La fiscal Jorgelina Mosser Ferro brindó detalles del femicidio de la joven de 29 años y el posterior suicidio de su pareja, ocurrido el pasado domingo en el norte de la ciudad de Santa Fe. Los menores declararon bajo el sistema de Cámara Gesell.
El femicidio de Yanel Muga, de 29 años, y el posterior suicidio de su pareja, Jonatan Vázquez, de 32, sumaron precisiones clave en las últimas horas. La fiscal del caso, Jorgelina Mosser Ferro, confirmó que el asesinato se produjo tras una fuerte discusión y en presencia de dos menores de edad, quienes resultaron testigos directos del trágico hecho ocurrido el pasado domingo 21 de junio en el barrio Nuevo Horizonte.
En declaraciones periodísticas, la funcionaria judicial detalló el avance de la investigación: «Luego de realizarse todas las medidas con peritos, toma de testimoniales y demás intervenciones, se pudo llegar a la conclusión de que la pareja había mantenido una discusión previa a este suceso».
Según explicó la fiscal, una vecina de la zona aportó audios de telefonía celular en los que se escuchaban los incidentes y las peleas previas al desenlace.
El avance fundamental para el esclarecimiento de la mecánica del hecho se obtuvo a través de la declaración de los menores. «Hicimos dos Cámaras Gesell, una al hijo y otra a un sobrino de la víctima. Ellos refirieron que el agresor la tenía acorralada contra la heladera y la amenazaba con un arma de fuego», precisó Mosser Ferro.
De acuerdo con el desgarrador testimonio de los niños, Vázquez también amenazó de muerte a uno de ellos antes de efectuar los disparos contra la mujer. «Posteriormente le dispara a ella, él se pega un tiro en la cabeza y ahí es cuando los chicos salen corriendo a pedir ayuda», relató la fiscal.
Al ser consultada sobre la cantidad de detonaciones que recibió Muga, la fiscal descartó que se haya tratado de un único impacto: «No, hubo varios disparos». En tanto, los médicos forenses confirmaron que ambas personas fallecieron en el lugar de manera casi instantánea a causa de la gravedad de las heridas.
Una de las mayores alarmas del caso radica en la falta de antecedentes judiciales o pedidos de asistencia por violencia de género. «Jamás había habido denuncias. No existía ningún tipo de intervención previa con respecto a esta pareja», manifestó con preocupación Mosser Ferro.
Los investigadores señalaron que las víctimas no tenían un vínculo estrecho con la comunidad local debido a su reciente arribo al norte santafesino. «No eran muy conocidos en el barrio porque hacía solo ocho días que se habían mudado», argumentó la fiscal.
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