Un informe técnico advierte que el fenómeno climático afectará a más de 23 millones de personas y podría superar la histórica inundación de 1983. Con un déficit multimillonario en infraestructura hidráulica, especialistas urgen a los municipios a activar planes de contingencia inmediatos para evitar desastres en las zonas ribereñas del Litoral
Por Claudio Velazco/ Ing. Hidráulico y Civil
Todos los organismos e instituciones climáticas internacionales alertan ante magnitudes climáticas extremas previstas por un estado climático prolongado que denominado “Super Niño”, y que podrá afectar con severas inundaciones a Sudamérica (entre otras vastas regiones a nivel mundial).
En este contexto, pueden surgir varias preguntas lógicas, como ser, ¿cuál es la situación en que se encuentra Argentina para enfrentarlo?, ¿Cómo está su infraestructura hidráulica?, ¿qué tipos de medidas deberían contemplarse en lo inmediato frente a las falencias hidráulicas estructurales?. Estás, tal vez sean algunas de las preguntas que naturalmente se podría plantear frente a este evento, y que trataremos de responderlas en este informe.
De antemano, y desde un punto de vista meteorológico, no se puede hacer proyección de las intensidades y duraciones puntuales de las tormentas que tendremos en cada región, pero lo que sí lo que se estima es que las magnitudes de precipitaciones acumuladas pueden representar el doble de los valores estadísticos normales que se tienen a nivel trimestral en cada sector. Para una mejor apreciación presento una Tabla que trata de resumir el cuadro de situación. En ella se analizan las regiones que se estiman con más probabilidades de ser afectadas por este Super Niño. En base a datos acumulados trimestrales por región y basados en registros del Servicio Meteorológico Nacional y climatologías de 30 años, es que se llega a los promedios históricos indicados en la segunda columna.
Ahora, el planteo de alerta por el Súper Niño se debe a las anomalías térmicas de +2,5 a +3 °C que se está dando en el cuadrante de referencia internacional en el Pacífico Central. Estos incrementos de temperatura en el agua oceánica, en esas celdas de referencia, se estima conllevará a un notable incremento de precipitaciones en Argentina, con variaciones en los acumulados trimestrales que podrán llegar a incrementarse entre un 30 % y un 80 % respecto de los valores promedios, dependiendo de las zonas de afectación. Este resultado de mayores precipitaciones es lo que precisamente refleja la tercera columna. Finalmente, en la última columna se indican los meses más críticos esperables.
De las regiones presentadas, las estimaciones que hacen los pronósticos oficiales relacionados con la meteorología, sitúan a la Prov. de Buenos Aires, a La Pampa y el Litoral como las que más podrán verse afectadas, donde las precipitaciones acumuladas podrán llegar a duplicar los promedios históricos.
Ahora, para poder contextualizar la situación argentina, pensemos que de por si tenemos un gran déficit de infraestructura hidráulica a lo largo y ancho del País. Estas falencias se notan cada vez más con el tipo de precipitaciones que nos viene marcando el cambio climático, y las consecuentes grandes y graves inundaciones. En el contexto del Super Niño previsto, los riesgos de inundaciones se multiplicarán en estas regiones indicadas en la Tabla, y ante lo inmediato obviamente que no se puede pensar en las ejecuciones de obras que nunca se hicieron, y que a nivel nacional representa un déficit de alrededor de 77.000 (setenta y siete mil) millones dólares. Aclarando que se trata de cifras propias estimadas y que surgen de un informe que elaborara, el cual es abarcativo al déficit de infraestructura de Argentina en diversas áreas. .
Pero queda claro que esta realidad en infraestructura hidráulica lamentablemente no la podremos revertir sin no se llevan por delante décadas enteras de inversiones constantes, con políticas estatales continuas de planificaciones y ejecuciones en Obras Hidráulicas.
Pero hora, ante lo que se viene climáticamente con este Super Niño en lo inmediato, ¿cuál es la realidad?, ¿qué estará al alcance hacer?. Las respuestas serán parte del desafío a desandar con el presente informe.
