Tras el triunfo en Parque Patricios, el Rojinegro tenía al alcance de la mano la posibilidad concreta de evitar la angustia de descender de categoría. Y así fue
Tras el triunfo en Parque Patricios, el Rojinegro tenía al alcance de la mano la posibilidad concreta de evitar la angustia de descender de categoría. Y así fue.
Con todo, convivir con la ansiedad fue difícil, no tanto por el muy pobre presente futbolístico, sino por el desmadre institucional que atraviesa a todo Newell’s.
El temblor ya pasó y lo queda por delante es pensar en el futuro inmediato, a condición, claro está, de no olvidar este presente ominoso.
La referencia al futuro no es casual ni azarosa. Se entiende, el próximo 14 de diciembre se elige una nueva conducción leprosa.
La necesidad de realizar un balance de los últimos años es vital para no volver a poner en práctica proyectos inconducentes. O mejor: proyectos que sólo sirven para negociados por demás opacos.
Este cronista está convencido que Newell’s es una las instituciones más importantes de Argentina del mundo fútbol con un fuerte impacto a escala internacional.
Pero Newell’s es mucho más que fútbol, por eso es grande, muy grande.
Entender esta problemática es el nudo de la cuestión.
Como en 1903. De eso se trata. Volver a la fuente.
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