Cuando está todo mal, para las familias en situación más vulnerable todo se pone peor: así lo vivieron cerca de las vías del ferrocarril en Felipe Moré y San Lorenzo, y en toda la zona, donde el temporal voló techos, arrancó tirantes y hasta se llevó puertas y ventanas. Berenice, del Movimiento Juvenil Salesiano, publicó un video con un pedido de donaciones: hasta clavos vienen bien, pero "plata no"
Cuando la tormenta todavía no había terminado, pero ya había dejado un desastre en las casas de familias vecinas, Berenice se decidió. Ella forma parte del Movimiento Juvenil Salesiano, que funciona en la parroquia del colegio «Padre Montaldo», en Puelche entre Humberto Primo y Casilda, en pleno barrio Ludueña, y publicó un video que muestra que cuando está todo mal, para las personas en situación más vulnerable todo se pone peor. A al menos cuatro familias de la zona el viento huracanado les voló los techos de sus viviendas, y hasta les arrancó tirantes; a otras les entró tanta agua que se les arruinaron los colchones, las camas, incluso la ropa. “Bere”, como la conocen, organizó una colecta por su cuenta y le empezaron a llegar donaciones cuando no se sabía si iba a seguir lloviendo o no.
El video muestra la zona más castigada de barrio Ludueña, que es la más próxima a las vías del viejo ferrocarril Belgrano, que en otros tiempos solía salir de Retiro, en Buenos Aires, y tras hacer distintas paradas recalar en la estación Rosario Oeste (hoy totalmente inactiva), desde donde emprendía nuevamente viaje a Santa Fe.
En esa zona, desde calle Santa Fe hacia el norte, lo que dejó el temporal fue tan bravo que una parte del techo de una vivienda quedó literalmente suspendido en la copa de un árbol, a una cuadra de distancia.
Berenice le cuenta a El Ciudadano que a Daiana, que forma parte de la organización social La Hormigonera, que está en Humberto Primo y Felipe Moré, la tormenta no le llegó a arrancar el techo de la casa, pero casi: se lo dobló como si le hubieran calzado un abrelatas gigante y le entró una catarata de agua. Daiana, que vive en Chaco y Almafuerte, tiene dos hijos; pero hace unas pocas semanas se murió una hermana, y quedó a cargo de tres más.
Bere dejó en el video su teléfono (341-273-3762) y coordina las donaciones: “Plata no, no quiero problemas”, le aclara a este diario. Pide que se comuniquen y trata de que quienes tengan el gesto solidario entreguen lo que llevan en la misma casa de quien lo necesita. “Si no, –aclara– se pueden dejar en la misma parroquia de Puelche entre Humberto Primo y Casilda, o en la parroquia Cristo Redentor, que está en Felipe Moré y San Lorenzo, en la esquina.
¿Y qué necesitan? Por empezar, chapas, tirantes, clavos, tornillos; lo necesario para recontruir los techos a quienes los perdieron. Y puertas y ventanas, porque a una familia el viento directamente les arrancó de cuajo las aberturas. Pero también camas y colchones, si alguien tiene, les viene muy bien a las familias damnificadas. Y ropa y calzado, sobre todo para nenes y nenas.
En rigor, aunque lo más urgente sean los techos, casi cualquier cosa les puede ser de utilidad. “Cualquier ayuda es bienvenida”, concluye Bere, pero vuelve a insistir: “Ni transferencias ni dinero”.
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