Por David Ferrara. Una visión de cómo están las cosas en las formativas, es qué se critica. Es un error conceptual pensar que las cosas están bien cuando se gana y mal cuando se pierde.
Un 2013 que no viene fructífero en cuando a éxitos provinciales (ya pasaron torneo de mayores, 3×3, Sub 15, Sub 19 y Sub 17 sin ganar nada) despertó la luz de alerta y avivó el fuego de la crítica, a veces anónima y otras con nombre y apellido.
Sin embargo, aquí radica el primer error conceptual: el básquet local y los procesos (también los nombres de los protagonistas) son idénticos a los de 2012, cuando se ganó cuatro de los títulos en juego. Entonces, el análisis no puede surgir de los resultados lisa y llanamente.
Los problemas
Los entrenadores son, o deberían ser, los que más saben del deporte y charlando con ellos suelen reiterar una crítica puntual: falta trabajo en fundamentos. Es la coincidencia general, mientras que tras de ella se enumeran decenas de opiniones tan relevantes como contradictorias.
Es que algunos dicen que poner una cantidad obligatoria de jugadores hace que jueguen menos los que mejor se desempeñan (y los que cumplen con entrenamientos) y más proyección tienen, pero otros apuntan a lo social y masivo esgrimiendo que los clubes deben tener los planteles completos y todos deben jugar. Respetables ambas opiniones porque nacen de una idea distinta y justificada.
Otros podrán realzar que jugar sin descensos en los torneos (por ejemplo comenzar el año con una etapa regional) puede ayudar a trabajar con tranquilidad y sin nervios, en tanto que otros relatarán que la competitividad arriba y abajo hace que los jugadores estén más motivados. Para algunos los Federativos son torneos que se llevan a muchos equipos y entorpecen el certamen local, mientras que otra opinión valedera es que el Argentino de Clubes le da otro marco y otra competencia a los equipos y jugadores que es muy valiosa. Mientras, se puede intentar premiar a los entrenadores campeones brindándoles la chance de dirigir a la selección de su categoría en el Provincial, en tanto que también una opción que se probó tiempo atrás con éxito fue tener un cuerpo técnico estable en los seleccionados.
Hay casos en los que se critica la no convocatoria de jugadores de niveles que no sean el A para las preselecciones, y alguna respuesta por allí esgrime que pocas veces tienen el nivel y el roce necesario.
Buscar las soluciones
El real camino hacia la resolución de un problema es ponerlo sobre la mesa y analizarlo. Habrá que discutir con gente idónea (los delegados que van a las reuniones pocas veces lo son para estos temas) qué está mal y qué está bien. Y luego abrir la cabeza y la mesa de discusión para escuchar cosas que no siempre van a gustar. Es importante que todos puedan aportar, porque de las ideas de varias personas se puede hallar un proyecto para profundizar y apostar.
El tiempo demostró que cuando se apostó por un cuerpo técnico estable hubo buenos resultados y proyección de jugadores hasta seleccionados o equipos de Liga, pero la idea podría ampliarse a trabajar con los entrenadores de todos los clubes para sentar bases de competencia (como no usar defensas zonales o jugar pick and roll en categorías chicas, por ejemplo), ideas de trabajo en prácticas y apuesta a los fundamentos en las divisiones de base. Desarrollo de plan de altura, visión de qué puesto es mejor para cada jugador. Contención de los chicos, y muchas cosas más.
Se trata de buscar el punto medio en el que se tenga cantidad de jugadores en las instituciones pero que aquellos que brinden calidad puedan tener también su oportunidad de crecer jugando y en el que se respeten los programas de juego, llegando a un acuerdo mancomunado con los Federativos, que lejos de ser enemigos son una forma de dar a conocer lo que se hace a nivel local, trascender fronteras y darles a los chicos nuevos horizontes.
Una primera fase netamente regional, con la clasificación de los mejores hacia una segunda etapa del año en niveles podría evitar el trauma del descenso y mantener la misma cantidad de fechas en el calendario, y daría oportunidad todos los años de que cada equipo juegue donde lo merece (ejemplo, una gran categoría puede quedar en un nivel bajo por las otras). Todo es discutible, todo se puede analizar y justificar.
Los malos resultados hoy generan la polémica, si es que se la puede llamar así, pero tener o no una base de jugadores trabajados no es cuestión de un año o mérito o fracaso de una selección puntual. Los problemas de fondo deben ser reconocidos y atacados como lo que son, no con excusas ni intentando señalar culpables, porque los que perdieron en 2013 ganaron en 2012. Y el básquet de Rosario era el mismo, con sus defectos y virtudes. Es tiempo de discutir proyectos, pero con altura.
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