
Por: http://www.elciudadanoweb.com/wp-content/uploads/2024/06/moana-e1717250180896-1.jpg
En barrio San Francisquito, específicamente Constitución al 2900, se trabaja codo a codo con los vecinos, no se habla de profesionales ni de títulos universitarios, tampoco de obstáculos. Se busca mejorar la calidad de vida de cada una de las familias, sobre todo de los más jóvenes, que construyen el futuro de la zona. Allí, la ONG Casa de Todos lleva años alimentando el espíritu del barrio e impulsándolos a aprender, capacitarse y compartir con los demás barrios.
Melina Márquez, una de las integrantes del grupo de coordinadores de Casa de Todos, sostuvo: “Aquí no hay jefes, no hay rangos, todos ayudamos al otro por igual”. Expresó a El Ciudadano que el objetivo de la organización es trabajar con niños, adolescentes y adultos en su integración a la sociedad, en su preparación en los distintos talleres que ofrecen y en la posibilidad de expresarse en la sociedad que integran.
De hecho han visitado en varias oportunidades a los trabajadores de la radio FM Aire Libre y están proyectando un micro radial con los más chicos del barrio. “La idea recién tiene un boceto, así que falta para poder implementarla, pero sería bueno que los chicos tengan aunque sea por unos minutos, un lugar de expresión para tratar los temas que les interesan y aquellos que los afectan a diario en la convivencia en el barrio”, comentó Márquez.
“En realidad, la idea de la radio es una excusa, precisamente para trabajar los temas que surgen a partir de los chicos. Se habla de drogas, de maltrato, de violencia en el barrio y en la escuela, y con todo eso hemos realizado un cortometraje sobre la situación en el barrio. Lo bueno de todo esto es que trabajamos con los chicos en el marco de los juegos, y también con la integración con otros chicos de los demás barrios de la ciudad. Por ejemplo, estamos organizando un viaje a la localidad de Hersilia, dentro de la provincia de Santa Fe, pero es cada vez más complicado trabajar la autogestión”, comentó.
Según Márquez, con los chicos, tantos niños como adolescentes, se trabajan cuestiones como la responsabilidad y los logros que se alcanzan con el “trabajo en equipo y el esfuerzo”. “trabajamos también la poesía, esa manera de expresarnos tan sensible, y de paso hacemos algunos títeres para que ellos mismos expresen lo que les pasa a los chicos en esta vía literaria tan florida, que puede resultar un chiste o algo cómico, muy teatral, pero que indirectamente puede decir aquellas cosas que los chicos quieren revelar y no se animan a decirlo con palabras «visibles»”.
Apoyo al no desalojo
Entre otras actividades que realizan los integrantes de la ONG está el proyecto que compete a unas 15 familias en peligro de desalojo. Los coordinadores han asesorado a estos vecinos para seguir con su lucha por permanecer en el lugar y por estos días continúan con su apoyo. “Estas familias están ubicadas al costado de la vía en el barrio San Francisquito, en los terrenos del Ferrocarril (cerca del Mercado de Concentración, en la zona de Caferatta, San Nicolás, Virasoro y Gálvez) y desde abril del año pasado están al borde del desalojo. Por suerte los hemos podido ayudar en su organización, y seguimos a su lado para que no se sientan solos en esta lucha”, expresó Márquez. Asimismo, lamentó que desde el municipio no haya habido respuestas en ayuda a estas familias de muy bajos recursos.
Los primeros pasos
La ONG comenzó a trabajar a fines de la década de 1990 debido a la necesidad de ayuda comunitaria en el barrio. Un grupo de profesionales trabajó en principio con el tema de prevención de distintos tipos de enfermedades en diferentes sectores del barrio. El terreno donde se trabaja fue otorgado, en calidad de préstamo por la iglesia del barrio y de allí en más se formaron grupos de trabajo que por la crisis económica (todos en calidad de voluntarios) se vieron achicados, o esporádicamente agrandados. “La tarea es difícil desde el hecho de ser voluntarios, cada uno de los trabajadores del grupo dedica su tiempo libre a las tareas en el barrio, pero como está la situación económica, muchos de nosotros –los que tenemos suerte– debemos responder a dos o más trabajos para poder vivir”, sostuvo la joven.
Por su parte, aclaró que las decisiones se toman en conjunto en las asambleas mensuales y explicó que por el momento no se atienden los servicios específicos de la ONG. “Si bien hay servicios específicos dentro de la institución, como la asistencia en fonoaudiología y psicología, hoy este sector no está trabajando dado que no hay profesionales suficientes para responder a esta demanda. Lamentablemente no hay disponibilidad horaria de los voluntarios y debemos suspender algunos servicios”.
Asimismo, comentó que ella es periodista y que si bien se suelen encontrar en varios organismos no gubernamentales con profesionales de la salud y de actividades sociales, “aquí lo importante es el aporte que puede dar cada uno, sobre todo en tiempo y en escuchar al otro. Que desde una buena charla, escuchando lo que los vecinos necesitan, surgen las grandes ideas”, sostuvo.
