
Luego de haber pasado por el Concejo Municipal y la Agencia municipal de Seguridad Vial, Clara García volvió a un área que ya conoce al dedillo; la Secretaria de Servicios Públicos. La funcionaria ocupó ese cargo en los cuatro años del primer gobierno en la ciudad de Miguel Lifschitz.
García tuvo una semana agitada. Es que participó activamente desde el municipio de la negociación que derivó en la suba del boleto de colectivo a 3,60 pesos. En ese marco, en la charla con El Ciudadano la funcionaria también defendió el proyecto que propone subir las multas de tránsito, dijo que el transporte público de la ciudad es uno de los mejores del país y adelantó algunos ejes del nuevo sistema que se licitará en 2015.
—¿Cómo queda la situación del transporte urbano de pasajeros luego del incremento de la tarifa de colectivos a $ 3,60?
—Ha sido una muy buena solución. Eso da una mejor expectativa para terminar el año y comenzar el que viene. No cubre el costo completo, por lo tanto continuamos buscando mayor financiamiento para el sistema. Pero entendemos que es una salida muy buena, fortalecida por el consenso político en la responsabilidad que requiere un servicio público como es el transporte. El estudio de costo nos estaba dando 3,90 pesos mas IVA, con lo cual te termina dando 4,40. Córdoba tiene una tarifa de 4,10 desde el año pasado. Y Santa Fe aprobó 3,95 hace un par de semanas atrás. Nosotros estamos hasta ahora sin estar pudiendo comprar unidades nuevas y con las tres empresas con un enorme endeudamiento fundamentalmente bancario que ya llega límite.
—La iniciativa para incrementar las multas de tránsito y que ese dinero se vuelque al fondo compensador del boleto no logra consenso aún entre los ediles opositores ¿Qué responde a quienes critican el proyecto?
—Nosotros creemos que esa iniciativa tiene un concepto correcto y es el de disuadir la comisión de infracciones. Cuando las multas son muy pequeñas, toda sociedad relaja sus conductas. Las sociedades que más cumplen son en las que más se exige. El que no comete ninguna infracción no tendrá ninguna multa.
—Usted dijo hace algunas semanas que el transporte público de Rosario era el mejor del país ¿cómo sustenta esa afirmación?
—Eso vino de una nota radial en la cual un periodista me preguntaba a mí por los dichos de una persona que había afirmado que Rosario tenía el mejor transporte del mundo. Yo respondí que seguramente el mejor transporte del mundo no lo tenemos, pero que en todo caso tenemos el mejor de la Argentina. Sinceramente, no creo que estemos lejos de ser el mejor del país. Lo digo por varios aspectos. Eso incluye la antigüedad de la flota, los coches articulados, el uso de coches con aire acondicionado, de medios de pago como la tarjeta Sin Contacto que nadie tiene, del Cuándo Llego que permite saber sobre el arribo del colectivo y por la relación de todo eso con el precio del boleto.
—Quienes cuestionan el sistema de transporte señalan que el rosarino, en general, se rehúsa a dejar el auto porque no se le ofrece un buen sistema de transporte público ¿Qué reflexión le merece ese análisis?
—El uso del vehículo particular es una tendencia que nos excede. Es una propensión internacional. En nuestro país se duplicó la cantidad de autos en los últimos diez años. Y las motos se duplicaron en cinco años. Hay un apego al consumo, una sensación de prosperidad económica que conlleva a tener vehículo propio. En todo el país la venta de vehículos ha sido vertiginosa.
—¿Cómo se está diseñando el futuro sistema de transporte que saldrá a licitarse en 2015?
—Durante el 2014 vamos a tener los pliegos para que el Concejo lo discuta. Nuestra idea es tener en cuenta algunas modificaciones que tuvo la ciudad en lo territorial por ciertos barrios nuevos que se ampliaron. También ciertas costumbres de movilidad que ahora son distintas y tienen que ver con lo que pasa a la noche, que tiene cada vez más vida. También con lo que ocurre el fin de semana en una ciudad que recibe más visitantes y que se mueve con eventos culturales y deportivos distintos. Hay un cambio en esa lógica que se va a tener en cuenta. Además, a los coches seguramente se les exigirá aire acondicionado.
—Precisamente, una de las quejas mayores de los usuarios tiene que ver con la frecuencia, sobre todo por la noche y también los fines de semana ¿Se va a hacer eje en mejorar esa cuestión?
—La frecuencia tiene que ver con la capacidad económica de poner más coches y choferes en las calles. Es complejo poner los coches sólo en las horas picos. Uno tiene turnos. Nosotros queremos aumentar la cantidad de coches y el tamaño, pero todo hace a una cuestión de costos. Y para que tengan una frecuencia más corta tenés que tener más unidades en la calle.
—En torno a la gestión de higiene urbana una de las apuestas más importantes ha sido el plan para clasificar los residuos ¿El rosarino se está acostumbrando a separar la basura?
—Se está acostumbrando, separa cada vez más. Tener más cerca un contenedor para separar hace que uno vaya tomando la costumbre de clasificar. Un desafío es aumentar la escala. Hay mucha gente que separa todo pero tiene que ser más masivo. Cuando la planta de tratamiento tome volumen ahí vamos a ver claramente la disminución de toneladas enterradas. También hay una gran tarea para hacer con los trabajadores informales, que son un gran actor del reciclado de la ciudad. Pero tenemos el desafío de trabajar con ellos. Y que eso no implique que el descarte de lo que no reciclen termine conformando minibasurales.
