Leonardo Volpe / Especial para El Ciudadano
Los estadios forman parte de la estructura edilicia de una ciudad. Con el paso del tiempo, además, comienzan a integrarse a la identidad de los barrios donde se encuentran emplazados. Tal es el caso de la cancha de Tiro Federal, que durante 70 años estuvo instalada en el corazón de barrio Ludueña.
Este año, sin embargo, llegó el final de una etapa en la historia de la institución con el desmatelamiento de su cancha. Asimismo, este cambio marca un nuevo capítulo para el club tirolense, que ya proyecta la construcción de un escenario futbolístico en otro sector.
Por otro lado, esta no fue la primera mudanza de una institución que supo ocupar los primeros planos del fútbol argentino y que hoy desarrolla su presente solamente en el ámbito local. A lo largo de su historia, Tiro Federal tuvo su reducto en distintos puntos de Rosario. A continuación, te contamos cuáles fueron esos emplazamientos.
Un recorrido histórico de las canchas de Tiro Federal
La historia de Tiro Federal no solo puede seguirse a través de sus campañas deportivas en las que supo escribir páginas doradas como el triunfo ante Boca Juniors por 4 a 0 para obtener la Copa Ibarguren en 1922, o de los nombres que vistieron su camiseta como el gran zaguero Federico Sacchi. También está escrita sobre el plano de Rosario. A medida que el club crecía, cambiaban sus horizontes y se levantaban nuevos campos de deporte, la institución fue mudando su cancha de un barrio a otro, dejando atrás viejos terrenos para comenzar nuevas etapas. Cada traslado respondió a un momento distinto de su vida institucional y terminó por construir una geografía propia.
Tras fundarse el 29 de marzo de 1905, los primeros rastros conducen a un predio ubicado en la esquina de Humberto 1°, Goosweiler y bulevar Avellaneda. Allí funcionó la primera cancha conocida del club.
Las crónicas de la época permiten inferir que en 1915 la entidad debió abandonar el terreno, o atravesó algún inconveniente que la obligó a hacerlo temporalmente. Durante ese período, el equipo disputó sus compromisos en canchas neutrales.
Los primeros años del Club Atlético Tiro Federal Argentino estuvieron estrechamente vinculados al predio del Stand y polígonos del Tiro Federal Argentino, ubicado en la intersección de Humberto Primo y Gosweiler, que como mencionamos fue donde funcionó el primer campo de juego de la institución. Desde sus inicios, las actas y registros contables reflejan el constante esfuerzo por sostener y mejorar ese espacio. German Alarcón, historiador de Rosario Central y los clubes de la ciudad nos brindó datos concretos presentes en esos primeros libros de actas y memorias del club. En 1906, los libros de tesorería consignan gastos destinados a la limpieza de la cancha, con erogaciones de $12 durante febrero y marzo, $30 en mayo y junio, y el pago de $30 en julio por el alquiler del campo al Stand del Tiro Federal Argentino.
Al año siguiente, cuando la entidad contaba con 36 socios que abonaban una cuota mensual de un peso, continuaron las inversiones destinadas al mantenimiento del predio. En julio de 1907 se registró un gasto de $21,70 correspondiente al arreglo de la cancha y al alquiler de una casilla, evidencia de la preocupación por dotar al campo de juego de las condiciones necesarias para el desarrollo de la actividad futbolística.
En 1908, la función de intendente de cancha recaía en Clodomiro Acosta, hermano de Serapio Acosta, arquero que más tarde defendió la valla canalla, pero había iniciado su carrera en Tiro Federal y que ese mismo año se consagró campeón con la Tercera División del club. Asimismo, las actas de la asamblea de febrero afirmaron las negociaciones mantenidas con la comisión del Polígono respecto del uso del predio. La institución debía abonar $40 moneda nacional para permitir el ingreso de cualquier cantidad de socios, motivo por el cual se resolvió que quienes pudieran aportarían un peso y quienes no, cincuenta centavos, con el objetivo de evitar que el club afrontara la totalidad del importe. Del mismo modo, la asamblea estableció normas para ordenar la práctica deportiva. Ya que se estipuló que cada tarde se disputaría un partido de ensayo con un máximo de once jugadores por equipo, mientras que el resto utilizaría la cancha chica. Además, se dispuso la designación de un referee con autoridad para retirar a quienes incumplieran las reglas y se otorgó idéntica facultad a los comisarios de cancha para preservar el orden y hacer cumplir los reglamentos.
