Fotos: Juan José García
Belgrano alcanzó la gloria máxima de su historia al consagrarse campeón del Torneo Apertura 2026 tras derrotar 3-2 a River Plate en una final épica disputada en el Estadio Mario Alberto Kempes.El Millo empezó ganando con el gol de Facundo Colidio a los 18 minutos de juego pero Leonardo Morales lo empató a los 26 minutos. En el complemento, Tomás Galván le dio la ventaja a River a los 14 minutos pero, a los 40 y 43, el delantero Nicolás Fernández empató y dio vuelta el partido.

El encuentro cumplió con las altísimas expectativas previas, entregando noventa minutos de pura intensidad, fútbol de alto vuelo y un dramatismo digno de una definición por el título nacional. Desde el pitazo inicial, ambos planteles salieron a proponer sus respectivas identidades, regalándole a los hinchas un espectáculo inolvidable que se resolvió en los últimos suspiros.
El conjunto de Núñez comenzó mejor plantado en el campo de juego, dominando la posesión de la pelota y lastimando a través de la movilidad de Facundo Colidio y Tomás Galván. River logró ponerse en ventaja en dos oportunidades, mostrando pasajes de gran jerarquía colectiva que parecían inclinar la balanza a su favor. Sin embargo, el planteo defensivo del Millonario careció de la solidez necesaria para sostener el resultado en el complemento, sufriendo el desgaste físico y el empuje de un rival que nunca se dio por vencido ante la adversidad.

La gran virtud de Belgrano residió en su inquebrantable fortaleza mental y en la enorme lectura de partido de su entrenador, Ricardo Zielinski. El «Pirata» supo asimilar los golpes en sus peores momentos, se refugió en su tradicional peligrosidad en las pelotas paradas y arriesgó cuando las circunstancias lo exigían. Los ingresos desde el banco de suplentes revitalizaron el ataque cordobés, equilibrando el desarrollo del juego y trasladando la presión a la última línea de un River que empezó a retroceder peligrosamente en el terreno de manera prematura.

El destino del campeonato se selló en un cierre de película protagonizado por Nicolás «Uvita» Fernández, quien saltó al campo para transformarse en el héroe eterno de la institución. Tras el empate de penal concedido por el VAR a pocos minutos del final, el atacante aprovechó una desatención defensiva para marcar el agónico 3-2 definitivo con una mediavuelta formidable. Con este triunfo memorable ante uno de los gigantes del fútbol argentino, Belgrano bordó la primera estrella oficial en su escudo y desató una fiesta histórica que quedará grabada para siempre en la provincia de Córdoba.