Hernán Kovacevich es hincha de Newell’s y junto con su hermano decidió invitarlo de sorpresa a su padre para que fuera a ver a Boca, el club de sus amores, enfrentarse a Gimnasia. La noche terminó con un piedrazo en la cabeza y atención médica
Una familia, un piedrazo y butacas volando. Lo que tendría que haber sido una fiesta, terminó con el abuelo herido en la cabeza. Hernán Kovacevich es hincha de Newell’s y junto con su hermano decidió invitarlo de sorpresa a su padre, Mariano, para que fuera a ver a Boca, el club de sus amores. Hacía 25 años que no iba a la cancha, por eso fue todo un acontecimiento familiar. Junto con los nietos compraron las entradas y lo llevaron de sorpresa. Sorpresa que terminó con un piedrazo y que, por pura suerte, no terminó peor.
“Quisimos darle una alegría y nos fuimos así, en vez de presenciar un espectáculo deportivo presenciamos una masacre, la destrucción de la cancha y mi papá herido”, relató y sentenció sobre el choque Boca-Gimnasia que se disputó en el Coloso por Copa Argentina: “La organización fue paupérrima”.
Desde el ingreso de los hinchas, Kovacevich contó que vio irregularidades. Había una sola puerta abierta para subir a la tribuna Maxi Rodríguez y no hubo control de los tickets, “Decían entrada en mano, pero cualquiera con cualquier papel pasaba”, describió sobre la organización, a cargo de la propia Copa Argentina.
“Fuimos arriba, a la esquina que da con la popular del Palomar. Cuando va a empezar el segundo tiempo empiezan a tirar piedras desde el lado de Gimnasia hacia la tribuna donde estábamos nosotros y un par de hinchas de Boca empezaron a arrancar las butacas y arrojarlas “, relató Hernán, abogado penalista y ex investigador federal, sobre el inicio de los incidentes, que se debió a un operativo de seguridad que no contempló un la suficiente separación entre ambas hinchadas, como ya sucedió meses atrás en el partido Central-Peñarol que se disputó en el Gigante.
En ese momento, en el inicio del intercambio de proyectiles, con su familia empezaron a alejarse y vieron que su papá se tocaba la cabeza: “Le habían pegado un piedrazo y le empezó a chorrear sangre en la camiseta”.
“Nos fuimos todos, bajamos, ningún médico nos asistió cerca, recién en el playón de la salida que da al laguito ahí nos atendió la ambulancia. Lo curaron y por suerte era una herida superficial. Pero si le pegaba distinto, o más fuerte, la historia era otra”, relató el abogado que también integra la Asociación Amigos del Parque Independencia.
“Cuando entré vi que no había un pulmón importante que separe la hinchada del Palomar con la hinchada local, tenía que haber un pulmón más grande, como hicieron a la que daba a la Tata Martino. Tenés que poner vallas, cuerpo de guardia de infantería para evitar que se acerquen. Si lo tenés separado es distinto, porque no llegan a escucharse los insultos y la violencia no escala”, explicó Kovacevich.
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