Desde las polémicas de Rattín en el 66 hasta las obras de arte de Maradona en el 86 y el drama de los penales en el 98. Un repaso minucioso por un duelo que excede las fronteras de lo estrictamente futbolístico para transformarse en leyenda viva de los Mundiales.
Maradona y el gol con la mano a los ingleses
Hay cruces en el planeta fútbol que poseen un magnetismo inmediato, pero ninguno arrastra la densidad dramática y el peso mitológico de los enfrentamientos entre la Selección Argentina e Inglaterra. Lo que en un principio nació como la lógica disputa ante la «cuna» del deporte que los criollos adoptaron y transformaron para siempre, derivó con el correr de las décadas en una rivalidad encarnizada, sazonada por condimentos políticos, culturales y deportivos que vuelven a cada choque una batalla memorable.
A lo largo de los años, los libros de estadísticas reflejan que se han visto las caras formalmente en unas 15 oportunidades. Aunque el historial global inclina la balanza hacia el lado británico (6 victorias inglesas, 6 empates y 3 victorias nacionales), el verdadero valor de este clásico intercontinental no se computa en fríos números de un registro general, sino en la memoria colectiva del hincha, donde las alegrías argentinas dejaron cicatrices imborrables en el orgullo pirata.
El verdadero nervio motor de esta rivalidad se moldeó bajo la máxima presión de la Copa del Mundo de la FIFA. En ese territorio neutral, argentinos y británicos protagonieron cinco capítulos de un drama que paralizó al planeta.
1. Chile 1962: El primer aviso (Inglaterra 3 – Argentina 1) El bautismo de fuego en los Mundiales aconteció en la fase de grupos del certamen disputado en el país trasandino. En aquella oportunidad, un seleccionado inglés sumamente pragmático y efectivo batió con holgura por 3 a 1 al representativo nacional. Aquel tropiezo en la fase inicial calaría hondo, terminando por decretar la prematura eliminación del conjunto albiceleste.
2. Inglaterra 1966: Nace la discordia en Wembley (Inglaterra 1 – Argentina 0) El partido que fundó el mito. En los cuartos de final, en un clima hostil e hiper-friccionado, el árbitro alemán Rudolf Kreitlein expulsó al capitán argentino, Antonio Ubaldo Rattín, argumentando «miradas de desprecio» que no comprendía. El gigante mediocampista tardó varios minutos en abandonar el campo de juego, estrujó el banderín del córner con los colores británicos y se sentó desafiante sobre la alfombra roja destinada a la Reina Isabel II. Al concluir el pleito, el técnico inglés Alf Ramsey tildó de «animales» a los futbolistas argentinos. La herida quedó abierta y la enemistad deportiva se selló para siempre.
3. México 1986: La redención del «Diez» (Argentina 2 – Inglaterra 1) Cuartos de final en el Estadio Azteca. Con la sombra y el dolor todavía latente de la Guerra de Malvinas ocurrida cuatro años antes, el partido trascendió lo meramente deportivo. Fue la tarde en que Diego Armando Maradona alcanzó la inmortalidad eterna a través de dos polos opuestos de la genialidad humana. Primero, la astucia callejera para elevarse ante Peter Shilton y firmar la polémica e inmortal «Mano de Dios». Minutos más tarde, la belleza absoluta e indiscutible: el «Gol del Siglo», desparramando a medio equipo inglés desde la mitad de la cancha. Argentina cobró venganza futbolística, avanzó a semifinales y luego se coronó campeona del mundo.
4. Francia 1998: Drama, tensión y penales (Argentina 2 – Inglaterra 2 / Avanzó Argentina 4-3 en penales) Un choque electrizante por los octavos de final en Saint-Étienne. Hubo de todo: golazos antológicos (incluida una joya de un jovencísimo Michael Owen), polémicas arbitrales, penales y la celebérrima expulsión de David Beckham tras reaccionar desde el piso ante una provocación de Diego Pablo Simeone. Tras un infartante empate 2 a 2 que persistió durante el tiempo extra, el arquero argentino Carlos Ángel Roa se vistió con el traje de héroe al contener dos disparos en la tanda de penales, enviando a la Argentina a la siguiente ronda.
5. Corea-Japón 2002: La revancha de Beckham (Inglaterra 1 – Argentina 0) La última gran función mundialista entre ambos combinados. Cuatro años después de su noche más oscura, David Beckham encontró su redención personal al ejecutar con maestría un tiro penal que batió a Pablo Cavallero. Aquel ajustado 1 a 0 en la fase de grupos asestó un golpe letal al conjunto dirigido por Marcelo Bielsa, que llegaba a Oriente como el máximo candidato al título y terminó despidiéndose de forma dramática en la primera fase.
El último registro oficial de alto relieve entre los seleccionados masculinos absolutos se remonta a un espectacular encuentro amistoso celebrado en noviembre de 2005 en Ginebra, Suiza, donde Inglaterra se impuso sobre la hora por 3 a 2 en un trámite cambiante e inolvidable.
Desde entonces, los caprichos de los sorteos y los destinos competitivos han evitado que vuelvan a cruzarse en el terreno de juego. Sin embargo, la tensión, el recuerdo de las viejas batallas y el magnetismo histórico permanecen intactos. Cada vez que la Albiceleste y los Tres Leones amagan con cruzarse, el mundo del fútbol contiene el aliento, sabiendo que no se trata de un partido más: es historia viva corriendo detrás de una pelota.
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