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No hay lugar a dudas de que el año futbolístico auriazul arrojó un saldo positivo. Es que si se divide el año futbolero en dos semestres, el Central de Miguel Russo consiguió los objetivos trazados para casa una de esas etapas.
En la primera parte de 2013, el Canalla logró el demorado regreso a Primera. Después de tres largos años en la B Nacional, el equipo de Arroyito obtuvo el pasaporte de vuelta a la máxima categoría del fútbol argentino.
En tanto, en los últimos seis meses de este año que está a punto de finalizar, los de Russo alcanzaron un objetivo de mínima: cosecharon 26 puntos. Y con esa cantidad, y repitiendo una campaña similar en el semestre que viene, Central no tendrá problemas con el promedio. En definitiva, habrá dado un paso firme en su vuelta al círculo de privilegio del fútbol criollo.
Si se puede mencionar un punto de contacto entre la producción futbolística del primer semestre con la del segundo, hay que plantear que el equipo supo hacerse fuerte jugando en condición de local. Y lo hizo prácticamente con el mismo grupo de jugadores, ya que, en la mayoría de los partidos disputados por Central en Primera, utilizó entre 7 y 8 jugadores que habían sido titulares en el torneo de la B Nacional.
En cuanto a la buena efectividad lograda en Arroyito, es innegable que Central redondeó un muy buen año ante su gente, más allá de que no pudo sumar de a tres en las últimas dos presentaciones en el Gigante (derrota ante Vélez y empate frente a Racing).
El equipo que dirige Miguel Ángel Russo logró en todo este año un 71,87 por ciento de eficacia en Arroyito. Este número es producto de los 46 puntos obtenidos por los canallas sobre los 64 que hubo en juego en el estadio mundialista.
La buena cosecha en Arroyito durante la presente temporada contempla tanto lo hecho en la segunda parte del torneo de la B Nacional como en el presente torneo Inicial de Primera. En total, Central jugó 18 partidos (9 por la B Nacional y 9 por Primera), de los que ganó 11, empató 4 y perdió otros 3.
Las únicas derrotas del año llegaron el 13 de abril frente a Almirante Brown (0-1); el pasado 8 de septiembre ante San Lorenzo (0-2) y el último 17 de noviembre frente a Vélez Sarsfield (2-3).
Además, en los cuatro empates hubo goles: Olimpo de Bahía Blanca (2-2), Defensa y Justicia (1 a 1), Arsenal (1 a 1) y Racing (1 a 1).
En cuanto a las victorias, en 7 de las 11 el Canalla logró dejar en cero su valla. El registro completo de partidos ganados es el siguientes: Boca Unidos (1 a 0), Banfield (2 a 0), Patronato de Paraná (2 a 0), Crucero del Norte de Misiones (2 a 1), Aldosivi de Mar del Plata (2 a 0), Deportivo Merlo (1 a 0), Quilmes (2 a 0), Godoy Cruz (1 a 0), Lanús (2 a 1), Newell’s (2 a 1) y Atlético de Rafaela (3 a 2).
Respecto del poderío ofensivo en Arroyito, Central anotó 27 goles. Hubo 15 jugadores auriazules que marcaron tantos en el Gigante. Encina, con 4, fue el máximo artillero, seguido por Javier Toledo con 3. Mientras que hubo varios futbolistas que celebraron 2 tantos en casa: Nahuel Valentini, Jesús Méndez, Federico Carrizo, Antonio Medina, Sebastián Abreu, Gonzalo Castillejos y Carlos Luna.
Por otra parte, el equipo de Miguel Russo no pudo marcar goles sólo en dos partidos en toda la temporada en Arroyito: en las derrotas ante Almirante Brown y frente a San Lorenzo.
Por último, respecto al sistema defensivo, Rosario Central sufrió 16 goles en contra en todo el año. Un promedio de casi un tanto por partido disputado en el Gigante.
Marcó su nombre a fuego
Si algo le faltaba a Miguel Ángel Russo para quedar en la historia grande de Rosario Central este año el entrenador lo consiguió: el ascenso a Primera tras tres temporadas en la B Nacional.
Y en el primer torneo en la elite del fútbol argentino, logró el objetivo de mínima que era alcanzar los 26 puntos.
Russo se hizo cargo del equipo a mitad del año pasado, cuando el Canalla había quedado en las puertas de volver a la máxima categoría.
Al actual director técnico le costó encontrar el equipo, pero cuando lo hizo ganó 12 partidos de manera consecutiva y llegó al objetivo en el mes de mayo cuando sus dirigidos se impusieron ante los jujeños.
Ya con el equipo en Primera, Russo acertó en solicitarles a los dirigentes que hagan el esfuerzo para renovarles el contrato a seis futbolistas que fueron fundamentales para conseguir el ascenso. Y no se equivocó, ya que el equipo se afianzó en Primera con la base anterior.
Claro que el técnico se volvió a equivocar con la mayoría de los refuerzos que trajo para arrancar el torneo en agosto. Tal es así que solamente Alejandro Donatti y Carlos Luna formaron la base titular, más el interesante aporte de Sebastián Abreu.
También al DT le costó encontrar regularidad en el torneo Inicial. Pero para destacar fue que nunca se cerró en una idea y a “prueba y error” terminó encontrando el equipo que terminó alcanzando las 26 unidades.
Russo también logró proyectar a varios juveniles, entre ellos a Jonathan Schulze, Elías Gómez y Walter Acuña.
Sin dudas Russo también fue fundamental para que su equipo termine ganándole el clásico a Newell’s. El entrenador fue un gran estratega para anteponerse al potencial del rival y para sacar el máximo de sus jugadores.
Russo sigue haciendo historia en el club que lo adoptó como hijo y sin lugar a dudas en este 2013 estampó a fuego su nombre en los 124 años que tiene Central.

