La entidad reporta un nivel de mora que creció al calor de las dificultades económicas, pero que permanece por debajo del promedio del mercado. Además insiste con una política de crédito hipotecario que busca sostener el acceso a la vivienda mediante una tasa significativamente inferior a la que ofrecen otras entidades
Claudio Forneris, presidente del Banco Municipal Rosario
En un contexto nacional marcado por tasas elevadas, volatilidad financiera y dificultades para las familias y empresas, el Banco Municipal de Rosario mantiene una política de crédito que tiene a los hipotecarios Nido como uno de sus principales instrumentos. El programa ya superó los 1.000 préstamos otorgados, con una tasa de UVA + 4,2%, mientras que la morosidad de la entidad llegó al 7%, aunque se mantiene cuatro puntos porcentuales por debajo del promedio del mercado.
El presidente del Banco Municipal, Claudio Forneris, trazó un balance de la situación durante una entrevista con el stream de Economía en la que destacó el desempeño de la entidad y explicó cómo los cambios en el escenario financiero nacional terminaron impactando sobre la capacidad de pago de las familias.
“La situación es complicada en términos generales, y yo creo que tiene que ver con el poder adquisitivo de las personas, aunque hay varios factores que contribuyeron”, señaló Forneris al referirse a la evolución de la morosidad.
Según explicó, la entidad comenzó a revisar esta situación en febrero de 2025, en un período atravesado por fuertes modificaciones en las condiciones financieras. La liberación del cepo cambiario en abril y la eliminación de la tasa de referencia en julio generaron, de acuerdo con su análisis, un escenario de mayor volatilidad.
“Quedaron 11 billones de pesos en la calle y el cepo abierto sin una tasa de referencia. Eso disparó las tasas intradiarias”, explicó.
El Banco Municipal había tomado previamente recaudos para atravesar ese escenario. Forneris contó que, ante la expectativa de un período de “ruido electoral”, la entidad decidió mantener una posición de mayor liquidez y no renovar algunos bonos. La estrategia llegó al punto de que el banco terminó prestando dinero a entidades financieras de mayor tamaño al cierre de las jornadas. “Se había dado vuelta el mercado”, describió.
El impacto, sin embargo, terminó trasladándose a la economía real. Para el titular del Banco Municipal, el aumento de las tasas se combinó con una caída del poder adquisitivo, del nivel de actividad y del empleo, factores que terminaron reflejándose en los niveles de mora. “Cayeron las familias, cayó el nivel de actividad, cayó el empleo y eso terminó en este nivel de mora”, sostuvo.
Actualmente, el Banco Municipal un nivel de morosidad que Forneris reconoce como elevado pero que se encuentra por debajo del promedio del mercado. “Más allá del contexto hoy nuestra mora está 4 puntos porcentuales por debajo del promedio del mercado”, remarcó.
Para Forneris, el dato debe analizarse dentro de un contexto más amplio, en el que la capacidad de pago de los hogares se vio afectada por la evolución de la economía y por el comportamiento de las tasas de interés.
En ese escenario, los créditos hipotecarios Nido aparecen como una de las principales apuestas del Banco Municipal. Forneris marcó una diferencia entre la política implementada por Santa Fe y las medidas anunciadas recientemente por el Gobierno nacional.
“Hace algunos días el gobierno nacional anunció que va a utilizar dinero del Fondo de Garantía de Sustentabilidad para incentivar el crédito hipotecario, pero eso nosotros acá en la provincia lo hicimos hace tres años con los créditos Nido”, afirmó.
El programa surgió a partir de la capitalización realizada por la provincia y, según explicó el titular de la entidad, permitió generar un efecto multiplicador sobre esos recursos. Ya fueron otorgados más de 1.000 préstamos y el banco se encuentra cerca de agotar el cupo inicial de $60.000 millones.
Uno de los principales diferenciales está en la tasa: Nido mantiene créditos a UVA + 4,2%, frente a alternativas del mercado que llegan a ofrecer tasas de UVA + 15%.
“El compromiso desde el inicio fue que la tasa sea la más baja del mercado”, destacó Forneris, quien reconoció que sostener esa condición implicó un esfuerzo importante en un mercado atravesado por la volatilidad.
La demanda también refleja la dimensión del problema habitacional: el programa llegó a registrar 35.000 inscriptos. Además, el alcance fue territorial, ya que, según Forneris, todos los departamentos de la provincia cuentan con al menos un crédito otorgado.
En cuanto al destino, el 70% de los préstamos corresponde a la compra de primera vivienda, mientras que el 30% restante se utiliza para refacción o ampliación. El monto máximo se mantiene en $100 millones.
De esta manera, el Banco Municipal atraviesa un escenario de contrastes: una morosidad que creció al calor de las dificultades económicas, pero que permanece por debajo del promedio del sistema, y una política de crédito hipotecario que busca sostener el acceso a la vivienda mediante una tasa significativamente inferior a la que ofrecen otras entidades.
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