En 1909, la documentación sitúa el estadio sobre Humberto Primo al 1600. Según el Acta Nº 6, el club disponía de dos campos de juego: una cancha principal y otra de menores dimensiones.
La relación con el Stand del Tiro Federal continuó en 1910. Durante la reunión ordinaria del 8 de abril, la comisión trató las condiciones del alquiler del field. Adolfo Moncamp propuso establecer un pago mensual de cincuenta pesos mediante contrato escrito, mientras que Daniel Moncamp sugirió reemplazarlo por una cuota anual. Finalmente, la asamblea aprobó la moción de Adolfo Moncamp.
En 1911 surgieron nuevas iniciativas destinadas al mantenimiento cotidiano de las instalaciones. Durante la asamblea del 5 de junio, Emilio Payrolat propuso contratar a una persona para marcar la cancha y colocar las redes durante los fines de semana. Sin embargo, Alfonso Poudes, quien entonces presidía la institución, respondió que no era necesario, comprometiéndose personalmente a realizar esas tareas.
El crecimiento de la infraestructura quedó reflejado en el inventario del campo de deportes correspondiente a 1912. El relevamiento detalló una casilla de madera de dos ambientes con baños, galería y dependencias, además de alambrados, postes, bancos, tirantes de pinotea, instalación eléctrica, redes de fútbol, una máquina cortadora de césped, fotografías, mobiliario, accesorios deportivos y otros elementos que daban cuenta del importante patrimonio material acumulado por la institución.
Para 1916, el club había experimentado un notable crecimiento institucional, alcanzando los 272 socios. El estadio continuaba ubicado sobre Humberto Primo al 1600, mientras que la secretaría funcionaba en Avenida Alberdi 137, inmueble alquilado por diez pesos mensuales. En la asamblea del 18 de enero se informó sobre diversas mejoras realizadas en el campo deportivo, entre ellas el alambrado de una de las canchas y el riego de la otra. También se destacaron distintas colaboraciones desinteresadas. Al respecto, José Abriata donó dos ceniceros; Rafael Hernández y Luis Cervetti pintaron gratuitamente la casilla; Luis Chipolatti entregó un tablero para damas; y Percy Dawe obsequió dos marcos destinados a exhibir fotografías del equipo de Primera División de 1909 y de la Comisión Directiva de 1912. Como vemos el aporte de los asociados contribuyó notablemente en el crecimiento patrimonial y del reducto del club.
El año 1917 marcó un punto de inflexión en la historia de dicho campo deportivo. Durante enero, la Municipalidad de Rosario notificó al club que debía desalojar los terrenos municipales donde se encontraba la cancha oficial, ya que serían destinados a la construcción de un parque público. Frente a esa situación, la asamblea resolvió iniciar gestiones ante las autoridades del Ferrocarril Central Argentino para obtener un terreno ubicado sobre Humberto Primo, junto a la estación Ludueña. En marzo se proyectó el alambrado del nuevo predio con un presupuesto de $1.757,60 moneda nacional, aunque finalmente el club no concretó la compra ese año y consiguió que la empresa ferroviaria le facilitara el terreno.
En 1918 persistía la incertidumbre respecto del futuro del terreno ocupado por el club. Durante la asamblea general ordinaria del 2 de enero, el presidente informó sobre una entrevista mantenida en Buenos Aires con representantes del Ferrocarril Central Argentino. Según la respuesta recibida, la empresa no había recibido ningún pedido sobre ese terreno y, en caso de producirse en el futuro, se comprometía a buscar una solución para que la institución no quedara sin field, considerando que gran parte de sus integrantes eran ferroviarios de la propia compañía. Las sucesivas asambleas reflejaron las intensas gestiones realizadas durante ese proceso. El 25 de enero se designó a Pascual Ponte y José Sánchez para solicitar al intendente un plazo de tres o cuatro meses que permitiera retirar todos los elementos deportivos del antiguo campo municipal. Paralelamente, se resolvió gestionar un nuevo terreno junto a la estación Ludueña para instalar el futuro campo de sport.
La documentación de 1921 vuelve a ubicar el estadio sobre Humberto Primo al 1600, mientras que la secretaría continuaba funcionando en Avenida Alberdi 137.
Por momentos saber con exactitud si tuvo alguna mudanza a pocos metros de su ubicación se vuelve complejo por los datos existentes. Pero gracias a investigaciones efectuadas se puede inferir que 1923 el club tenia su field frente al polígono del Tiro Federal Argentino, en barrio Ludueña. Permaneció allí hasta 1926, mientras comenzó a proyectar un emprendimiento de mayor envergadura no tan lejos de ese lugar.
