Rosario, martes 29 de septiembre de 2026
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Rosario, martes 29 de septiembre de 2026

El mundo baja la guardia contra las infecciones

La reducción de la investigación y del desarrollo de antibióticos para combatir la resistencia microbiana conlleva el peligro de volver a la situación previa al descubrimiento de la penicilina

La reducción de la investigación y del desarrollo de antibióticos para combatir la resistencia microbiana conlleva el peligro de volver a la situación previa al descubrimiento de la penicilina, dijeron especialistas en enfermedades infecciosas reunidos en Boston, Estados Unidos, el fin de semana pasado.

“Nos enfrentamos a un grave problema de resistencia (de los patógenos a los antibióticos) que se ha vuelto una crisis sanitaria global”, dijo Ursula Theuretzbacher, del Centro de Agentes Antiinfecciosos de Austria.

La especialista habló en la 50ª Conferencia Intercientífica sobre Agentes Antimicrobianos y Quimioterapia (Interscience Conference on Antimicrobial Agents and Chemotherapy), que reúne hasta mañana en Boston (Massachusetts, noreste de Estados Unidos) a unos 12.000 especialistas en enfermedades infecciosas.

“Ya hay muchos casos que no son tratables”, advirtió la científica austríaca. “No nos quedan antibióticos para tratarlos, ni siquiera antibióticos de último recurso. Ha aumentado la resistencia a ellos también”, agregó.

Los antibióticos que están siendo desarrollados actualmente demuestran que “las necesidades médicas no están siendo verdaderamente cubiertas por la industria farmacéutica”, dijo Theuretzbacher, reconociendo la poca rentabilidad que tienen estos fármacos comparada con la de los tratamientos anticancerosos o de enfermedades cardiovasculares.

Según Gary Noel, del laboratorio estadounidense Johnson and Johnson, probablemente actualmente hay la mitad de antibióticos en desarrollo que hace diez años.

Noel indicó que probablemente habría al menos una cincuentena de moléculas en estudio en laboratorios farmacéuticos y firmas de biotecnología, que estarían destinadas (potencialmente) a tratar infecciones bacterianas.

De estas 50, menos de la mitad están en las primeras etapas de desarrollo clínico y poco más de 10 por ciento han progresado a la última etapa, en la que se prueban su eficacia e inocuidad, precisó el médico.

“Y luego de que un medicamento llega a su etapa final, todavía faltan dos, tres o cuatro años antes de que llegue a la cama del paciente”, advirtió Noel.

Para paliar esta crisis en la investigación y el desarrollo de nuevos antibióticos es necesario plantear un nuevo enfoque que no esté fundado sólo en el modelo del retorno de la inversión, explicó Theuretzbacher.

La experta citó varias propuestas en este sentido, como por ejemplo la creación de sociedades entre sectores privados y los estados, tal como se ha hecho para producir terapias contra las enfermedades tropicales, que han sido descuidadas.

Según ella, “las autoridades públicas deberían conceder más fondos para subsanar el déficit de inversiones privadas en las primeras fases de investigación y desarrollo” de los antibióticos.

La especialista también insistió en la necesidad de reforzar y armonizar las regulaciones de los países para limitar el uso excesivo de antibióticos, principal causa del desarrollo de la resistencia microbiana.

Todas estas medidas son necesarias “para evitar volver a la situación sanitaria que teníamos antes del descubrimiento de la penicilina”, advirtió.