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El brillo del amor para desmalezar el mundo

El primer conjunto de poemas de Juan Aguzzi, reconocido periodista cultural, editor y crítico literario, se presentó en el Centro Cultural “El Trocadero”. Acompañó al autor el escritor, docente y periodista Pablo Bilsky, y luego se proyectó un video del cineasta Gustavo Galuppo

Eduardo Valverde (*) / Especial para El Ciudadano

Hace una semana, la aparición del primer poemario de Juan Aguzzi, Mar de fondo, conmovió al ámbito poético rosarino con su ramalazo de luz.

La irrupción de este primer conjunto de poemas del reconocido periodista cultural, editor y crítico literario tuvo su recibimiento en el local del Centro Cultural “El Trocadero”.

Acompañó al autor en la presentación del libro el escritor, docente y periodista Pablo Bilsky, y luego se proyectó un video alusivo del cineasta Gustavo Galuppo.

El libro de Aguzzi fue editado por el sello local Ultimo Recurso, dentro de su colección Cauce Marrón. La obra se despliega en nueve secciones: Asombros, Borrascas, Tránsitos, Intersticios, Temblores, Cuesta abajo, Desmalezar, Las Pestes y una coda. Está precedido por un prólogo, a cargo del crítico literario Roberto García; una cita de Jonas Mekas, y un texto a modo de prefacio del propio autor.

A su vez, cada sección, excepto la coda, incluye un epígrafe de varios autores, sabiamente elegidos.

En los poemas de Mar de fondo puede reconocerse con nitidez la definición ideológica del autor, enmarcada claramente en una lectura sociopolítica de la realidad argentina. Esta se halla articulada en certeras pinceladas que van esbozando el paisaje del pasado y del presente rosarinos.

Según el autor, este libro incluye trabajos de juventud junto a textos más recientes, que han recibido un paciente trabajo de orfebrería antes de llegar a la imprenta.

Como afirma García en su prólogo, “el poeta vuelve a instancias de sus versos a tocar el diapasón de los instantes que ritman una vida”.

Y asegura luego que “habrá sido seguramente su experiencia, cuando él mismo estuvo sobre esas olas largas y permanentes que reciclaban las aguas al golpear la costa”.

Desde los callejones del pasado, en la sección «Asombros», llega la reivindicación de la lejana adolescencia, y Aguzzi rememora en “Detrás de la risa”: “Nos inventábamos nombres extraños y melodiosos/ y nos imaginábamos en ciudades desconocidas”.

Sobre el final del poema, afirma: “Embriagados en ese reino de instintos,/ sumidos en el trance de la inmediatez,/ el milagro del porvenir estaba intacto”. Y en un tono pletórico de nostalgia, el poema finaliza afirmando: “Y ahora que algún juego/ alumbra solo en sueños,/ quisiera saber qué había/ detrás de la risa/ de todos esos años/ para sentir lo mismo”.

Ya en la sección Tránsitos, Aguzzi rememora en el poema Valle de fantasmas las luchas políticas del pasado, poniendo en acto la hiel de la derrota: “Mis pies descalzos/ desandan el círculo/ de un baile difunto”, y reafirma más adelante que ve “su resplandor moribundo/ sus risas desencajadas/ batallas perdidas de antemano”. Para finalizar reconociendo: “De esos fantasmas/siento sobre mi piel/ sus desgarraduras”.

En el poema “Corazón en movimiento”, de la sección Intersticios, el poeta se repliega en las mieles del deseo: “Quise encontrar la sensualidad/ traerla a casa al final del día/ dibujar con ella una forma del amor”. No obstante, ratifica más adelante, en el poema “He sido otro”, la fe en su entereza ideológica, alimentada en la peripecia de la lucha social: “Detesté a los que vivían en felicidad absorta/ porque eran piezas del sometimiento./ Mis ojos se posaron sobre los que nada podían/ y me volví ese que soy, y duele menos”.

Ya sobre el final del libro, en el poema “Rescoldo del tiempo” de la sección Desmalezar, y en su plena madurez, Aguzzi ensaya una exaltación del amor, con su incandescente presencia sobre el mundo: “…siento la hora de desandar la madeja/ recordar cuando una vez te vi llegar/ entrar por la puerta iluminada/ y decirte que esta era tu casa/ y vos, que te quedabas”.

Con este luminoso poemario, Juan Aguzzi, periodista cultural (cofundador de la revista de cine El Eclipse), ex integrante del legendario grupo Cucaño, crítico, militante sindical y político, coautor del libro La Rosa Trovarina, hace una rutilante irrupción en la poesía de Rosario

(*) Poeta y periodista. Participó en el Festival Internacional de Poesía de Rosario (1995, 2000 y 2002). Publicó Ceremonial de la luz (1996), Vestigios del asombro (2000), Bitácora de la sangre (2019) y Obturación del límite (2023).

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