Se instala en barrio Industrial

En la fotografía aérea se puede observar donde se ubicó la cancha de Tiro Federal en barrio Industrial.
Un nuevo paso hacia la obtención de un campo propio comenzó en 1925. El 17 de agosto se presentó un proyecto para adquirir un terreno ubicado entre las calles Vélez Sarsfield, Suiza, Iguazú y Junín, con una superficie de 14.300 varas cuadradas. Vale aclarar que en esos documentos oficiales del club mencionan varas cuadradas, que para que se pueda comprender mejor es preciso indicar que 1 vara cuadrada equivale a 0.6987 metros cuadrados. La operación se proyectó por un valor de $67.925 moneda nacional, financiada en cuatro años con un interés anual del siete por ciento, alcanzando un total de $79.016,78. Ese año, vale añadir que la secretaría funcionaba en Avenida Alberdi 131.
Mientras avanzaban esas gestiones, durante 1926 el equipo utilizó el estadio del Club Gimnasia y Esgrima de Rosario, ubicado en el Parque de la Independencia, en las intersecciones de las calles Moreno e Ituzaingó.. El 1° de septiembre se ratificó la resolución adoptada por la asamblea de 1925 y se autorizó la compra del terreno perteneciente a la sucesión Cilvetti. Asimismo, se aprobó la adquisición de otras 6.000 varas cuadradas contiguas para ampliar la superficie total del futuro campo deportivo hasta las 20.300 varas cuadradas.
En 1927 el club continuó arrendando el estadio de Gimnasia y Esgrima de Rosario mientras avanzaba el proyecto de su propio escenario. El 30 de diciembre se escrituraron definitivamente los terrenos delimitados por las calles Iguazú, Vélez Sarsfield, Suiza y Junín, adquiridos a los sucesores de Manuel María Cilvetti por la suma de $156.225,50 moneda nacional. Al momento de concretarse la escritura ya se encontraban construidos los alambrados, el pabellón de jugadores con todas sus instalaciones y más del sesenta por ciento de la nivelación del campo de juego. Ese mismo año la secretaría se trasladó a Avenida Alberdi 179/183.
De esta manera se concretó el anhelo de la escritura de la cancha propia. Cabe señalar que el estadio de Tiro Federal de barrio Industrial, se ubicó casi frente a la cancha que tenía en ese entonces Nacional, más tarde en 1935 llamado Argentino.
El club, cuyo capital era estimado en 30.000 pesos, emprendió la construcción de su estadio, aunque mientras tanto debió actuar como local en la cancha de G. E. R. durante 1928.
Las obras avanzaron durante los meses siguientes. El 13 de agosto de 1928, la dirigencia solicitó a la Liga Rosarina la inspección del nuevo campo de juego para obtener la habilitación correspondiente. La espera concluyó el domingo 21 de abril de 1929. Aquella tarde quedó inaugurada oficialmente la cancha del barrio Industrial con un atractivo encuentro frente a Newell’s por la Cooa Vila correspondiente al certamen de Primera División de la Liga Rosarina de Football. El estreno no pudo ser mejor: Tiro Federal se impuso por 6 a 4. El diario Democracia tituló en su edición del lunes 22 de abril del 29 que “Por dos tantos de ventaja los blanquicelestes inauguraron su cancha con un excelente triunfo”. Además, se destacó la gran cantidad de publico que asistió al estadio.
Tiro Federal tuvo su cancha en barrio Industrial hasta 1934.
Una nueva mudanza. La cancha del tanque
El crecimiento institucional volvió a reflejarse pocos años después. En la mencionada ocasión la cancha fue trasladada a la manzana comprendida por Ocampo, Dorrego, bulevar 27 de Febrero y Moreno. Ese predio se convirtió en el hogar del club durante casi dos décadas, desde 1934 hasta 1953.

La notable foto aéra que se incluye en la nota nos permite contemplar la cancha del tanque.
El ya extinto periódico rosarino Tribuna publicó el 5 de septiembre de 1934 que el luego de enfrentar a Central Córdoba (encuentro por la décima fecha del Molinas del 34) se procedería a desmantelar las instalaciones de la cancha en barrio Industrial. Y que innmediatamente después de trasladarían a su nueva ubicación por 27 de Febrero y Moreno. Donde comenzarían los trabajos para asentar el estadio y que lla propios hinchas ayudarían con el traslado de las tribunas.
