Rosario, miercoles 26 de agosto de 2026
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Rosario, miercoles 26 de agosto de 2026

Dinero para campañas sucias: los U$S 15.000.000 que Israel giró en un semestre a la empresa que Cerimedo maneja con Parscale

Un informe del Quincy Institute for Responsible Statecraft y el formulario que Clock Tower X presentó ante la Justicia de Estados Unidos documentan cómo el gobierno de Israel destinó más de mil millones de dólares a moldear la opinión pública norteamericana, y detallan los millones que le giró puntualmente a esa empresa
Dinero para campañas sucias: los U$S 15.000.000 que Israel giró en un semestre a la empresa que Cerimedo maneja con Parscale

Por: Mauro Federico e Ivy Cángaro / Fuente: www.dataclave.com.ar

El 18 de agosto la policía boliviana detuvo a Fernando Cerimedo, acusado de haber ordenado el ataque contra su ex pareja, la abogada Nadia Beller. En cinco días, los allanamientos en La Paz destaparon lo que ningún balance societario de Cerimedo explica: una «minigranja de bots» para cuentas falsas, muebles con doble fondo, y una casa de cambio de la que su representante escapó con 700 mil dólares en la mano mientras la policía tocaba el timbre. De dónde sale esa plata, nadie lo mostró todavía. Pero hay un hilo que arranca mucho más lejos de Bolivia: en Tel Aviv.

El socio que factura en millones

Desde septiembre de 2025, la agencia francesa Havas Media contrató a Clock Tower X —la consultora de Brad Parscale, el hombre que le diseñó la microsegmentación digital a Trump en 2016 y manejó su campaña de 2020— para hacer, en palabras de un funcionario israelí citado por la revista Time, un trabajo puntual: «evitar que los jóvenes conservadores le den la espalda a Israel». El contrato arrancó en 6 millones de dólares, se amplió a 9 en diciembre y, según el propio formulario que Clock Tower X presentó ante el Departamento de Justicia de Estados Unidos, solo en el semestre que va de octubre de 2025 a marzo de 2026 la empresa recibió 15 millones de dólares de Havas Media Germany. El valor total proyectado del acuerdo, según el Quincy Institute, ronda los 46,5 millones.

Con esa plata, Clock Tower X arma cien piezas de contenido por mes —el 80% pensado para TikTokInstagramYouTube y podcasts de la Generación Z— y financia una red de once sitios con nombres de ONG (AllyviaPaxPointFactSignalCognituraEconoraJustoriumCulturaviaCompassionpulseInnovascopeFeedingyoufictionThetruthaboutiran). Según la última declaración que la propia empresa presentó ante la Justicia estadounidense, el contrato ya asciende a US$46,5 millones por año —el mayor contrato activo bajo FARA de cualquier agente extranjero en el país—, y no es casual quién lo maneja: Parscale es el mismo operador que en 2016 contrató a Cambridge Analytica para la campaña de Trump. Ahora aplica la misma lógica de microsegmentación, pero apuntada a la inteligencia artificial: un documento de exhibición de diciembre de 2025 detalla el encargo de construir «sitios web y contenido para influir en las conversaciones de GPT» —para que ChatGPTClaude o Gemini repitan la versión israelí cuando alguien pregunta por Gaza o Irán—, reforzado con una herramienta de posicionamiento llamada MarketBrew para que esos sitios sean los que los sistemas de IA terminan citando.

El resto del combo es igual de agresivo. Desde noviembre de 2025, celulares estadounidenses reciben mensajes de texto masivos a nombre de «Friends for Peace» y «Partners in Peace», facturados por otra pata de la misma red, SparkFire Technologies, por más de US$6 millones. Hay pagos directos a influencers —US$161.500 al dueño de la cuenta Jews of NY, dentro de una campaña bautizada con el nombre en código militar israelí «Swords of Iron»— y un contrato de US$3,2 millones con la firma Show Faith by Works para, literalmente, «geocercar» los límites físicos de iglesias evangélicas del sudoeste de EE.UU. durante los horarios de misa y bombardear con publicidad los celulares de los fieles. Ni los demócratas quedaron afuera: la consultora SKDK cobró un contrato de US$600.000 para replicar el esquema con votantes progresistas, un medio reveló que incluía un «programa de bots», y terminó cobrando apenas US$150.000 antes de cortarlo en medio del escándalo. Todo esto está declarado, con nombre y monto, porque la ley FARA obliga a Parscale a blanquearlo. Es, de toda esta historia, la parte transparente.

