Camila Reciuto / Especial para el Ciudadano
Lo que comenzó en 2019 como una búsqueda autodidacta de Nicolás Biolatto para elaborar jabones hoy se consolida como uno de los proyectos socioambientales y cooperativos más innovadores de la provincia de Santa Fe. El Programa ESPUMA, formalizado en 2023 como Cooperativa de Trabajo Ltda, rescata el aceite de cocina usado (ACU) del circuito del desecho para transformarlo en jabones y productos de limpieza biodegradables. Sin embargo, su propuesta va mucho más allá de la química: busca generar lazos comunitarios y ofrecer oportunidades laborales en territorios atravesados por la vulnerabilidad. El programa impulsa la creación de jabonerías sociales en barrios, escuelas, organizaciones comunitarias y contextos de encierro. Estos espacios no se conciben solamente como talleres donde se enseña una técnica: buscan integrar formación, producción, promoción ambiental, comercialización, trabajo colectivo y construcción de autonomía.
“Esta idea se remonta a la salida de la pandemia, como una idea de revinculación de las comunidades vulnerables en esta nueva forma de tramar postpandemia las relaciones de todos los que habitamos las ciudades y ofrecer una oportunidad laboral”, explica Biolatto.
ESPUMA se define como una propuesta de triple impacto:
Ambiental, porque recupera un residuo altamente contaminante y lo transforma en materia prima.
Social, porque comparte conocimientos y genera espacios de formación, pertenencia y participación.
Económico, porque los productos pueden comercializarse y convertirse en una fuente de ingresos para las personas y comunidades que los elaboran.
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El corazón productivo y formativo de la cooperativa late en el barrio Triángulo de Rosario, donde funciona su Fábrica Escuela. Allí se elaboran detergentes sólidos y líquidos, jabón en polvo y artículos de limpieza especiales. Las y los trabajadores rotan por distintos puestos: desde la preparación de insumos hasta el etiquetado, empaque y cuidado de herramientas.
Actualmente, el programa articula ocho espacios barriales de Rosario y su área metropolitana y mantiene alianzas con programas como Nueva Oportunidad y Germinando. Durante 2026, alrededor de 120 jóvenes becados participan activamente de esta articulación.
Una de las aristas más significativas del programa ocurre dentro de las unidades penitenciarias Nº 3, Nº 6 y la Subunidad Nº 3, mediante el programa Reintegrarse.
Las trayectorias no sean lineales: una persona puede ingresar al programa desde una organización de su barrio o durante el cumplimiento de una condena privativa de la libertad y, al salir, continuar su proceso formativo e integrarse a la Fábrica Escuela o asumir tareas remuneradas, funciones educativas, participar en acciones de promoción ambiental, prestaciones de servicios o trabajo cooperativo.
Para ESPUMA, el proceso de concientización ambiental se comunica y dinamiza a través del arte. En 2023 desarrolló la muestra Jabonería Social en el Museo de Arte Contemporáneo de Rosario, donde instaló un espacio productivo y produjo obras elaboradas con jabón proveniente de aceite recuperado. Entre ellas se encontraba un busto de Manuel Belgrano de más de sesenta kilos. La obra relacionaba la jabonería contemporánea con la jabonería de Hipólito Vieytes, uno de los lugares vinculados con las reuniones previas a la Revolución de Mayo. Esa perspectiva continúa en las acciones denominadas Nuevas Gestas. Una de ellas se realizó en contexto de encierro durante el Mes de la Bandera: los jóvenes recuperaron la grasa generada en las cocinas de la unidad penitenciaria, la transformaron en jabones corporales y los colorearon como escarapelas.
“El arte es muy importante en nuestro programa porque es una nueva dimensión para reforzar la comunicación que tiene que ver con la concientización ambiental. Siempre los tramados o las activaciones se hacen a través de universos artísticos que comprometen a los jóvenes que participan. Dinamizan la puesta en marcha de una acción colectiva”.
Más allá de los litros de aceite reciclados o las toneladas de jabón producidas, la huella más profunda de ESPUMA se mide en términos de tejido social y acciones comunitarias. Como resume su propio fundador al definir la filosofía del proyecto:
“El principal aporte que quiere dejar Programa Espuma es que no se puede hacerlo solo, es en comunidad, es entre muchos y de esa manera es como queremos trabajar y como queremos salir adelante: tramando redes comunitarias”.