Quiero empezar con este título, y quiero centrar la atención con él, porque estimo será la región más crítica por el desencadenante de inundaciones que sobre ella podrán darse desde Misiones, Formosa, Corrientes, Entre Ríos, Santa Fé, con el Delta bonaerense incluido.
Esto se debe a una combinación de dos hechos, por un lado por tratarse de una región donde se espera un incremento de precipitaciones que pueden oscilar en un 80 % por encima de las históricas y, por otro, lo aún más crítico, serán las consecuencias adicionales que traerán las grandes precipitaciones que también se esperan en Brasil. Esto conllevará a grandes aportes de agua sobre las cuencas altas de los ríos Paraná, Paraguay y Uruguay, y consecuentes grandes crecidas de dichos ríos.
El río Uruguay traerá el agua proveniente de una superficie de 155.000 km2 (equivalente a la mitad de la Provincia de Buenos Aires) del territorio brasileño, y el río Paraná a la altura de la ciudad de Corrientes traerá toda el agua de las cuencas del Paraná y Paraguay, con una superficie que representa unos 1.260.000 km2 de superficie (una superficie de escurrimientos que equivalen a unas cuatro veces la de la Provincia de Buenos Aires).
Tomar conciencia de las magnitudes de superficies de aportes de escurrimientos, con a su vez grandes precipitaciones esperables en ellas, nos permite tener un panorama amplio de lo que puede pasar ante este escenario. Esas precipitaciones se trasladarán a los cursos de agua de los ríos Paraná y Uruguay, y esto se traducirán en grandes crecidas y consecuentes inundaciones en toda la zona litoraleña, incluidos los sectores ribereños que involucren a la Provincia de Buenos Aires.
Para aquellos que tengan memoria, o deseen googlear (invito a hacerlo), se estima que estas inundaciones podrán superar a las inundaciones de 1983, con todo lo que ella representó.
En el Plano que se presenta al principio del informe (y digo plano porque el mismo fue elaborado a escala y en Autocad), podrán ver los Ríos Paraná, Paraguay y Uruguay, en sus tramos que involucran el sector argentino, y una gran parte de las ciudades y localidades argentinas lindantes a estos cursos de agua, y que dicho sea de paso cabe mencionar que involucran actualmente a alrededor de 5.600.000 de argentinos.
Sobre cada una de estas ciudades y localidades he llevado adelante un análisis pormenorizado de las tres inundaciones muy importantes registradas, la de 1983, la de 1992 y la del 2014. Como se considera que la que más se asemejará a este Super Niño es la de 1983, es que centraré la presentación con cuadros de análisis correspondientes a dicha inundación, y que permitirán recorrer el estado de los picos de crecidas que se tuvieron en cada una de las ciudades y localidades, con inclusive las fechas estimadas en que ellas se produjeron.
Esto dará lugar a muchas consideraciones que me veré en la obligación de ir describiéndolas y aclarándolas. Empezando por decir que los datos de los picos de crecidas de cada ciudad o localidad ribereña indicadas en las tablas se corresponden con datos provenientes de la Prefectura Naval Argentina y que, en algunos casos, fueron contrastados con valores de informes posteriores que llevara adelante el INA (Instituto Nacional del Agua), en algunos tramos de los ríos en análisis.
Pero antes de desarrollar la tabla propiamente dicha, quiero transmitirles que la misma es el resultado de plantear varios objetivos, entre los cuales se tuvieron grandes desafíos, como por ejemplo tratar de llegar a estimaciones de los niveles de agua máximos (picos de crecidas) que se estiman podrían tenerse frente a cada ciudad y localidad costera ante este Super Niño. Niveles de crecidas que dependerán del sector de la región mesopotámica en que nos encontremos, como del río lindante a dichas ciudades y que a su vez se relacionarán con las respectivas magnitudes de crecidas de la inundación de 1983.
