Rosario, martes 27 de octubre de 2026
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Rosario, martes 27 de octubre de 2026

El peronismo hizo su supermartes de catarsis

El grupo confirmó una exitosa convocatoria, más de 40 diputados y amigos.

Un supermartes de catarsis peronista demostró que Mauricio Macri apenas tuvo 48 horas de mansedumbre por parte del peronismo al que derrotó en las elecciones. Un nostálgico presente en la noche del martes en el quincho del Smata, donde el peronismo bonaerense ensayó un primer encuentro catártico después de las elecciones, ilustró el clima con cierto entusiasmo, citando a Pappo Napolitano: “Se está acabando el oxígeno de esta atmósfera de paz”. El comentario expresa con claridad el clima de ese encuentro de la llamada “Peña Bonaerense”, una creación del diputado Carlos Kunkel para nuclear al bloque de diputados que son o han sido, y algunos que quieren volver a serlo. Fue una herramienta de la campaña y la recuperó el diputado de Florencio Varela para enfrentar las primeras horas del gobierno de Macri.

El decreto de designación de jueces de la Corte sin acuerdo del Senado les sirvió a estos peronistas para declarar el final de una luna de miel que nunca pensaron sería tan corta.

El nuevo gobierno, entienden, no camina con códigos, ni aquellos que dicen haber cerrado las autoridades del nuevo Congreso con sus antecesores, como es el caso de Julián Domínguez con Emilio Monzó, dos caciques de la 4ª sección electoral de la provincia.

Los listados de empleados que tambalean en sus puestos y que tenían promesa de continuidad y la respuesta, que entienden mezquina, a las concesiones institucionales del peronismo a Cambiemos en las dos cámaras calentaron, mejor que el asado que se sirvió, los llamados de la ronda de oradores a mantener la unidad del peronismo y mirar con ilusión la fecha de 2017 como la primera oportunidad de revancha.

Sobre todos pesa ya el compromiso de Daniel Scioli de salir a caminar desde marzo en una campaña por la senaduría bonaerense, que seguramente será el principal escenario de confrontación con el oficialismo. Nadie mostró compromiso con ese ticket, pero está Cristina Álvarez Rodríguez, de la mesa chica del sciolismo, y la intendenta de La Matanza, Victoria Magario, quien, a su turno, reivindicó la gobernación sciolista. Repasó indicadores y números que según ella sostienen esa gestión. Una manera de cantar hacia el lado de La Ñata.

El micrófono pasó por las gargantas más notables de ese padrón provincial: Kunkel llamó a mantener la unidad del movimiento y no distraerse en internismos. “Dividirse ahora es lo peor”, clamó. En el mismo sentido, se manifestó el senador Juan Manuel Abal Medina. Julián Domínguez deslizó ya un proyecto de ser candidato a diputado nacional en 2017, pero no hubo precisiones.

Lo más cerca de una catarsis –casi una queja– estuvo en boca del sindicalista y anfitrión, Ricardo Pignanelli: “Estuve escuchando el último discurso de Cristina y esperaba que entre tantos agradecimientos dijera algo del movimiento obrero, que la apoyó durante diez años. Pero me quedé esperando, no dijo una sola palabra”.

Miraron todos hacia el suelo, pero los recuperaron otros discursos también inflamados de críticas a la movida de Macri con los jueces de la Corte. El tono de las manifestaciones de Wado de Pedro, Héctor Recalde, Cuto Moreno y algún otro mostraron que la prédica republicanista de Elisa Carrió prendió entre ellos, que parecían los réprobos de esa historia, más que entre los oficialistas de hoy. Exageraciones dichas al calor de la necesidad de reivindicación de quienes nunca se soñaron en el llano.

Estaba Roberto Feletti, municipalizado en La Matanza, pero casi no habló, aunque asintió con la cabeza cuando alguno de los presentes condenó la baja de las retenciones como una transferencia de los recortes de ingresos fijos a los productores del campo y una merma de los impuestos coparticipables. No les llegó a los presentes el dato de que el campo también vota (lo hizo por Macri) y que el dinero siempre va para el mismo lado y que desviarlo desde Nación con brújula política fue una de las razones de la resistencia del voto moderado a respaldar al peronismo en las elecciones.