El otro socio de Parscale: el puente hacia Milei

Parscale no arma esta maquinaria solo. En 2025 fundó, junto al magnate petrolero texano Tim Dunn —dueño de CrownQuest Operating y uno de los grandes financistas de la derecha cristiana estadounidense—, la firma Jackson Parker, dedicada, según su propia presentación, a «combatir el antisemitismo y fortalecer la comprensión pública de Israel» en Estados Unidos. Dunn no es un inversor de paso: preside la Junta Asesora Cristiana de la Israel Allies Foundation, la organización evangélica que financia y coordina delegaciones de legisladores a Israel en decenas de países.

Ahí aparece el cruce con la Argentina: la Israel Allies Foundation figura, según reporteo de este medio, como socio operativo de AFOIA (Amigos Estadounidenses de los Acuerdos de Isaac), la ONG de cooperación entre Israel y América Latina que Javier Milei ayudó a lanzar en agosto de 2025 con un millón de dólares de su propio Premio Genesis. No hay, hasta hoy, un pago documentado que vaya de Dunn o de la Israel Allies Foundation a Cerimedo. Lo que sí hay es una misma red de financiamiento cristiano-sionista —con Dunn como nodo repetido— sosteniendo, por un lado, la operación de Parscale en Estados Unidos y, por otro, la arquitectura de «Acuerdos de Isaac» que el propio Milei promueve en la región donde Cerimedo, el socio local de Parscale, hace negocios.

El representante regional

Desde marzo de 2025 —antes incluso de que Parscale firmara con Israel— Fernando Cerimedo ya operaba como su representante para América Latina, comercializando los mismos servicios de datos y campañas digitales que Parscale vende en Estados Unidos: Campaign Nucleus y una plataforma de nombre Eyes Over. Con ese paraguas, la sociedad CerimedoParscale pasó por tres campañas documentadas: Argentina (2023), Bolivia (2025) —donde Cerimedo terminó siendo asesor principal del presidente Rodrigo Paz— y Honduras.

El cruce que nadie había marcado

Ahí aparece el primer punto de contacto concreto entre los dos mundos. En el listado de proveedores que Clock Tower X declaró ante la Justicia estadounidense por su trabajo para Israel figura una empresa pagada dos veces por «Sentiment Analytics», 18 mil dólares cada vez:

El nombre no es casualidad de traducción: Eyes Over es, según reconstruyó este mismo medio, una de las dos plataformas —junto con Campaign Nucleus— que Cerimedo representa para Parscale en la región. No hay, por ahora, confirmación pública de que la razón social que le cobra a Israel por «análisis de sentimiento» sea exactamente la misma persona jurídica que opera en Sudamérica bajo el mismo nombre comercial. Pero la coincidencia —mismo nombre, mismo dueño de la matriz, mismo semestre en el que Cerimedo ya figuraba como representante regional— es una pista que hasta ahora nadie había cruzado.

Las cuentas que no cierran

Del lado argentino, lo que Cerimedo sí declara pinta un cuadro de asfixia, no de bonanza. Numen Publicidad y Sondeos arrastra 79,4 millones de pesos catalogados como incobrables desde diciembre de 2025. Academia Numen acumula 304 millones en cheques rechazados. Entre todas sus sociedades, los cheques rechazados superan los 300 millones de pesos. Y sin embargo, en paralelo, apareció una billetera de criptomonedas activa desde enero de 2025 con más de mil movimientos, y unos 400 mil dólares rastreados en casas de cambio bolivianas —a los que hay que sumarle los 700 mil que el representante de una de esas casas se llevó corriendo cuando llegó la policía. Cuando su abogado necesitó explicar el efectivo hallado en los allanamientos, primero dijo que venía de un contrato con la CAF, el banco de desarrollo de América Latina. La CAF lo desmintió por escrito: nunca tuvo vínculo contractual con Cerimedo. Después, la versión cambió a «un préstamo mientras se terminaba de cerrar» ese contrato inexistente.

Lo que sí puede decirse, con lo que hay arriba de la mesa, es que Cerimedo integra una arquitectura financiera diseñada, del lado estadounidense, para ser transparente por ley —FARA obliga a mostrar cada dólar que entra de un gobierno extranjero— y que, del lado latinoamericano, esa misma arquitectura no tiene ninguna obligación equivalente de mostrar nada. Ese vacío es, literalmente, el negocio: mientras Clock Tower X tiene que declarar hasta los 18 mil dólares que le paga a un proveedor de análisis de sentimiento, nadie exige que Cerimedo explique de dónde salen los cientos de miles de dólares que aparecen en efectivo a su alrededor. La detención por el ataque a Beller no destapó una operación financiera: destapó, de rebote, el agujero en la letra chica de un sistema que en Estados Unidos se maquilla con formularios, en Argentina se promociona con la firma de un presidente y un millón de dólares de su propio bolsillo, y en Bolivia se cuenta en billetes dentro de un mueble con doble fondo.