Rosario, sábado 24 de octubre de 2026
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Rosario, sábado 24 de octubre de 2026

Causa Guerrieri II: hoy darán testimonio por Tito Messiez

Por Paulo Menotti.- La hija del militante desaparecido en 1977 en pleno centro de Rosario brindará su alegato contra represores de la dictadura.

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El juicio oral por la llamada causa Guerrieri II continúa hoy, a las 10, en esta ciudad. El Tribunal Oral Federal Nº1 de Rosario, integrado por los jueces Roberto López Arango, Lilia Carnero y Noemí Berros, escuchará los testimonios de Alicia Bernal, hija del desaparecido Tito Messiez, y el periodista Horacio Verbitsky.

“En estos juicios una cuestión muy importante es demostrar que los represores no eran un grupo de loquitos agarrando gente al azar sino que formaban parte de un plan sistemático de exterminio para terminar con la militancia, de una verdadera persecución de la militancia política, gremial, estudiantil”, señaló Alicia Bernal al comentar a El Ciudadano en torno de qué eje girará su alegato subrayando que a su padre lo capturaron y desaparecieron por su militancia política y porque siempre “fue un perseguido político”.

“Mi papá era un militante, absolutamente fogoneado al calor de las luchas que recorrió a lo largo de toda su historia. Él vivió muchas dictaduras al igual que todos los argentinos de su tiempo. Mi papá siempre fue un perseguido, fue una constante”, expresó la hija de Messiez, quien agregó que su padre estuvo a punto de ser capturado en dos oportunidades durante 1975, en una de las cuales ella fue protagonista.

El 22 de agosto de 1977, en Rosario, fue secuestrado por las fuerzas represivas el militante comunista Rubén Fernando Messiez. Tito, así llamado por camaradas y amigos, procedía de una temprana militancia. Obrero de varias industrias, muchacho de la clásica barriada rosarina, Ludueña, lugar que habitó cuando llegó desde su Córdoba natal y donde comenzó desde joven a trabajar como camionero y metalúrgico. Desde allí inició también su temprana militancia en el Partido Comunista, a los 13 años. A partir de esa participación, ayudó en la publicación de periódicos de trabajadores de empresas, de gremios, de barrios, que mediante ello lograban acompañar la actividad de una militancia obrera y popular. En esa labor fue secuestrado por los represores en pleno centro de la ciudad y pasó a integrar la trágica lista de desaparecidos durante la dictadura genocida de 1976. Posteriormente, Tito fue llevado al centro clandestino de detención conocido como La Calamita y de su desaparición están acusados Ariel Porra, Juan Cabrera y Carlos Sfulcini, entre otros.

A partir de entonces, su hija Alicia comenzó a reclamar por su vida frente a la sede de la propia institución militar en Rosario y embarazada de su hijo, Emilio.

“En ese momento, imaginate, yo viví una conmoción y una búsqueda desorganizada de mi papá. Casi una reacción natural de la búsqueda y muchas veces sin pensar porque en realidad era pararse, no sola porque siempre hubo un compañero al lado, mi madre, otros familiares”, recordó Alicia.

Por su parte, Emilio Elisio (nieto de Messiez) y militante en el mismo partido que su abuelo, recordó: “Supongo yo que es un momento que me marcó a mí y a toda mi familia, a mi mamá, a mi abuela y a los más cercanos. Llegar a este momento no es llegar a una etapa cúlmine porque nosotros como militantes actuales y parte de mi generación no agotamos nuestra militancia en la consumación de los juicios. Pero sí, evidentemente es un momento importante porque podemos ponerle una cara a una parte de los responsables de la desaparición de Tito”.

Mientras tanto, hoy, el Tribunal Oral Federal Nº1 de Rosario, integrado por los jueces Roberto López Arango, Lilia Carnero y Noemí Berros, escuchará más testimonios. En ese sentido, Alicia afirmó que tiene expectativas en que se logre la Justicia aunque afirmó que llega con 36 años de retraso y se mostró opositora a “la impunidad con la cual actuaron un puñado de represores cuyas caras se repiten a lo largo de los juicios”, de quienes afirmó “no pueden ellos solos haber sostenido el genocidio en la provincia de Santa Fe y en la ciudad de Rosario con casi 520 compañeros desaparecidos”.

El proceso oral es la segunda parte de una megacausa que investigó crímenes de lesa humanidad cometidos en Rosario y su zona perpetrados por la patota del Destacamento de Inteligencia 121 del Ejército en los centros clandestinos Quinta de Funes, Fábrica Militar Domingo Matheu, La Calamita, Escuela Magnasco y La Intermedia.

Los imputados son 12 represores y se los acusa por crímenes en perjuicio de 27 personas. Entre ellos están Pascual Guerrieri, Jorge Fariña, Daniel Amelong, Walter Pagano, Eduardo Costanzo, Marino González, Joaquín Gurrera, Ariel Porra, Alberto Pelliza, Ariel López, Juan Cabrera y Carlos Sfulcini.