El grupo confirmó una exitosa convocatoria, más de 40 diputados y amigos.

El tono de la revancha animó otros encuentros que convirtieron a esa jornada en el supermartes. Por ejemplo, la reunión del bloque peronista de la Federación Argentina de Municipios, convocada por su titular, el intendente Julio Pereyra, para lanzar un llamado a la resistencia contra el envión macrista de apoderarse de ese sello. Esa reunión tuvo como asistentes ocasionales a Julio de Vido y un fugaz Rafael Follonier (ex asesor presidencial).

Pereyra apareció en esa reunión amenazado por fuego de varias trincheras. Una es la del macrismo, que gobierna la Nación y la provincia y que ha mandado a decir que se terminó la FAM porque el gobierno va a crear una Agencia Nacional de Asuntos Municipales que reemplazará sus tareas. “Les tuve que decir que la FAM se creó por ley, y no lo, sabían”, contó el alcalde de Varela. Esa nueva estructura, ilustró, es una manera de desplazar al peronismo del manejo de ese sello que hoy es un foro político principal en toda la Argentina.

Leyó una minuta en donde describió el balance de intendencias para cada partido: el peronismo maneja más de 700 y el oficialismo de hoy se acerca al centenar. Con eso el peronismo puede manejar la FAM.

Pereyra describió la situación como una asonada del macrismo sobre las intendencias del peronismo, y logró esa tarde que los asistentes –todos intendentes peronistas– ratificasen su continuidad como cacique irreemplazable.

El segundo fuego que tuvo que resistir Pereyra fue la carta del nuevo alcalde de Resistencia, Chaco, Jorge Capitanich, quien invitó a que la próxima reunión de la FAM se haga en esa ciudad, como un homenaje al peronismo de esa provincia que recuperó la ciudad después de muchos años. Pereyra dijo que para resistir el nuevo oficialismo, la FAM va a abrir una sucursal en cada provincia con un delegado local y que el cuerpo de delegados es el que decidirá en dónde se harán las reuniones.

Pereyra está advertido del proyecto de Capitanich de ponerse al frente de una recuperación del peronismo nacional desde el FAM, ya que él ha dejado de ser gobernador y el PJ en realidad es una mesa de gobernadores. Capturar la FAM para esa iniciativa es para ponerla al servicio del ala cristinista del peronismo. Y ése no es hoy el juego para el peronismo bonaerense.

La presencia, sobre el final de le reunión, de De Vido alimentó esos recelos. El ex ministro de Infraestructura fue el mejor amigo de los intendentes peronistas de Buenos Aires durante el período kirchnerista. Esa cartera reguló la ayuda a los intendentes mediante un sistema de premios y castigos según la militancia de cada uno en la interna.

De Vido aprovechó para, ante el silencio de los presentes, entonar elogios hacia Cristina de Kirchner, a quien describió como la conductora indiscutible del movimiento. Esas efusiones de cristinismo no entusiasmaron mucho a los presentes, que saben que Daniel Scioli ya es candidato a una senaduría en 2017, y la música que acercó De Vido pareció anunciar que la ex presidenta puede competir por la banca que ya tuvo por Buenos Aires.

Muy verde todo porque los peronistas de Buenos Aires siguen creyendo que la ex presidenta no hizo lo suficiente para que Scioli fuera presidente. Una interpretación voluntarista que no compromete a otros, allí presentes, que creen que el peronismo hizo una gran elección pero que, sencillamente, no le alcanzó.

La tercera tenida catártica la hizo el peronismo de Buenos Aires en la Capital Federal, en una convocatoria que hizo Julián Domínguez a su grupo de pertenencia, el “San Martín”, que lo acompañó en la campaña a gobernador y que tuvo también a Kunkel como figura central. Fue un desayuno en el quincho que tiene en su casa de Almagro el ex embajador en el Vaticano Eduardo Valdés, cuyas paredes han escuchado cada cosa que alimentaría un hipotético manual de conspiraciones políticas.