Se trata de suspensiones rotativas en la planta ubicada en Batlle y Ordóñez al 3400. Por ahora, los afectados continúan percibiendo su salario. La medida afecta a los proveedores, empresas chicas sin espalda para sostener sueldos cuando se reducen sus ingresos
La debacle industrial no se detiene y en Rosario vuelve a impactar con la decisión de la empresa de electrodomésticos Electrolux de aplicar suspensiones rotativas a 400 empleados. La firma justificó la medida en la caída del consumo y la apertura de importaciones. El gremio de los metalúrgicos, la UOM, alertó sobre la pérdida de más de 2.000 empleos en el sector a lo largo de este año. A esa cifra de familias que quedan sin ingresos, le sumó en el recuento de daños el derrumbe del poder adquisitivo de los salarios. El panorama inmediato, agregó, es de una profundización de la crisis si continúa el actual modelo económico.
Las suspensiones en la fábrica de línea blanca, ubicada en ubicada en Batlle y Ordóñez al 3400, arrancaron este mes. Por el momento, los afectados cobrarán su salario completo. El representante legal de la UOM, Pablo Cerra, señaló que no es una sorpresa y que la crisis «se viene extendiendo en el tiempo».
El abogado profundizó sobre el oscuro panorama industrial: «Aun los productos importados no se venden. Estamos en un embudo vicioso para la actividad laboral e industrial».
“Por más que ofrezca los productos al 50 por ciento en relación al precio de hace un año, no hay plata para comprar», evaluó Cerra. Es que, abundó, «lo que están importando no le venden a nadie” por la pérdida de poder adquisitivo del salario y, peor, de los puestos laborales.
Más allá de la situación de Electrolux, el cuadro amenaza empleos indirectos: «El problema son las proveedores, que son empresas de 20 o 30 empleados» sin espalda para sostener salarios cuando se reducen sus ingresos.
Cerra estimó que, en lo que va del año, ya hay más de 2.000 puestos de trabajo perdidos. «Ya vivimos esto en los 90. Cuando se destruye el empleo industrial, se pierde también la mano de obra calificada. Después cuesta años recuperarla», se explayó.
Eso no es todo, porque los que mantienen el puesto laboral, no ganan lo mínimo para una vida digna. Estimó que el salario promedio en el sector ronda los 850 mil pesos y denunció que los acuerdos paritarios demoran meses en ser homologados por el Gobierno nacional. Con las dilaciones, explicó, se licúan los aumentos por la inflación.
«Es una situación casi trágica para el sector», describió el referente de la UOM. «No hay incentivo ni crédito, las tasas son impagables y el trabajador metalúrgico está en el medio, sosteniendo su puesto con sueldos que no alcanzan», completó.
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