En el caso de los Ríos Paraná y Paraguay, estos niveles picos de crecidas se estiman podrán ser:
En relación con el Río Uruguay, la situación esperable de picos de crecidas se estima:
Ahora si, con una descripción previa respaldatoria, me siento mas a gusto de presentarles la siguiente Tabla correspondiente al río Paraná, en la cual se pretende resumir la realidad de lo que ya pasó en 1983, y lo que se estima puede pasar con el Super Niño en relación con las ciudades y localidades lindantes a él.
En su primer columna figuran la mayoría de localidades y ciudades ribereñas, y se aclara que algunas se omitieron, pero por lo que estimo que la Tabla hablará por si sola, podrán extenderse y asimilarse sus características a partir de lo volcado a otras cercanas sí analizadas, tanto aguas arriba como aguas abajo de ellas.
En la segunda y tercera columna se presentan las fechas de los picos de crecidas que se tuvieron en la inundación de 1983, con sus respectivos picos. En este punto debe quedar claro que, las magnitudes indicadas, se corresponden con los ceros de referencia fijados históricamente en cada localidad y ciudad, por Prefectura Naval Argentina.
Las cuarta y quinta columnas presentan las variaciones de nivel, mínimos y máximos previstos para este Supero Niño, tomados en relación con los picos de crecidas de la inundación de 1983 ya indicados en tercera columna. De esto modo, con lo antes definido como rango de incrementos de alturas esperables, en las dos últimas columnas se reflejan las respectivas alturas mínimas y máximas esperables de nivel de río para cada localidad y/o ciudad.
Con el mismo criterio planteado para el río Paraná, seguidamente se presenta el análisis de dos ciudades ubicadas a la vera del Río Paraguay. Se aclara que, como podrá observarse en el Plano de portada presentado y descrito, el Río Paraguay confluye al Río Paraná antes de llegar a la Ciudad de Corrientes.
Obviamente no se describen nuevamente cada una de las columnas, por tratarse éstas del mismo criterio ya descrito en el Río Paraná.
Siguiendo el mismo razonamiento ya descrito, se presenta este nuevo cuadro, con los estados de situación ya vivido sobre el Río Uruguay, y los ahora esperables con este Super Niño.
La realidad y la situación hidráulica de cada ciudad dependerán de una serie de características propias, de su historia hídrica, de su ubicación geográfica, su implantación respecto al río, es decir la altura a que ésta se encuentra respecto a las fluctuaciones de niveles del río. Desde un punto de vista técnico de la planialtimetría de la misma, es decir de los diferentes desniveles entre cuadra y cuadra. En otras palabras, de conocer detalladamente la forma del terreno, el relieve de la ciudad, y a partir de ello analizar ese relieve en su integralidad, cruzándolo con las alturas de picos de crecida esperables, mínimo y máximo. En resumen, a partir de esto se puede determinar qué sector/es de la ciudad podrá inundarse, y a partir de ello poder llevar adelante diseños de “proyectos de protección adecuados” para cada realidad.
¿Qué significa “proyectos de protección adecuados”? Significa que, cuando el río va creciendo no vaya ingresando por los sectores bajos, y no avance por otros sectores también vulnerables. Para revertir eso, debe construirse un murallón de hormigón armado, o un terraplén de tierra, que bordee todo el sector geográfico por donde puede ingresar el agua.
Este terraplén, a partir de criterios de diseño ingenieriles, deberá poseer un desarrollo longitudinal, y una altura adecuada de modo que permita proteger los sectores bajos, hasta empalmar con los niveles de terreno que ya posean cotas (alturas) no inundables.
Sin ánimo de presentar toda una biblioteca con grandes descripciones técnicas, sólo permítanme mencionar adicionalmente que dichos terraplenes definitivos deberán diseñarse de modo que posean alturas que tomen en cuenta una proyección de picos de crecidas esperables. Esto es clave, ¡la altura (cota) que deberá tener el terraplén!, y es clave porque debemos cubrirnos en un contexto de “Calentamiento Global” y efectos de “Niños” que se vienen dando (o que ya están en marcha, como este “Super Niño”).