Ese field fue conocido como la cancha del tanque, por su cercanía al tanque de la entonces empresa Aguas Corrientes, que aún hoy podemos contemplar.
Comenzó a jugar an dicho reducto en 1935. Y cuando se afilió a la Asociación del Fútbol Argentino en 1944, hacía de local allí, en la conocida “cancha del tanque”.
Tiro Federal participó ese año del torneo de Segunda División de la AFA. Su estreno se produjo el viernes en su cancha en lo que fue un duro traspié por 5 a 2 ante Gimnasia y Esgrima La Plata por 5 a 2. Cuatro años más tarde ganó su zona y alcanzó el torneo final por el ascenso. Sin embargo, la huelga de jugadores provocó la suspensión del certamen y el ascenso fue otorgado por decreto a Ferro y Atlanta, que habían sido los dos últimos clubes en descender y se les devolvió la categoría. Aquel equipo de Tiro Federal de gran campaña de 1948 estuvo integrado por Aguirre; E. Maffei y Zanazzi; Desimone, Diez y Carugno; Bay, Osvaldo García, Luis Di Matteo, Gabino Ballesteros y Armendáriz.
La reestructuración de los campeonatos de ascenso, en 1950, modificó el panorama para el entonces equipo albiceleste que se vio perdudicado y bajó de divisional. La Segunda División redujo su número de participantes, decisión que determinó el descenso por decreto en 1949 de varios clubes, entre ellos Tiro Federal, Argentino y Central Córdoba.
Retornó a Primera B tras ascender en 1952, pero descendió rápidamente al año siguiente.
Tiro siguió jugando como local en la cancha del tanque hasta 1953. Sobre el final del año el reducto fue clausurado y finalizó la campaña desempeñándose como anfitrión en el estadio de Central Córdoba.
Luego disputó sus cotejos como local en las otras canchas de la ciudad hasta que volvió a tener un estadio propio.

En la imagen podemos apreciar el estadio utilizado por Tiro Federal desde 1935 hasta 1953. Con ingreso por 27 de Febrero y Moreno.
Su llegada a Ludueña
La búsqueda de una asentamiento propio comenzó poco después. El 4 de marzo de 1954, la asamblea de socios autorizó a la Comisión Directiva a adquirir un terreno y construir un nuevo estadio. La elección recayó sobre la manzana delimitada por las calles Casilda, Humberto 1°, Felipe Moré y Camilo Aldao. Allí fueron trasladadas las instalaciones y, finalmente, en 1956 el club logró instalarse al culminar sus obras de asentamiento en su nuevo hogar en barrio Ludueña, con ingreso por Humberto 1° 2380.
De todas maneras Tiro Federal que en ese momento militaba en la tercera categoría de la Asociación del Fútbol Argentino debió esperar para jugar allí, ya que la entidad madre del fútbol nacional no habilitó su nueva cancha durante todo el año de 1956.
Cabe destacar que recién pudo debutar en su estadio de Ludueña por torneos de A.F.A. el sábado 27 de abril de 1957 frente a Sportivo Palermo. El ansiado estreno se produjo en un cotejo válido por la segunda fecha del torneo de la Primera División Amateur (nombre que tenía en aquél entonces la tercera categoría, luego denominada Primera C). Ese día se impuso por 3 a 1 en su primer encuentro como anfitrión en un campeonato en el cuál se ubicó en el décimosegundo puesto entre 18 equipos. Hizo de local allí hasta su desafiliación de A.F.A en 1962. Posteriormente siguió jugando con su primer equipo en la Asociación Rosarina de Fútbol, siendo el barrio Ludueña su hogar durante setenta años.

Antigua tribuna de tablones de madera del estadio de Tiro Federal situado en Ludueña.
Entre finales de los años 90 y principios de los 2000 al volver a competir a nivel nacional tras lograr varios ascensos comenzaron una serie de construcciones que transformaron al viejo reducto de solo unas gradas de tablones de madera en un estadio más amplio con tribunas de cemento.
Cuando Tiro Federal comenzó a disputar el torneo Argentino B en 1998, no pudo ejercer la localía en su propia cancha debido a que el estadio no se encontraba en condiciones. Por tal motivo, debió deambular por distintos escenarios deportivos para afrontar sus compromisos como local, utilizando sucesivamente los estadios Gabino Sosa, Olaeta y el Gigante de Arroyito.
