Convertida en ley por la Cámara de Diputados el mes pasado por 204 votos a favor con sólo uno en contra y 10 abstenciones, la fertilización asistida quedó en plena vigencia desde esta semana con la reglamentación firmada por la presidenta Cristina Fernández de Kirchner. Ello quiere decir que en todo el territorio nacional los tratamientos pasan a formar parte del Plan Médico Obligatorio y, a medida que se vaya implementando, las obras sociales sindicales y empresas de medicina prepaga deberán garantizar el acceso de sus afiliados –con la novedad de que será “sin limite de edad”– a los tratamientos. En ese marco, la provincia de Buenos Aires había picado en punta y fue el primer Estado de Sudamérica en contar con legislación y tratamientos públicos y universales. Y hace dos años Santa Fe tomó la posta y fue la segunda –en rigor no hubo tercera– adecuando al Hospital Centenario de Rosario como centro modelo para el tratamiento: “En septiembre van a nacer los dos primeros bebés”, marcó el ministro de Salud, Miguel Ángel Cappiello, quien adelantó a este diario que ahora el equipo de la cartera sanitaria se abocará a estudiar la normativa para preparar la resolución de adhesión de la provincia.
—¿La ley de fertilización asistida los tomó ya preparados?
—Desde la provincia hemos impulsado la fertilización para que fuera considerado el tratamiento de una enfermedad, como lo establece la Organización Mundial de la Salud. Nosotros trabajamos sobre la base de tres intentos y la edad de 42 años como tope. Una vez que tomamos experiencia –tuvimos que hacer compras de equipos y adecuar el servicio– hoy se está haciendo el diagnóstico en el mismo Hospital Centenario, y también la conservación y el enriquecimiento del semen.
—¿Santa Fe tiene que adherir por ley?
—Por vía de resolución del Ministerio. No hay ningún tipo de problema en ese sentido, lo que tenemos es que estudiar bien la reglamentación. En el cuerpo de la ley decía que era el Ministerio de Salud el que iba a autorizar qué efectores podían hacer este tipo de tratamiento de acuerdo a las características, la técnica, la aparatología, la capacidad y experiencia que demuestren los profesionales. Ya hubo voces de prepagas que dijeron que esto iba a generar los problemas de financiamiento, pero creo que con el tiempo van a ir disminuyendo los costos, tanto del tratamiento como de los medicamentos.
—¿El Centenario va a quedar en forma automática?
—No, tenemos que pedir la autorización. Nosotros utilizamos la capacidad de los profesionales que ya tenían experiencia y que trabajan en el sector privado y el sector público. Empezamos con lo que es baja complejidad: es decir diagnóstico, tratamiento e inseminación intraútero. Hoy tenemos dos embarazos que están en curso, y ahora nos tenemos que plantear si seguimos avanzando hacia una mayor complejidad dentro del hospital o hacemos una integración con el privado, para hacer un sistema público-privado para tratamientos de mayor complejidad, que ahora con la ley empiezan a ser una realidad.
—¿Qué cambio representa para los santafesinos la aplicación de la ley?
—Hasta ahora los afiliados a la seguridad social presentaban amparos y habitualmente los jueces se los concedían. Ahora, con una ley nacional reglamentada, es seguro que se va a tener que dar curso a este tipo de tratamientos.
—¿Qué sector de la población es el potencial beneficiario?
—Los datos estadísticos hablan de que hay casi un 30 por ciento de parejas con problemas de infertilidad. Y es repartido: en un 50 entre hombres y mujeres, o sea que no hay predominio de alguno de los sexos.