Hasta aquí ya tenemos el concepto de una de las obras hidráulicas claves de protección que debe poseer toda ciudad ribereña. Pero estas sirven para contener crecidas de los ríos originados por lluvias no necesariamente originadas en un área directa cercana., que es lo que precisamente pasa en todo el litoral, donde los grandes ríos Paraná, Paraguay y Uruguay, traen grandes volúmenes de agua, traducidos en grandes caudales y niveles de curso de agua en todo su recorrido.
Pero construir estas defensas ante el río deben ir complementadas con obras que protejan de las inundaciones por precipitaciones caídas en áreas propias al entorno de las ciudades, con escurrimientos que irán hacia ellas desde entornos geográficos de mayor altura (sectores de cuencas altas), o por directamente precipitaciones directas sobre las mismas áreas urbanizadas.
En estos caso los terraplenes oficiarán de muro, harán e efecto dique, no permitiendo el libre escurrimiento de aguas hacia el río. Por eso es que deben complementarse con obras de desagües integrales (conductos, canales, según corresponda) que guíen las aguas a los puntos más bajos, y que en ellos se planteen adecuados sistemas de compuertas que vinculen al río, como de estaciones de bombeo para desaguar en caso de que los niveles del río se encuentren por encima de los desagües normales.
Aquí quiero dejar una especial atención: el diseño de sistemas de bombeo debe replantearse de modo que tengan una capacidad adecuada para el escurrimiento de tormentas de las magnitudes, en intensidades y duraciones cada vez mayores, que venimos teniendo en un contexto de cambio climático.
Para los que deseen ver un análisis mas profundo sobre los criterios planteados en los anteriores párrafos a modo de ejemplo les dejo, en primer lugar un Plano que fue parte de un informe que llevara adelante hace unos dos años atrás sobre la Ciudad de Concordia, Entre Ríos, inmediatamente después de haber sufrido una inundación motivada por la crecida del Río Uruguay (a su vez causada por la gran inundación que se tuvo suportar Río Grande Do Sul, Brasil). En ese informe sobre Concordia me explayo en un análisis profundo sobre los motivos de dicha inundación y describo precisamente, los sectores donde deberían llevar con terraplenes, la importancia de las estaciones de bombeo, etc.
Hasta aquí estuve refiriéndome a situaciones en sectores ribereños directos, pero hay muchas ciudades y localidades que no son ribereñas, donde se esperan grandes precipitaciones. En estos casos, las realidades de cada entorno de ciudad o localidad serán las que delimiten las obras estructurales que correspondan, desde un terraplén lindante a un curso de agua que pueda desbordar, a planteos de mejoras en las redes de desagües.
Se que tal vez me detuve demasiado explicando conceptualmente las diferentes situaciones hídricas que pueden darse en ciudades costeras, y como encarar todo lo anterior, pero considero esencial que se entienda la realidad, y dentro de esa realidad el conjunto de hidráulicas estructurales hidráulicas que deben contemplarse y que, conformarán los verdaderos proyectos integrales de obras hidráulicas que cada ciudad y localidad necesitan.
Del estudio pormenorizado que en cada caso se lleve adelante, es que se tendrán los cómputos de materiales (cantidades) que demandarán el conjunto de obras integrales hidráulicas y, a partir de ello, los presupuestos parciales y totales que requerirán el conjunto de dichas obras.
Al respecto, y en correspondencia con lo que el título de esta parte del informe lo indica, permítanme por un instante volver al Plano de portada. En él podrán ver una serie de ciudades y localidades ribereñas. Sobre ellas hice un análisis estimado, a partir de las Obras Hidráulicas que ya poseen, del tipo de Obras Hidráulicas estructurales que cada una necesita y del costo que ellas podrán demandar. Por ser un análisis muy preliminar, y por la complejidad que demandaría, no voy a presentar detalles del mismo, pero si voy a expresarles que el orden de inversión base requerida es de 23.500 (veintitrés mil quinientos) millones de dólares.
Sí, son cifras grandes, lo sé. Pero desde un punto de vista de análisis macro a nivel País, desde una visión de planificación a mediano y largo plazo que como Estado debe llevarse adelante, en un contexto de los millones de argentinos que viven en toda esta gran región, y ante una realidad que en cada inundación se generan pérdidas mayores a las que demandarían grandes inversiones en obras hidráulicas, el balance siempre se va a inclinar en la importancia de construir obras que brinden seguridad, tranquilidad y una mejor calidad a cada habitante de esta región.