Posteriormente, en 2001, se llevaron adelante importantes obras de refacción en las instalaciones del estadio. En ese marco, fue desmantelada la antigua tribuna de tablones de madera, que se encontraba deteriorada. En su reemplazo se construyó la platea ubicada de espaldas a la calle Matienzo y una tribuna popular sobre Felipe Moré. Asimismo, se edificaron las cabinas de transmisión y los palcos oficiales, dotando al recinto de una infraestructura renovada.
La reinauguración se produjo el 9 de diciembre de 2001. En esa jornada, los tigres de Ludueña igualaron 2 a 2 frente a San Martín de Tucumán. Del mismo modo, con el paso del tiempo se completó la ampliación del escenario con la construcción de dos tribunas más.
Así, rebautizado como El Fortín de Ludueña, la cancha tirolense se convirtió en una referencia de la zona hasta que el tiempo abrió otro capítulo en la historia del club, poniendo fin a su vínculo con el barrio.

Por otro lado, mientras el club militó en la Primera División del fútbol argentino durante la temporada 2005/06, volvió a desempeñarse como local fuera de su estadio. En ese período utilizó el estadio del Real Arroyo Seco para la mayoría de sus encuentros y, en los compromisos de mayor relevancia, hizo las veces de local en el Coloso del Parque Independencia, perteneciente a Newell’s Old Boys y en el Gigante de Arroyito de Rosario Central.
Luego Tiro Federal disputó todos sus partidos de la Primera B Nacional en su propia cancha, que contó con una capacidad para albergar a 10.000 personas. Y tras descender también siguió utilizando su estadio en Ludueña en los Torneos Federal A y más tarde en el Federal B, categoría donde jugó hasta 2017. Más tarde también se desempeñó allí en el Torneo Regional Amateur en 2019. Lo que marcó su última participación en un certamen a nivel nacional. Después volvió a intervenir con su primer equipo únicamente en los torneos de la Asociación Rosarina de Fútbol. Y como ya tenía un predio con varias canchas en la zona noroeste de Rosario, empezó a utilizar cada vez menos el estadio Fortín de Ludueña, a tal punto de dejarlo prácticamente abandonado de manera gradual.
El adiós al barrio Ludueña y la proyección de su nuevo estadio
El 17 de julio de 2026 comenzaron las tareas de demolición del estadio, que permanecía en condiciones de abandono desde hacía tres años.
La despedida del histórico reducto no significó el final de la actividad futbolística. Mientras el club continúa utilizando la cancha principal de su predio de Sánchez de Loria Bis 1950, detrás de la avenida Circunvalación, ya proyecta un nuevo comienzo. Tras iniciarse el desmantelamiento de El Fortín de Ludueña, el presidente de la entidad Carlos Dávola anunció la construcción de un estadio con capacidad para 5.400 espectadores.
La demolición del histórico Fortín de Ludueña comenzó luego de que el Club Atlético Tiro Federal Argentino cediera formalmente el predio a la Municipalidad de Rosario mediante un convenio que permitió poner en marcha un proyecto de transformación urbana de gran escala. El proyecto prevé la reconversión del predio en un parque público que contará en su interior con un polideportivo, un Centro Cuidar y un destacamento de Gendarmería. Asimismo, las obras demandarán una inversión de 800 millones de pesos y tendrán un plazo de ejecución estimado en seis meses.
Por otro lado, se realizará la apertura de la calle Matienzo entre Casilda y Humberto Primo.
Cómo será el nuevo estadio tirolense
Mientras tanto, Tiro Federal continúa con el desarrollo de su nuevo estadio en donde posee su predio, sito en la zona noroeste. Según trascendió, el escenario ya no llevará el nombre de El Fortín. Una de las alternativas que analiza la comisión directiva es denominarlo 25 de Junio, en honor a la fecha en la que la institución consiguió el histórico ascenso a Primera División en 2005, tras vencer a Gimnasia de Jujuy en las finales del torneo de la Primera B Nacional de la temporada 2004/05.
El nuevo estadio tendrá una capacidad para 5.400 espectadores y contará con tres tribunas de 15 escalones equipadas con butacas plásticas azules y blancas. Además, dispondría de cuatro torres de iluminación LED de última generación con instalación eléctrica subterránea. A su vez, el proyecto contempla un cerramiento perimetral completo y accesos diferenciados para peatones y vehículos, incorporando mayores medidas de seguridad. En la imagen de portada de la nota figura la recreación de cómo se vería el futuro estadio.