El panorama laboral en la provincia de Santa Fe volvió a mostrar señales de alarma tras la difusión del último informe del Sistema Integrado Previsional Argentino (Sipa), correspondiente al mes de julio de 2026. De acuerdo con la serie ajustada por estacionalidad, el empleo privado registrado en el territorio santafesino cayó de 503.900 puestos en junio a 502.000 en julio, lo que implica una pérdida neta de 1.900 puestos de trabajo en tan solo 30 días, según el análisis del ex ministro de Trabajo de Omar Perotti Juan Manuel Pusineri.
En el análisis interanual, la contracción alcanza un -1,7%, confirmando el persistente deterioro que atraviesa el mercado de trabajo provincial: la debilidad del consumo masivo y el enfriamiento del mercado interno continúan condicionando de manera directa los niveles de venta, las decisiones de producción y los planes de contratación de las empresas localizadas en la provincia, siguió el dirigente peronista.
Esta dinámica negativa reabre el debate en torno al impacto real de las herramientas fiscales implementadas a nivel local, evaluó Pusineri. Recientemente, el Ejecutivo provincial anunció la creación de casi 9.000 empleos derivada de sus medidas de alivio tributario; sin embargo, la cifra difundida (8.943 trabajadores) responde al cómputo de salarios efectuado por firmas privadas para acceder a las deducciones del Impuesto sobre los Ingresos Brutos previstas en la Ley Tributaria 2026, sostuvo el ex funcionario.
Es indispensable diferenciar la cantidad de altas o trabajadores declarados para obtener un incentivo impositivo del resultado global o neto de la economía: la evolución del SIPA evidencia que, en forma simultánea a dichos anuncios, el stock total de empleo privado registrado en Santa Fe sigue disminuyendo, ya que los nuevos puestos declarados por algunas empresas no alcanzan a compensar las pérdidas brutas registradas en el resto del entramado productivo, estimó Pusineri.
La situación de la provincia no es un hecho aislado, sino que se enmarca en una tendencia contractiva generalizada a escala nacional. Durante julio, el empleo registrado privado en Argentina retrocedió un 0,2% mensual sin estacionalidad y marcó un desplome del 2,2% en la comparación interanual, lo que se traduce en una pérdida de aproximadamente 134.500 empleos formales en todo el país.
El desempeño sectorial demuestra que la retracción afecta al corazón productivo y de servicios: la construcción lideró las caídas mensuales (-0,6%), seguida por la intermediación financiera (-0,4%), el transporte, almacenamiento y comunicaciones (-0,3%), el comercio y reparaciones (-0,3%), la hotelería y gastronomía (-0,3%) y la industria manufacturera (-0,3%).
En contraposición, únicamente registraron avances marginales la explotación de minas y canteras (+0,4%), la pesca (+0,1%) y el suministro de servicios básicos como agua, gas y electricidad (+0,1%). En la medición interanual nacional, los retrocesos más pronunciados se concentraron en la intermediación financiera (-4,8%), la industria manufacturera (-4,4%), el comercio (-3,4%) y el transporte (-2,4%).
A la contracción del empleo asalariado formal se suma el retroceso del trabajo independiente, cuya masa total descendió un 0,2% en el mes. Dentro de esta categoría, la baja más significativa la sufrió el monotributo social con una caída del 2,9%, mientras que el régimen de autónomos retrocedió un 0,3% y el monotributo general mostró una tenue variación positiva del 0,1%.
Los datos oficiales de julio vuelven a colocar en el centro de la agenda pública las severas dificultades de la economía para sostener y generar empleo formal, concluyó el ex funcionario, para quien en Santa Fe la efectividad de las medidas de incentivo fiscal debe ser contrastada sistemáticamente con la evolución agregada del mercado de trabajo.
El indicador determinante no es la cantidad de altas declaradas para un beneficio impositivo, sino si la economía provincial logra revertir la tendencia destructiva de puestos de trabajo, enfatizó Pusineri, y de inmediato estimó: la cifra oficial del Sipa marca que la provincia perdió 1.900 empleos en julio y acumula una contracción cercana a los 21.700 puestos de trabajo formales desde diciembre de 2023.