Por tratarse de una provincia que actualmente alberga a un estimado de 17.600.000 habitantes, casi el 40 % de la población argentina, y por ser ésta una región donde se esperan grandes precipitaciones por este Super Niño, merece llevarse adelante un particular análisis.
En el año 2015 hice público un informe donde presenté el estado de situación hidráulica de la Provincia de Buenos Aires, y cuyo resultado fue la estimación de 22.000 (veintidós mil) millones de dólares de déficit en Obras Hidráulicas para prevenir y/o mitigar inundaciones en el contexto de Cambio Climático.
No pretendiendo aquí reproducir dicho informe, si me parece oportuno presentar un estado de situación resumido de lo que en se expresó.
La mayor inversión lo llevaría la Cuenca del Salado, con una estimación de inversión total del orden de los 9.650 (nueve mil seiscientos cincuenta) millones de U$S; obras estructurales de desagües en el conurbano por una inversión del orden de los 5.900 (cinco mil novecientos) millones U$S, además del costo que representarán las reconformaciones de las secciones de los cursos de agua de las Cuencas que involucran (y que ya se encuentran contempladas en el siguiente paquete de obras previstas para diferentes cursos de agua); reconformación de cursos de agua en la cuencas Matanza-Riachuelo, Río Reconquista, Río Arrecifes, Río Areco y Río Luján por 1.870 (un mil ochocientos setenta) millones de U$S; estimación de inversión de 4.400 (cuatro mil cuatrocientos) millones de U$S para obras en trece Ciudades del interior provincial que poseen riesgo latente de inundaciones.
Ahora, lo urgente es analizar como podrá verse afectada frente a este Super Niño la Provincia de Buenos Aires. Aquí, la incidencia en general estará dada por el marcado incremento en la precipitación trimestral. Esto llevará a tener que discernir entre las afectaciones de acumulaciones de aguas en sectores rurales y sectores urbanos.
En sectores rurales la gran acumulación de agua seguramente quedará expuesta en la gran la Cuenca del Salado, la cual comprende alrededor de 17 millones de hectáreas, y representa un poco más del 55 % de la superficie provincial. Una vasta región en la cual, si bien hace años se vienen ejecutando obras hidráulicas como parte de un Plan Maestro, lo que queda por delante es aún un camino por recorrer.
En los sectores urbanizados, el grado de mayor riesgo se podrá dar en todo el arco poblacional del conurbano, en el cual conviven alrededor de 13 millones de argentinos, y ante precipitaciones de grandes intensidades y duraciones.
Hasta aquí he presentado un cuadro de situación de la realidad hidráulica que tenemos en dos de las grandes regiones que se encuentran con serios riesgos ante este Super Niño, regiones donde, por un lado 5.600.000 argentinos viven en las zonas lindantes a los ríos Paraná, Paraguay y Uruguay y, por otro, la realidad hídrica de la Provincia más importante del país, la Provincia de Buenos Aires, con alrededor de 17.600.000 de habitantes y con diferentes sectores que también podrán sufrir serios daños.
Es decir que, si sumásemos las posibles afectaciones de sólo estas dos grandes regiones, estamos hablando de 23.200.000 de argentinos, o sea el 50 % de la población argentina con gran riesgo frente a este Super Niño.
La realidad del Super Niño está a la vuelta de la esquina, y ante esta situación se debe, por sobre todo, tomar conciencia de lo que puede pasar y, a partir de ello, ver qué medidas correspondan implementarse en cada ciudad, localidad y región. Por eso es por lo que, a partir de esta realidad trataré de presentar lo que estimo se puede y se debe llevar adelante en forma inmediata.
El análisis puntual que debe llevarse a cabo en cada ciudad o localidad ribereña dependerá, en primer lugar, de tomar en cuenta el pico de crecida que se estima podrá llegar a alcanzar el río, tanto en su estimación de mínima crecida, como de máxima crecida, y tal lo indicado para diferentes ríos, localidades y ciudades, volcados en diferentes tablas desarrolladas previamente.
