En la previa de un nuevo Día de la Industria, las cifras que arroja el sector manufacturero argentino dibujan una radiografía alarmante. De acuerdo con el último informe del Centro de Economía Política Argentina (CEPA), la industria local atraviesa un marcado deterioro de la mano de un combo de ajuste tarifario, apertura importadora y desmantelamiento de la asistencia estatal.
El trabajo del CEPA remarca la centralidad que históricamente tuvo el rubro: representa el 18% del Producto Interno Bruto (PIB), concentra la mitad de la inversión privada en investigación y desarrollo (I+D) y sostiene 2,5 millones de puestos de trabajo directos. Sin embargo, la recesión actual amenaza con perforar de manera estructural el entramado productivo nacional.
Los números del repliegue
Los indicadores de actividad muestran que el primer semestre de 2026 acumuló una caída del 1,9% interanual en la industria, ubicándose un 8,1% por debajo de los niveles promedio del ciclo 2022-2023. En el caso del Índice de Producción Industrial (IPI), las métricas reflejan una contracción del 10,2% durante la gestión de Javier Milei en comparación con el modelo previo.
El impacto sobre la estructura fabril y el trabajo formal arroja datos contundentes:
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Capacidad ociosa: En junio, la Utilización de la Capacidad Instalada bajó al 59,1%, lo que implica que 4 de cada 10 máquinas industriales están paradas. Sectores como la metalmecánica (-30,9%) y la construcción/minerales no metálicos (-30,4%) encabezan las caídas.
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Destrucción de empleo y firmas: Entre noviembre de 2023 y mayo de 2026 se perdieron 97.312 puestos de trabajo registrados en el sector industrial (-8,0%) y cerraron 4.020 industrias manufactureras (-8,1%).
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Desempeño global: Con un desplome del 7,9% entre 2023 y 2025, Argentina ostenta el segundo peor desempeño industrial del mundo sobre un universo de 56 economías analizadas, superada únicamente por Hungría.
Importaciones en récord y «aluvión» de consumo final
En paralelo al freno fabril local, el informe advierte sobre un proceso de apertura comercial no planificado. El primer semestre de 2026 se consolidó como el de mayor nivel de importaciones de bienes de consumo final desde que se tiene registro histórico, alcanzando los USD 5.362 millones.
La entrada de productos elaborados desde el exterior mostró incrementos sustanciales frente a 2023 en rubros sensibles para la producción local: electrodomésticos y luminarias (+109,2%), indumentaria y prendas de vestir (+86,3%), motos y bicicletas (+67,6%) y alimentos procesados (+51,9%).
Retiro del Estado y sesgo antiindustrial
Desde el CEPA sostienen que este escenario es consecuencia directa de la orientación política del Gobierno nacional. Entre las principales medidas, destacan el incremento de las tarifas de energía para talleres y pymes, la desregulación de aranceles de importación (vía baja de alícuotas para línea blanca, neumáticos y bienes de capital) y la derogación de herramientas clave como la Ley de Compre Nacional y el programa de créditos productivos PRODEPRO.
El informe concluye alertando sobre el desarme institucional del sector, tras el cierre de la Secretaría PyME en agosto de 2025, el despidos y ajuste en el INTI (cuya ejecución presupuestaria cayó un 49,9% en términos reales) y el recorte sobre áreas estratégicas de desarrollo científico y tecnológico.