Rosario, jueves 10 de septiembre de 2026
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Rosario, jueves 10 de septiembre de 2026

Ataques o juego: la verdad detrás del peligroso comportamiento de las orcas ibéricas

Un equipo de investigadores siguió siete "interacciones" de orcas ibéricas con embarcaciones. ¿Qué descubrieron?
ORCAS

Desde hace seis años, la subpoblación de orcas ibéricas en las costas de España y Portugal se encuentra en el centro de la atención pública tras registrarse repetidos encuentros con embarcaciones de diversos tamaños. La prensa internacional suele calificar estos episodios como «ataques», como ocurrió recientemente con el hundimiento de un velero a noventa kilómetros de Peniche, Portugal, donde dos adultos y tres niños debieron ser evacuados tras ser embestidos. En la contraparte, la tensión en alta mar generó episodios lamentables en España, donde la orca Toñi resultó herida por un disparo de escopeta, hecho investigado por la Fiscalía de Medio Ambiente y la Guardia Civil ante la sospecha de que marineros españoles le habrían disparado por temor a una colisión.

El fenómeno ha desencadenado múltiples teorías en redes sociales y medios de comunicación, destacando la hipótesis de que los cetáceos actúan motivados por un deseo de venganza debido a experiencias pasadas con la caza o agresiones humanas. No obstante, expertos en biología marina descartan tajantemente esta interpretación; Jared Towers, científico de la organización canadiense Bay Cetology, calificó la idea de un comportamiento vengativo como infundada.

Recientemente, investigadores de la Asociación de Investigación del Medio Marino de Portugal publicaron un estudio en la revista Marine Mammal Science tras monitorear interacciones durante ocho años frente a la costa sur portuguesa. El equipo documentó episodios que variaron desde leves contactos con los cascos hasta maniobras bruscas que provocaron la inclinación o el cambio de rumbo de los barcos. La investigación concluye que las orcas exhiben un espectro de conductas que abarca desde expresiones exploratorias hasta demostraciones de agresión o curiosidad, asociando muchas de estas conductas con dinámicas de juego o aprendizaje social.

A la espera de hallazgos más contundentes, la comunidad científica aconseja a los navegantes evitar las zonas de mayor concentración de estos cetáceos y recomienda a las embarcaciones semirrígidas aumentar la velocidad para alejarse de forma segura en caso de un avistamiento.

 

Fuente: El Espectador