A partir de eso, cada municipio podrá comparar sus sectores costeros con las cotas de inundación previstas indicadas previamente, y así analizar los sectores vulnerables, que en general estimo no serán pocos.
Se debe identificar qué zonas (superficies pobladas, manzanas cuadras inundables) se verán afectadas por la inundación. A partir de esto, preparar de forma conjunta planes de contingencia que tomen en cuenta las etapas de reubicación de familias a centros de evacuados, de acuerdo a como se desarrolle la creciente y no dejando de poner en este análisis las alternativas ante situaciones más críticas como las que podrían darse.
Si las ciudades o algunos sectores ribereños cuentan con cotas de terraplenes adecuadas que soporten esos picos de crecidas, también se debe tener en cuenta en la contingencia la situación combinada de inundación por precipitaciones. Esto no debe ser descartado, se debe considerar la doble amenaza, inundaciones tanto por el río como por lluvias, y tener muy claro, anticipadamente, del accionar ante eventos mixtos.
En ciudades no lindantes a un sector ribereño, el tema central a tomar en cuenta las precipitaciones importantes que podrán tenerse, y como está preparada la ciudad para soportarla, es decir el estado de mantenimiento de sus desagües, alcantarillas, zanjas, cursos de agua de arroyos y canales hacia donde desembocan los principales escurrimientos urbanos.
En lo antes expresado permítanme anticiparles la realidad: no tenemos ciudades con sistemas de desagues preparados para grandes tormentas, pero lo que si al menos se puede, y se debe hacer, es ver el estado en que se encuentran los escurrimientos existentes y plantear un urgente mantenimiento de ellos. Y al decir urgente me refiero en forma inmediata, un plan agresivo donde se proceda en un plazo máximo de ejecuciones que culminen a principios de setiembre, fecha donde se estima empieza el trimestre agresivo del Super Niño.
Lo expresado en cuanto a Obras de mantenimiento es una parte necesaria, pero talvez, en estas circunstancias, hasta menos importante que plantear un real Plan de Contingencia para cada Ciudad o Localidad.
En términos generales, y en relación con las magnitudes de precipitaciones debe tenerse presente que, de antemano, lo que la estadística meteorológica nos indica es que dichas precipitaciones podrán tener un acumulado del doble de la precipitación trimestral habitual, pero lo que uno no puede imaginarse la manera en que se podrán suscitar las tormentas, en cuanto a intensidades y duraciones.
Seguramente a algunos les pueda resultar una visión catastrófica, pero créanme que la realidad va superando los imaginarios, solo es cuestión de googlear que inundación se está dando en este momento en algún lugar del mundo. La realidad nos está pasando por encima, y todo por no aceptar que el clima está cambiando, y que, por ejemplo, cada vez más estamos sufriendo las consecuencias de un clima más tropical acentuándose en Argentina.
Por eso, para nada deber resultar descabellado plantear escenarios de grandes tormentas frente a cada comunidad, ya que, por el contrario, pensar en eso podrá hacer la diferencia de permitir salvar vidas ante un evento climático severo, o tener que lamentar víctimas fatales por falta de previsiones.
Por eso, quiero recalcar el planteo de Planes de Contingencia, ya que estos seguro salvarán vidas, y dedicar tiempo a analizarlos no presentan costos para el estado, y si beneficios para la comunidad. Solo depende de decisiones políticas, de conformar equipos interdisciplinarios de trabajo, asociados con los planteles técnicos de distintas áreas que cada municipio posea.
La realidad climática no la podremos cambiar, pero tomando conciencia y llevando a cabo acciones planificadas y de ejecuciones continuas en obras hidráulicas, a la larga seguramente estaremos mejor protegidos ante este escenario climático que vino para quedarse.
Mañana es el Super Niño, pero seguro después vendrán otros Niños y Niñas de diferentes o similares magnitudes a los ya vividos, y ante eso, lo importante es estar preparados.
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