últimos minutos respiró gracias su novia, que le pasaba aire boca a boca”, contó uno de los amigos del muchacho. Los vecinos de Nelson se cansaron de llamar a la ambulancia, pero nunca llegó.

Los asesinos

Voceros del Ministerio Público de la Acusación no brindaron datos sobre el homicidio, sus motivos y sus responsables. De acuerdo a vecinos de la zona suroeste, hasta ayer a la noche ningún investigador se había presentado en la escena del crimen para averiguar qué fue lo que pasó el lunes a la noche. Al ser consultados, ellos aseguraron que los responsables de los tiros eran dos muchachos que vivían cerca de Nelson, conocidos como “el L. y F.”. Y aseguraron que en la muerte habría participado un tercer muchacho que ofició como entregador.